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La guerra suiza contra las minas terrestres

Keystone / Fernando Vergara

Al celebrarse este jueves el Día Internacional para la Sensibilización contra las Minas Antipersona, el Centro Internacional de Desminado Humanitario de Ginebra (GICHD) inaugura la exposición Life of mine que busca “dar un rostro humano a la acción contra las minas”.

Este contenido fue publicado el 04 abril 2019 - 13:15

En la lucha internacional contra esos explosivos, Suiza invierte millones de francos al año, lo que la convierte en un donante clave. La mitad de ese dinero es canalizado a través del GICHD.

Las fotos y los vídeos de la exposición Life of mine, abierta al público hasta el 5 de mayo, se focalizan en las personas afectadas por los riesgos de los explosivos y en aquellas que dedican sus vidas a eliminarlos. En los próximos meses, la exposición se exhibirá en más de 15 embajadas suizas en todo el mundo, como explica Andrea von Siebenthal, de la oficina de prensa del CIDHG.

Las minas terrestres hoy

Las minas terrestres pueden dividirse en dos tipos: antipersona y antivehículo. Están diseñadas para herir o matar a personas y pueden permanecer letales durante años o incluso décadas, sobre o debajo del suelo, hasta que una persona o un animal las toca, activándolas.

Según cifras de noviembre de 2018, 56 Estados y cuatro zonas tienen aún problemas con las minas antipersona en sus tierras. Esos explosivos son ilegales en virtud de la Convención sobre la Prohibición de Minas aprobada en 1997 y firmada por más de 160 países, incluida Suiza.

En 2017 se registró un elevado número de víctimas, con al menos 7 239 personas muertas o heridas por minas terrestres, así como por submuniciones en racimo sin estallar y otros restos explosivos de guerra. El Landmine Monitor de 2018 afirma que habrá aún muchos artefactos no registrados.

Centro Internacional de Desminado Humanitario de Ginebra (GICHD)

Contribución de Suiza 

En 2018, Suiza contribuyó con 18 millones de francos al desminado humanitario o la remoción de minas. Apoyó proyectos en diferentes países como Bosnia y Herzegovina, Camboya, Colombia, Croacia, Myanmar y Siria, y 12 expertos del ejército suizo participaron en programas de desminado. En total, el CIDHG recibe financiación de 30 gobiernos y organizaciones; la contribución suiza representa alrededor del 60% del presupuesto total de la organización.

Suiza también ratificó la Convención sobre Municiones en Racimo en julio de 2012, en virtud de la cual se comprometió a destruir sus propias existencias para finales de 2020. El último de estos proyectiles fue desechado el año pasado.

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