¿Logrará Roche, el gigante farmacéutico suizo, cambiar el mercado de la obesidad?
Tras quedarse fuera de la primera ola de fármacos superventas basados en GLP-1, Roche está invirtiendo miles de millones en una nueva generación de tratamientos contra la obesidad. Con Novo Nordisk y Eli Lilly dominando el mercado, ¿podrá el gigante farmacéutico suizo hacerse un hueco en el sector?
A principios de marzo, el gigante farmacéutico suizo Roche dio a conocer buenas noticias sobre el fármaco candidato contra la obesidad «Petrelintide», que está desarrollando junto con la empresa biotecnológica danesa Zealand Pharma. En un ensayo de fase IIEnlace externo, el medicamento —administrado mediante una inyección semanal— cumplió su objetivo principal al lograr una pérdida de peso estadísticamente significativa. Las personas que participaron perdieron de media un 10,7 % de su peso corporal y mantuvieron esa pérdida hasta las 42 semanas, con efectos secundarios leves.
Sin embargo, la noticia parece que no fue suficiente para los inversores. Las acciones de Zealand Pharma cayeron un 35 %, un mínimo histórico, el día despúes del anuncio, mientras que las de Roche bajaron alrededor de un 3 %.
En el panorama actual de los fármacos contra la obesidad, una pérdida de peso del 10,7 % no es nada extraordinario. Los usuarios de Zepbound (tirzepatida), de Eli Lilly, y de Wegovy (semaglutida), de Novo Nordisk, han informado de pérdidas de entre el 15 % y el 20 %. En los ensayos clínicos de Zepbound, algunos participantes perdieron más del 25 % de su peso corporal.
No obstante, el futuro no consiste solo en maximizar la pérdida de peso, afirma Manu Chakravarthy, director global de desarrollo de productos cardiovasculares, renales y metabólicos de Roche y uno de los ejecutivos que lidera su incursión en el mercado de la obesidad.
«No nos fijamos solo en el número que marca la báscula. Lo que realmente nos interesa es la salud general de la persona», explica Chakravarthy a Swissinfo. «No todo el mundo necesita lo mismo en el mismo momento a lo largo de su trayectoria con obesidad y las comorbilidades asociadas, que puede durar 20, 40 o incluso 60 años».
Roche fue una de las primeras empresas farmacéuticas en investigar fármacos de la clase del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1), pero abandonó este campo tras varios fracasos en fases avanzadas, justo antes de que comenzara el último auge del GLP-1.
Tras haberse perdido la primera ola, ahora lucha por subirse a la segunda. La empresa con sede en Basilea está invirtiendo miles de millones en investigación y acuerdos con pequeñas empresas biotecnológicas para desarrollar una amplia cartera de fármacos contra la obesidad con los que espera diferenciarse en un sector cada vez más competitivo.
La Organización Mundial de la Salud defineEnlace externo la obesidad como una enfermedad crónica caracterizada por una acumulación anómala o excesiva de grasa que supone un riesgo significativo para la salud. Se mide calculando el índice de masa corporal (IMC) de una persona, es decir, el peso corporal dividido por la altura en metros al cuadrado. Un IMC superior a 25 se considera sobrepeso, y un valor de 30 o más se clasifica como obesidad. El umbral varía según los distintos grupos étnicos. Actualmente existe un debateEnlace externo sobre la inclusión de criterios adicionales al IMC para diagnosticar la obesidad.
Los últimos medicamentos para la pérdida de peso basados en el GLP-1 suelen estar aprobados para el control crónico del peso en adultos con un IMC de 30 o más y en personas con un IMC de 27 o más que también padecen afecciones relacionadas con el peso, como hipertensión, diabetes tipo 2 o colesterol alto.
La comunidad científica sigue tratando de comprender la obesidad
A partir de simples cálculos, parece que hay margen de sobra para Roche en un mercado en rápido crecimiento. Según un estudio publicado en The LancetEnlace externo, para 2050 casi el 60% de personas mayores de 25 años se espera que tenga sobrepeso u obesidad, frente al 29% registrado en 1990, con el mayor aumento en el África subsahariana.
El incremento de las muertes relacionadas con la obesidad y el coste de tratar a las personas afectadas ha convertido este problema en una de las principales preocupaciones de salud pública en muchos países. De acuerdo conEnlace externo la World Obesity Federation, el coste global del sobrepeso y la obesidad podría alcanzar los 3 billones de dólares anuales en 2030 y superar los 18 billones en 2060.
Eso se traduce en una enorme oportunidad de mercado para las empresas farmacéuticas. Las ventasEnlace externo de tirzepatida, de Eli Lilly, comercializada como Mounjaro y Zepbound, se duplicaron con creces en 2025 hasta alcanzar los 36.500 millones de dólares, lo que lo convirtió en el medicamento más vendido del mundo.
IQVIA, un grupo global de análisis e investigación en el sector sanitario, estima que el mercadoEnlace externo mundial de medicamentos contra la obesidad podría crecer de 66.000 millones de dólares en 2025 a entre 100.000 y 200.000 millones de dólares al año para 2030. Este amplio rango se debe a que es difícil predecir cómo evolucionará el mercado, según Sarah Rickwood, responsable de liderazgo intelectual y de la iniciativa contra la obesidad en IQVIA. Las políticas, los precios, las innovaciones y las preferencias de los pacientes podrían cambiar drásticamente las perspectivas del mercado, afirma.
«Solo han pasado cinco años desde que los medicamentos modernos contra la obesidad salieron al mercado», señala Rickwood. «Apenas estamos empezando a abordar este enorme reto sanitario mundial».
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Los medicamentos más recientes basados en GLP-1 han supuesto un cambio importante al reducir el apetito y ralentizar el vaciado del estómago, lo que se traduce en pérdidas de peso significativas. Sin embargo, se estima que menos del 10%Enlace externo de las personas con obesidad que podrían beneficiarse de estos tratamientos los están utilizando, y la mayoría de esas personas se encuentra en Estados Unidos.
Los fármacos GLP-1 simplemente no funcionan en algunos pacientes, y las mujeres tienden a obtener mejores resultados que los hombres. Además, algunas personas sufren efectos secundarios que van desde vómitos y distensión abdominal intensa hasta daños renales, problemas de salud mental y alteraciones de la visión. Ninguna de las opciones disponibles ha logrado evitar la pérdida de masa muscular que a menudo acompaña a una pérdida de peso considerable.
Por otro lado, también existen cada vez más dudas sobre los efectos a largo plazo de los GLP-1. Algunos pacientes señalan que la pérdida de peso se estabiliza con el tiempo, pero temen recuperarlo si dejan de tomar el tratamiento. Además, estos fármacos parecen reducir el riesgo o la gravedad de algunas de las cerca de 200 comorbilidades asociadas a la obesidad —como la diabetes tipo 2, la hipertensión y ciertos tipos de cáncer—, pero no de todas ellas.
La comunidad científica y compañías farmacéuticas, entre ellas Roche, están buscando respuestas que permitan desarrollar nuevos fármacos más específicos y así obtener una ventaja en un mercado muy competitivo.
Dado que muchas personas probablemente pagarán estos tratamientos de su propio bolsillo, el precio y las preferencias de los pacientes también influyen en su aceptación. Los primeros fármacos GLP-1 en formato oral ya están comenzando a comercializarse, lo que se espera que impulse su uso entre quienes prefieren los tratamientos en pastillas frente a las inyecciones. Además, los medicamentos genéricos lanzados este año en algunos países también deberían facilitar el acceso a los tratamientos para la pérdida de peso, especialmente en los países de ingresos bajos.
Novo Nordisk obtuvo la autorización de *Swissmedic en 2022 para comercializar Wegovy (semaglutida) para el control del peso. Por su parte, Eli Lilly recibió en ese mismo año la aprobación de Swissmedic para Mounjaro (tirzepatida) en el tratamiento de la diabetes tipo 2, y en 2024 para su uso en el control del peso.
Desde marzo de 2024, los fármacos GLP-1 para la pérdida de peso están cubiertos por el seguro básico de salud del país, siempre que se cumplan criterios estrictos. Actualmente, Swissmedic está evaluando la pastilla orforglipron, desarrollada por Eli Lilly.
*Swissmedic es la autoridad suiza encargada de regular y supervisar los medicamentos y productos terapéuticos en Suiza.
«No deberíamos ver el mercado de la obesidad ni a las personas que viven con obesidad como una especie de bloque homogéneo», afirma Rickwood. «Va a ser extremadamente complejo, altamente segmentado por el índice de masa corporal, las comorbilidades, la superposición de comorbilidades y otras dimensiones del perfil, como la etnia y el género».
Cómo Roche planea adelantarse
Las compañías compiten ahora por liderar la siguiente ola. El año pasado, Pfizer ganó una puja con Novo Nordisk por una pequeña empresa de fármacos contra la obesidad, Metsera, en una operación valorada en 10.000 millones de dólares. Varias compañías farmacéuticas chinas están desarrollando nuevos tratamientos para la obesidad, algunos ya en fases avanzadas de ensayo.
«Estamos solo al comienzo de la era de la obesidad y la pérdida de peso, y por tanto los principales elementos diferenciadores son la cantidad de peso perdido, la mejora de la salud cardiovascular y de la función hepática y renal, así como el precio por dosis», señala Jens Neumann, socio de la consultora PwC en Suiza y coautor de un informe recienteEnlace externo sobre cómo liderar la próxima era de los GLP-1. «Actualmente, cualquier producto que logre una pérdida de peso de dos dígitos tiene posibilidades».
Sin embargo, la estrategia de Roche se basa en la apuesta de que el mercado pasará de centrarse en la pérdida máxima de peso a un enfoque de salud metabólica de precisión, es decir, un modelo en el que los tratamientos se adapten a la biología de cada individuo. Chakravarthy está convencido de que la compañía cuenta con ventaja frente a sus competidores gracias a su trayectoria en la investigación de la obesidad, su «enfoque centrado en el paciente» y su experiencia en diagnóstico, que puede ayudar a identificar factores de riesgo asociados a la obesidad.
Para aumentar sus posibilidades de éxito, Roche ha reforzado su cartera de fármacos mediante una inversión de 11.000 millones de francos suizos (13.800 millones de dólares) dirigida a lo que Chakravarthy describe como «activos únicos capaces de responder a las necesidades individuales de los pacientes».
En el centro de esta estrategia se encuentra Petrelintide. A diferencia de los GLP-1, que actúan sobre el apetito y el vaciado gástrico, Petrelintide es un análogo de la amilina que imita una hormona natural del páncreas para aumentar la sensación de saciedad, con efectos secundarios potencialmente más leves. Roche lo posiciona como una alternativa más suave para quienes no toleran las náuseas que suelen asociarse a algunos fármacos GLP-1.
El resto del presupuesto en desarrollo pretende cubrir otras necesidades. Para quienes buscan resultados más significativos, Roche está desarrollando CT388, un agonista de los receptores GLP-1/GIP con el que alrededor de la mitad de los participantes perdió al menos un 20% de su peso corporal en fases iniciales.
La compañía también trabaja en fármacos destinados a abordar enfermedades asociadas a la obesidad, como Pegozafermin para tratar la enfermedad del hígado graso grave, Zilebesiran para la hipertensión no controlada y Emugrobart para combatir la pérdida de masa muscular que suele acompañar a una pérdida de peso rápida. Además, está en desarrollo una versión oral de administración diaria para quienes prefieren evitar las inyecciones. La empresa considera que el mayor potencial reside en combinar varios de estos fármacos en tratamientos combinados. Ninguno de ellos se espera que llegue al mercado antes de 2027.
No obstante, Roche no está sola. En octubre de 2025 había 193 candidatos a fármacos innovadores en desarrollo para la obesidad, frente a 107 en agosto de 2024Enlace externo, según IQVIA.
Mientras, para mantener su posición de liderazgo, Novo Nordisk y Eli Lilly también están trabajando en tratamientos de nueva generación que abordan algunas de las mismas carencias del mercado.
Con este conjunto de nuevos medicamentos, Roche confía en poder recortar distancias y situarse entre los tres principales actores del mercado de la obesidad.
«No llegamos tarde porque no estamos intentando quedarnos con una parte del pastel actual», señala Chakravarthy. «Lo que estamos tratando es de ampliar ese pastel. Hay muchas necesidades aún no cubiertas».
Texo original editado por Nerys Avery. Adaptado del inglés por Carla Wolff.
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