Suiza refuerza sus universidades contra el espionaje tecnológico
Los institutos de investigación suizos podrían reforzar la evaluación de académicos extranjeros, ya que el actual sistema fragmentado de controles se enfrenta a crecientes amenazas de espionaje por parte de China, Rusia y otros, que apuntan tanto a capacidades comerciales como militares.
Las universidades suizas planean reforzar la evaluación de investigadores y estudiantes para frenar el espionaje tecnológico por parte de países hostiles, un año después de que un académico iraní fuera arrestado por presuntamente suministrar sistemas de navegación para drones y misiles a la República Islámica de Irán.
Mohammad Abedini, detenido en Italia a petición de Estados UnidosEnlace externo, trabajó durante añosEnlace externo en el Instituto Federal Suizo de Tecnología de Lausana (EPFL). Días después de su arresto, fue repatriado a Irán, lo que algunos interpretaron como un intercambio de favores tras la liberación de un periodista italiano que el país había mantenido preso.
Ahora, una revisión realizada por la organización paraguas de las universidades suizas —una entidad que agrupa y coordina a las distintas universidades del país— propone una estrategia nacional para evitar que conocimientos críticos sean robados o utilizados por adversarios militares. Las áreas más sensibles incluyen la inteligencia artificial, la computación cuántica y la biotecnología.
«Las universidades de todo el mundo son objetivos de los servicios de inteligencia y de otros organismos gubernamentales, especialmente cuando la investigación incluye tecnología de vanguardia como elemento clave», señala Günther Dissertori, rector del ETH (Instituto Federal de Tecnología de Zúrich) y responsable del grupo de trabajo de swissuniversities que elaboró las propuestas. «Suiza no es una isla, después de todo», añade Dissertori.
China y Rusia representan la mayor amenaza de espionaje en Europa, según un informe de 2025 del Servicio Federal de Inteligencia suizo (FIS, por sus siglas en inglés). En Suiza, ambos países han desarrollado redes de personal encubierto que apuntan a organizaciones como «colegios, universidades y otras instituciones de investigación», escribíaEnlace externo el FIS.
Para contrarrestar estas amenazas, las propuestas plantean la creación de unidades de seguridad del conocimiento en cada universidad suiza. Estas unidades evaluarían los riesgos cuando investigadores busquen colaborar o intercambiar información con socios de países considerados de alto riesgo, y también ofrecerían asesoramiento sobre cuestiones como limitar el acceso a datos sensibles o establecer condiciones para compartir tecnología.
Los investigadores visitantes podrían además ver restringido su acceso a determinados sistemas, laboratorios o datos.
Un centro de coordinación ofrecería directrices uniformes y compartiría información rápidamente, por ejemplo, cuando el FIS detecte un aumento de ciberataques dirigidos a laboratorios de biotecnología. Los criterios de admisión, contratación, visitas académicas y colaboración internacional se unificarían, y los expedientes de solicitudes de alto riesgo se compartirían entre universidades.
El objetivo es evitar que candidatos presenten solicitudes duplicadas para aprovechar las diferencias en los controles de distintas instituciones y así obtener acceso al sistema académico suizo. Un solicitante rechazado por una institución quedaría impedido de postular en otras.
Efectos de las revisiones de seguridad en las solicitudes
La publicación de la estrategia del grupo de trabajo llega un año después de que el ETH de Zúrich, la universidad mejor clasificada de Europa continental, diera a conocer sus procedimientos revisados de evaluación de seguridad.
Las medidas de la institución, organización hermana de la EPFL de Lausana, tenían como objetivo evitar que tecnología o conocimientos sensibles, que podrían usarse con fines tanto civiles como militares, llegaran a países sancionados internacionalmente o considerados de alto riesgo, como Rusia, Irán, Siria y China. Las solicitudes provenientes de estas regiones, o en campos como la inteligencia artificial, la nanotecnología, los sistemas de posicionamiento global (GPS) y las comunicaciones, ya estaban sujetas a un escrutinio exhaustivo y podían ser rechazadas, según indicó la universidad.
Desde entonces, el ETH (de Zúrich) ha revisado alrededor de 1.250 solicitudes bajo este mecanismo de evaluación y ha rechazado a más de 80 candidatos, informó el periódico NZZ am SonntagEnlace externo en octubre. Mientras tanto, el EPFL (de Lausana) ha rechazado 48 solicitudesEnlace externo este año.
De procedimientos dispersos a la gestión unificada
Las prácticas para evaluar a estudiantes extranjeros en Suiza siguen siendo fragmentadas. Muchas instituciones educativas y de investigación no pudieron proporcionar detalles sobre sus medidas de seguridad o solo ofrecieron información “vaga”, según el diario NZZ am Sonntag.
La Universidad de Berna ha confirmado a Swissinfo que en julio cambió sus políticas para tener en cuenta el riesgo de filtraciones tecnológicas, de modo que las nuevas contrataciones y los investigadores invitados del extranjero están sujetos a una revisión que verifica el cumplimiento de sanciones, embargos y normas de control de exportaciones. Eso representa un cambio frente a políticas anteriores. El año pasado, la universidad declaróEnlace externo a un periódico local que solo consideraba la capacidad lingüística y la formación académica.
El grupo de trabajo de swissuniversities propone unificar las políticas en todo el sector.
Recomienda adoptar un modelo similar al holandés, con una oficina central que conecte universidades, autoridades estatales y servicios de seguridad. También coordinaría el intercambio seguro de información y de medidas en respuesta a situaciones cambiantes.
Los Países Bajos y Suiza, ambos países pequeños que se encuentran entre los diez primeros del Índice Global de Innovación 2025Enlace externo de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, enfrentan dilemas similares sobre cómo mantenerse abiertos a la ciencia internacional sin comprometer la seguridad.
En 2022 los Países Bajos crearon un Punto de Contacto Nacional para la Seguridad del Conocimiento (Loket Kennisveiligheid)Enlace externo para ayudar a las instituciones a gestionar amenazas como el espionaje y la influencia encubierta.
Suiza, en cambio, depende actualmente de un sistema gestionado por las propias universidades, lo que significa que las salvaguardas dependen de la conciencia y capacidad de cada institución.
Un centro nacional no solo establecería criterios comunes y aseguraría que los grupos más pequeños no se queden atrás, sino que también ayudaría a reducir la duplicación de esfuerzos, aseguraba Dissertori en una entrevista publicada en el sitio web del ETH de Zúrich.
«Eso podría ayudar a equilibrar el compromiso de Suiza con la ciencia abierta, al tiempo que se evitan filtraciones peligrosas de alta tecnología», añadía.
Texto original editado por Tony Barrett. Adaptado del inglés por Carla Wolff.
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