Los partidos norirlandeses piden a Truss soluciones para la crisis en región
Dublín, 5 sep (EFE).- El nacionalista Sinn Féin, primer partido norirlandés, pidió este lunes a Liz Truss, nueva líder del Partido Conservador y futura primera ministra británica, que «cambie de rumbo» en la política de Londres sobre el Brexit y trabaje para solucionar la parálisis en el Gobierno de Belfast.
La líder del Sinn Féin en Irlanda del Norte, Michelle O’Neill, opinó que Truss, como sucesora de Boris Johnson, debe evitar acciones unilaterales respecto al protocolo del Brexit para Irlanda del Norte y buscar una salida negociada con la Unión Europea (UE) y el Gobierno de la República de Irlanda.
Entre sus prioridades, insistió la dirigente nacionalista, está la restauración del Ejecutivo autónomo norirlandés, que está suspendido desde febrero por la negativa del Partido Democrático Unionista (DUP), segunda fuerza regional, a compartir gobierno con el Sinn Féin.
Por ello, O’Neill instó a Truss a que «deje de contentar» al DUP adoptando medidas de fuerza contra el citado protocolo, en referencia al proyecto de ley impulsado por Johnson para eliminar unilateralmente partes de este mecanismo del Brexit, que se encuentra en trámite parlamentario.
«Lo que necesitamos ahora es un cambio de rumbo, de política, de enfoque», subrayó la dirigente del Sinn Féin en la provincia británica.
Por su parte, el líder del DUP, Jeffrey Donaldson, declaró hoy que ya ha escrito a la futura primera ministra del Reino Unido para explicar cuáles son sus prioridades.
«La principal es seguir adelante con el proyecto de ley que sentará las bases para solucionar la cuestión del protocolo, para erradicar las barreras al comercio entre Irlanda del Norte y Gran Bretaña, para restaurar completamente nuestro lugar en el mercado interior del Reino Unido», afirmó Donaldson.
Hasta que el DUP no crea que Londres ha «tomado medidas decisivas» al respecto, advirtió, la formación unionista no aceptará entrar en el Gobierno norirlandés.
Este mecanismo establece que Irlanda del Norte sigue vinculada al mercado único comunitario para bienes, por lo que las mercancías que cruzan entre la isla de Gran Bretaña y ese territorio británico han de pasar controles aduaneros para así asegurar que la frontera entre las dos Irlandas continúa siendo invisible, tal y como obliga el acuerdo de paz del Viernes Santo.
No obstante, ha levantado una frontera comercial en el mar de Irlanda que también es política para la comunidad unionista protestante, que sostiene que diferencia a la provincia y pone en peligro su relación con el resto del Reino Unido, más ahora que los nacionalistas quieren avanzar hacia su objetivo histórico de reunificar Irlanda.
En este contexto, el DUP se niega a compartir con los republicanos del Sinn Féin el Gobierno autónomo hasta que Londres y Bruselas no acuerden una reforma radical del protocolo, o hasta que Downing Street adopte medidas unilaterales de su agrado. EFE
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