Relajar las restricciones resalta la escasez de mascarillas en Suiza

De momento solo el personal sanitario y las personas enfermas están obligados a utilizar mascarillas.

El Gobierno suizo asegura que está haciendo todo lo posible para conseguir mascarillas, aunque oficialmente todavía no se recomienda su uso por parte de la población que esté sana. Sin embargo, a medida que las empresas se preparan para reabrir sus puertas, está quedando claro el papel clave de las mascarillas en la lucha del Gobierno contra el coronavirus.    

swissinfo.ch/ac

El ministro de Salud Alain Berset ha admitido el jueves que el tema de las mascarillas a Suiza le ha pillado por sorpresa, pues no hay suficientes para todo el mundo. Aunque el Gobierno federal no está obligado a tener reservas de mascarillas para toda la población, el plan de pandemias nacional sí exige que las instituciones sanitarias posean reservas de equipos esenciales, incluidas mascarillas. Y hacer cumplir esta disposición es responsabilidad de los 26 cantones del país.   

“Viéndolo en retrospectiva, puede decirse que muchísimas instituciones e infraestructuras no disponían de estas reservas”, ha declarado Berset a la televisión pública suiza, SRF.

Y ha manifestado que el Gobierno hace todo lo posible para compensar la falta de máscaras. Anteriormente, el periódico Tages-Anzeiger informó que el ejército suizo había recibido el encargo de adquirir 400 millones de mascarillas para finales de mayo. La compañía aérea Swiss ha dado a conocer que diez vuelos de carga procedentes de China traerán más de 35 millones de equipos de protección personal (EPI) como máscaras, guantes y gafas de seguridad. ¿Quién se supone que los va a utilizar?

“No debemos olvidar que para una persona sana todavía no es recomendable emplear mascarillas en la calle”, ha explicado Berset. Y según él, únicamente los trabajadores sanitarios y las personas enfermas están obligados a usarlas.  

Sin embargo, es posible que las cosas se compliquen cuando se relajen las restricciones relacionadas con el coronavirus, a partir del 27 de abril. Según el portal de noticias Watson, Berset admitió que en las peluquerías y los salones de belleza (al igual que en las tiendas de bricolaje, los centros de jardinería y las floristerías) probablemente sea obligatorio usar mascarillas en diez días, cuando vuelvan a abrir. ¿Se las proporcionarán ellos a los clientes?

Los negocios están empezando a prepararse. La Asociación Suiza de Peluqueros ha creado una plataforma digital que permite a sus miembros encargar las mascarillas directamente a los proveedores. Otra opción es dejar que los consumidores improvisen. Como opción alternativa, la Asociación de Empresas Subsidiarias Suizas ha propuesto que se permita que los clientes utilicen máscaras y revestimientos faciales cosidos por ellos mismos. Y los fabricantes suizos, como la empresa textil Flawa Consumer AG, están empezando a fabricar mascarillas en Suiza.

El hecho es que no hay mascarillas suficientes para todos, incluso  para quienes están en la primera línea de la batalla contra la COVID-19. 

La asociación de farmacéuticos PharmaSuisse ha declarado que no solo no hay suficientes mascarillas para satisfacer la demanda de los clientes, sino que incluso muchas farmacias y droguerías carecen de ellas para su propio uso. Y es poco probable que, en un futuro próximo, los residentes suizos puedan comprarlas en los supermercados. Aldi Suiza ha revelado que estaba planeando incluir temporalmente mascarillas entre sus productos a la venta, pero todavía no está claro cuándo.

Para el Tages-Anzeiger, no es de extrañar que los ministros suizos se sonrojen cuando se les pregunta sobre los beneficios de las máscaras de protección. “Sencillamente de momento no hay mascarillas suficientes, y el Gobierno se limita a adaptar su comunicación al déficit actual”, escribió este diario.

Este artículo ha sido importado automáticamente del antiguo sito web al nuevo. Si observa algún problema de visualización, le pedimos disculpas y le rogamos que nos lo indique a esta dirección: community-feedback@swissinfo.ch

Compartir este artículo