Condenada a prisión sin siquiera saberlo

Celda de detención en una prisión de Basilea. Keystone / Georgios Kefalas

Una mujer ha sido condenada a pena de prisión mediante un decreto de acusación. Como solo habla francés, no pudo entender el documento redactado en alemán y se le pasó el plazo para oponerse. El caso ilustra la absurdidad del sistema penal suizo.

Este contenido fue publicado el 12 junio 2020 - 13:21

Los fiscales suizos tienen facultad para dictar penas de prisión de hasta seis meses, así como multas y sanciones. La sentencia se dicta por escrito y sin motivación. En Suiza se resuelven por este procedimiento entre el 90 y el 98% de los casos penales. No se llega a una vista de la causa ante un tribunal.

Este sistema entró en vigor en 2011 con el nuevo código de procedimiento penal, cuyo objetivo era armonizar las prácticas a nivel nacional. Durante la elaboración del proyecto fue objeto de numerosas críticas, porque amplía las competencias del Ministerio Fiscal dándole la posibilidad de dictar sentencia sin pasar ante un juez.

Pero el hecho de que la fiscalía pueda emitir sentencias contradice el principio de la separación de poderes. Sin embargo, la mayoría de los parlamentarios era de la opinión de que el decreto de acusación era poco más o menos una “oferta de juicio”, ya que existe la posibilidad de oponerse y obtener así la celebración de un juicio real.

Condenas no entendidas

Pero, ¿qué ocurre si la persona condenada no comprende esta “oferta de juicio” y deja pasar el plazo para oponerse? Hace poco tuvo lugar un ejemplo en el cantón de Basilea-Ciudad. La fiscalía condenó a una mujer, que solo hablaba francés, por falsificación de documentos de identidad y entrada ilegal en el país a una pena de 45 días de cárcel. El plazo para oponerse a esa “sentencia” era de diez días.

Como la mujer nunca fue llamada a comparecer y solo habla francés -la sentencia estaba redactada en alemán- no llegó a comprender las implicaciones del documento y presentó la objeción demasiado tarde.

Este caso muestra hasta qué punto puede resultar problemático el sistema de condenas por decreto de acusación. Ciertamente, el procedimiento es barato, pero un proceso rápido sin control judicial es propenso a errores y concede demasiado poder al ministerio público.

A la cárcel sin juicio

En este caso concreto la mujer recurrió al Tribunal Federal, que recientemente le dio la razón y llamó la atención al tribunal cantonal por su falta de asistencia de traducción. De este modo, la mujer puede recurrir en apelación contra la sentencia de pena de prisión.

Sin embargo, el fondo del problema sigue siendo el mismo. En Suiza se puede acabar en la cárcel sin haber pasado por un juzgado.

Compartir este artículo