Ramaphosa rechaza restricciones de viaje por el ébola en la RDC y exige un alto el fuego
Nairobi, 2 jul (EFE).- El presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, rechazó este jueves de forma tajante la imposición de restricciones internacionales de viaje a la República Democrática del Congo (RDC) a causa del brote de ébola y exigió un alto el fuego inmediato en las zonas de conflicto del este del país para permitir la asistencia humanitaria y contener la epidemia.
Durante su visita de apoyo a la respuesta antiébola a Kinsasa, defendió la «soberanía sanitaria» del continente y criticó el aislamiento de las naciones afectadas.
«No impongan prohibiciones de viaje a las personas que viajan desde la RDC (…). Esa no es la forma de tratar las oportunidades de viaje de la gente», afirmó el mandatario sudafricano, quien destacó el avance de los países africanos al aportar de manera inédita más de 100 millones de dólares propios en la última cumbre global de donantes.
El gobernante sudafricano delineó una hoja de ruta centrada en tres desafíos urgentes para la región: la conversión rápida de las promesas de la comunidad internacional en financiamiento líquido y contramedidas médicas.
También la inversión en la capacidad de fabricación local de vacunas y el establecimiento de un alto el fuego que sirva como «catalizador para una paz permanente» y proteja al personal sanitario.
El este de la RDC vive desde los años noventa un conflicto alimentado por grupos rebeldes como el Movimiento 23 de Marzo (M23), apoyados por Ruanda y el Ejército, pese al despliegue de la misión de paz de la ONU (MONUSCO).
Por su parte, el presidente de la RDC, Félix Tshisekedi, calificó a Sudáfrica como un «socio de primer orden» y subrayó que la gestión de la epidemia de la cepa Bundibugyo —que afecta simultáneamente a su país y a Uganda— requiere una estrategia regional compartida basada en la responsabilidad mutua.
«Para un país como el nuestro, situado en el corazón del continente y rodeado de nueve vecinos, la cooperación sanitaria transfronteriza no es una opción: es una necesidad estratégica», aseveró tras visitar junto a Ramaphosa las instalaciones del Instituto Nacional de Investigación Biomédica (INRB).
La presión política de ambos mandatarios coincide con las alarmantes cifras presentadas por el director de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África (Africa CDC), Jean Kaseya.
El brote actual, tal y como advirtió, registra en solo diez semanas más casos y más de cuatro veces las muertes experimentadas en el inicio de la histórica epidemia de África Occidental (2014-2016).
Según los datos del organismo, la enfermedad ya ha causado 438 fallecimientos, mientras que unas 200 personas han logrado recuperarse.
Kaseya detalló que el plan global de respuesta requiere 2.000 millones de dólares —de los cuales 892 millones se destinarán al sector humanitario para frenar brotes paralelos de cólera y sarampión—, pero hasta el momento solo se han recaudado 600 millones.
Cerca del 50 % de los fondos recibidos provienen de la propia África, con aportes directos de la RDC (10 millones) y Sudáfrica (13,85 millones).
La OMS estima que el virus comenzó a circular en la provincia congoleña de Ituri (este) unos dos meses antes de declararse el brote, que ya se trata de la tercera peor epidemia de ébola de la historia registrada hasta la fecha. EFE
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