Se pide colocar sordinas a los aviones del ejército

Cuando en Suiza se habla del ruido que provocan los aviones de la fuerza aérea, se piensa especialmente en los birreactores FA-18. Keystone

Una organización ecologista solicita a través de una iniciativa popular que en las zonas turísticas se limiten los vuelos militares. Los suizos se pronunciarán al respecto en las votaciones del 24 de febrero.

Este contenido fue publicado el 20 febrero 2008 - 10:38

Tanto el Ejecutivo como la mayoría del Parlamento están en desacuerdo con la propuesta, que respalda la izquierda.

Los aviones militares modernos tienen la desventaja de ser muy ruidosos y en un país tan pequeño como Suiza no pasan desapercibidos. El problema del ruido incluso se ha agravado en los últimos años. Dos razones explican la evolución.

Por un lado, el tráfico aéreo se ha concentrado en tres aeródromos militares: Payerne (Vaud), Sion (Valais) y Meiringen (Berna). Por otro, los aviones de combate modernos son cada vez más escandalosos, y el que se gana la fama del más estridente es el birreactor estadounidense FA-18, en servicio en las fuerzas aéreas suizas desde la década pasada.

Preservar las zonas turísticas

La población que vive alrededor de esas zonas aéreas militares se muestra cada vez más incómoda ante el ruido que producen las aeronaves del ejército. Ese descontento en la región de Meiringen, al pie de los Alpes berneses, llevó a la reunión de las firmas necesarias para respaldar la iniciativa que se someterá a votación.

Bajo el título 'Contra el ruido de los aviones de combate en zonas turísticas', la propuesta fue impulsada por el célebre ecologista suizo Franz Weber, que se ha convertido en portavoz del descontento popular en la región de Meiringen, a través de su organización 'Helvetia Nostra'.

Apoyada con las firmas de 103.000 personas, la iniciativa tiene la ventaja de su simplicidad. Su contenido se inscribe en una simple frase que, de ser apoyada por la ciudadanía, modificaría la Constitución helvética.

La frase de la iniciativa dice a la letra: "En tiempos de paz, los ejercicios militares que impliquen aviones de combate a reacción están prohibidos en las zonas turísticas de descanso".

Implicadas las fuerzas aéreas por entero

El Gobierno Federal y la mayoría parlamentaria (derecha) de la Asamblea piden al electorado rechazar la iniciativa. El principal reproche es que, argumentan, el texto resulta demasiado vago. Los autores de la petición solicitan la interdicción de los vuelos en las "zonas turísticas", pero sin precisar cuáles son exactamente esas regiones.

Y teniendo en cuenta lo estrecho del territorio suizo, los vuelos militares de cualquier manera alcanzan las zonas turísticas. Aceptar la iniciativa equivaldría a suprimir prácticamente por completo los vuelos de entrenamiento e incluso a las fuerzas aéreas helvéticas, denuncian los opositores.

"Se trata de una decisión de principio: ¿Queremos o no un ejército? ¿Queremos que Suiza pueda defenderse? ¿Queremos protección aérea?", cuestiona el diputado radical (partido de derecha), Pierre Triponez.

El legislador reconoce que el ruido de los aviones provoca un problema, pero menciona que algunas medidas pueden ser establecidas para mejorar la situación. "Puede uno imaginarse una mejor repartición de la cadencia de los vuelos", agrega Triponez.

Por el contrario, aceptar la iniciativa arruinaría la credibilidad de las fuerzas aéreas suizas. Los vuelos de entrenamiento son indispensables, asegura el edil.

Cuestión de prioridad

Para la legisladora ecologista Francine John-Calame, con ese argumento no se resuelve la gravedad del problema fónico. "En zonas como el Valais, donde el ruido de los aviones aún se retransmite por las montañas, es insoportable", denuncia.

Se trata de una cuestión de prioridad. A su juicio, el problema del ruido –con sus consecuencias para la salud de la población en las zonas concernidas-, es más importante que un hipotético ataque militar contra Suiza.

"Actualmente no hay temor de un ataque armado en Suiza. Por ello se debe uno cuestionar la pertinencia de esos vuelos de ensayo", afirma Francine John-Calame.

"Incluso el ejército reconoce que el calentamiento climático constituye el principal riesgo al que debe hacer frente la población suiza. Esos aviones no ayudan frente a las catástrofes originadas por el calentamiento terrestre. Finalmente, uno puede cuestionar su utilidad".

Una medición de la preocupación ecológica

La iniciativa parece sólo tener el respaldo de los sectores de izquierda. Las posibilidades de que sea aceptada por el electorado son limitadas.

Sus partidarios son conscientes de que las relaciones de fuerzas les son desfavorables. Esperan de cualquier forma obtener un buen número de votos en las zonas directamente concernidas por el ruido de los aviones militares.

También esperan contar con la solidaridad de la población situada alrededor del aeropuerto de Zúrich-Kloten que sufre, por su parte, el ruido provocado por la aviación civil.

Sea como fuere, el voto del 24 de febrero constituirá un sondeo de la preocupación de la población en torno al ruido que provocan los aviones de la defensa aérea. Y de acuerdo al resultado, el ejército podría ser llamado a hacer algunos esfuerzos suplementarios para colocar sordinas a su aviación.

swissinfo, Olivier Pauchard
(Traducido del francés por Patricia Islas Züttel)

Medidas actuales

El ejército ya ha aplicado algunas medidas para limitar las consecuencias del ruido de sus aviones.

Los vuelos normalmente se limitan a días laborales.

El horario normal de vuelo entre semana es de las 8:30 de la mañana a las 12:00 de la tarde, y de las 13:30 a las 17:00 horas.

Los vuelos nocturnos están permitidos hasta las 22:00 horas y tienen lugar únicamente durante el semestre invernal y sólo una vez por semana.

Los entrenamientos particularmente ruidosos se realizan en el extranjero.

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