Dos años después de que Hillary Clinton fracasara en su intento de llegar a la Casa Blanca, un número sin precedentes de mujeres están en la carrera para destronar al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confiadas en que los votantes estén listos para romper una barrera histórica.

La senadora por Massachusetts Elizabeth Warren, de 69 años, fue la primera demócrata recononcida en anunciar su intención de postularse el último día de 2018.

Las senadoras Kirsten Gillibrand, de 52 años, y Kamala Harris, de 54, así como la congresista Tulsi Gabbard, de 37, siguieron su ejemplo.

Los pesos pesados propuestos para unirse a la carrera presidencial también incluyen al exvicepresidente Joe Biden, al senador Bernie Sanders, al excongresista Beto O'Rourke y al multimillonario Michael Bloomberg.

Pero por ahora, son las candidatas las que acaparan los titulares para las presidenciales de 2020.

El número de mujeres de alto perfil en la carrera presidencial es "históricamente sin precedentes", dijo Erin Cassese, profesora de Ciencia Política en la Universidad de Delaware.

Y una cuarta senadora, Amy Klobuchar, se plantea lanzarse a la carrera.

Al dirigirse a sus simpatizantes la noche de las presidenciales de 2016, Clinton reconoció su derrota frente a Trump, poniendo fin así a su carrera para convertirse en la primera mujer en presidir Estados Unidos.

"Pero algún día alguien lo hará, y ojalá que antes de lo que podamos pensar ahora mismo", espetó la candidata demócrata aquella noche.

Su rival se hizo con la Casa Blanca con una victoria impactante, capaz de superar acusaciones de acoso sexual y una serie de comentarios misóginos durante la campaña electoral.

El senador Tim Kaine, compañero de Clinton durante su carrera presidencial, dijo que hay "una justicia poética encantadora en las candidatas fuertes" para la nominación de 2020.

"Si algo aprendí en 2016 fue, por desgracia, la fealdad del doble rasero que se aplicó a la primera mujer nominada a la presidencia", explicó Kaine a la AFP.

"Tenemos un largo camino por recorrer para que las mujeres [en política] sean tratadas como merecen", dijo, y agregó que la fortaleza mostrada por los demócratas en las elecciones al Congreso en noviembre, en las que recuperaron el control de la cámara baja, "demostró la gran energía de las candidatas".

- 'Doble vínculo' -

En las elecciones de mitad de mandato se rompieron varios récords, como el número de mujeres electas no solo para el Congreso, sino para las asambleas legislativas en los 50 estados.

Con cuatro o más candidatas compitiendo por la Casa Blanca, la política presidencial parece estar pasando por un cambio, "una ola rosa", como lo definió Cassese, aunque limitada al Partido Demócrata.

Aunque, Cassese espera que se ponga el foco en los programas políticos, duda que las candidatas consigan escapar del perfil esperado para las mujeres en política: "este doble vínculo" de tener que parecer amables y competentes a la vez. "Pero es muy difícil para ellas hacer ambas al mismo tiempo".

Las candidatas a las elecciones de 2020, Warren especialmente, ya han sido examinadas a través de este prisma de "simpatía", que los observadores señalan que rara vez se usa para los candidatos masculinos, pero que se aplicó implacablemente a Clinton, a menudo criticada por carecer de cierta naturalidad.

Las candidatas, según Cassese, a menudo son empujadas a hacer un "cálculo estratégico": enfatizar los problemas de las mujeres o minimizar a propósito los elementos de género de una campaña y competir "como un 'hombre'". A menudo es difícil determinar cuál funciona mejor.

Conocida por hacer campaña contra los abusos sexuales, Gillibrand lanzó su carrera presidencial como una "madre" dedicada a ayudar a las familias trabajadoras y en dificultades.

Otras se fijan menos en el género, pero de ninguna manera lo presentan como un tabú.

Los estadounidenses parecieron estar preparados para elegir a una mujer como presidenta en 2016, cuando Clinton consiguió 2,9 millones más de votos que Trump, a pesar de perder el conteo del Colegio Electoral estado por estado.

Kamala Harris, que se convertiría en la primera mujer negra y la primera de origen indio presidenta si gana, no tiene dudas de que los votantes estadounidenses están preparados para elegir a una mujer que dé salida a Trump.

"Absolutamente", le dijo a la ABC antes de anunciar su candidatura oficial. "Dele crédito a la gente. Son más inteligentes que eso".

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