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Violencia sexual contra la mujer, flagelo mundial

La diseñadora de manga y bloguera Rokudenashiko. A partir de una impresión en 3D de su vagina construyó kayak y luego fue acusada de "obscenidad". Mons Veneris Films GmbH, Jason Ashwood

#Female Pleasure, el documental más visto en Suiza en 2018, trata menos del placer femenino que de su represión. Cinco mujeres narran en él la historia de la violencia sexual. Su realizadora, Barbara Miller, explica por qué su película está dirigida a todos los hombres y a todas las mujeres.

Este contenido fue publicado el 17 febrero 2019 - 11:00
Christina Stucky

Hombres, mujeres y niños chupan paletas de hielo multicolores que tienen una clara forma de penes. Al fondo, hombres vestidos de fiesta llevan una escultura fálica de varios metros de altura. En esta escena de la película, la japonesa Rokudenashiko nos dice: “La adoración del pene es aceptada, así que decidí hacer una impresión en 3D de mi vagina”. Con ese propósito, la artista construyó un kayak y remó por Tokio. Fue acusada de “obscenidad” e “incitación a la ira pública”, lo que le valió un mes de prisión preventiva.

No solamente en Japón la sexualidad femenina es un tabú, como lo muestra la película #Female Pleasure (Placer femenino) a través de la trayectoria de cinco mujeres: Rokudenashiko, la artista de manga y bloguera; Vithika Yadav, la fundadora india de Love Matters, un proyecto de educación sexual; la alemana Doris Wagner, víctima de abuso sexual cuando era religiosa en una comunidad católica; Leyla Hussein, una activista anglosomalí contra la mutilación genital, y Deborah Feldman, que huyó de su comunidad judía jasídica de Nueva York. Todas están vinculadas por la lucha contra la violencia contra las mujeres y por el derecho a vivir su sexualidad libremente. Como lo resume Leyla Hussein, “se trata del control de la sexualidad femenina, y es un tema global”.

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Bajo el foco de #MeToo

Aunque la película muestra que todas las religiones del mundo consideran el cuerpo de la mujer como vergonzoso e impuro y la manera en que reprimen la sexualidad femenina, #Female Pleasure no es un documental sobre la mujer y la religión. Su directora, Barbara Miller, ha querido destacar preguntas universales: “¿Cómo viven las mujeres con su sexualidad y qué nos dice esta sobre su posición en la sociedad? ¿Qué sistema, qué estructuras están detrás del hecho de que las mujeres de todo el mundo no puedan vivir su sexualidad libremente, so pena de ser perseguidas, proscritas o difamadas?”.

Barbara Miller, realizadota de #Female Pleasure. Jason Ashwood

Al hacer públicos casos de agresión sexual o abuso de poder, el movimiento #MeToo ha permitido dirigir los proyectores sobre los derechos y la sexualidad de las mujeres. #Female Pleasure muestra que el debate de género no concierne solamente la igualdad entre hombres y mujeres en el lugar de trabajo, sino también la sexualidad. Es precisamente por eso que la película trata sobre todas las mujeres, en todas partes del mundo y de todas las edades, dice Barbara Miller.

La directora eligió deliberadamente a cinco activistas muy conocidas para su película. Sus declaraciones públicas, en las que cuestionan las tradiciones y atacan las estructuras patriarcales, las ponen en peligro. Todas fueron insultadas y agredidas, algunas incluso recibieron amenazas de muerte.

La elección de estas mujeres, todas las cuales viven en grandes ciudades, también debe demostrar que sus experiencias no son fenómenos marginales que ocurrirían en una sociedad aislada, explica Barbara Miller. “Se trataba de mostrar las estructuras y los mecanismos que las sostienen. Y estas son exactamente las mismas en todo el mundo. A través de ejemplos fuertes, se vuelven reconocibles. No podemos seguir mirando hacia otro lado”.

Sobre todo, espera “que estos ejemplos den valor a las mujeres. La película debe mostrarles que pueden cambiar algo”. Y esto también se aplica a las mujeres en Suiza.

“Profundamente arraigado en las mujeres”

Barbara Miller nació en 1970 en Suiza. Considera que su generación fue fuertemente influenciada por el movimiento de 1968, que sus padres conocieron, pero también por la generación de sus abuelos. “Mi abuela nunca salía de casa sin fular, había recibido una educación muy religiosa. En las cinco religiones principales del mundo prevalece la imagen de que los cuerpos de las mujeres son menos valiosos, que su sexualidad es mala”, dice. “Las mujeres en Suiza a menudo no son conscientes de que todavía estamos marcadas por eso”.

Deborah Feldman huyó de su comunidad judía ortodoxa de Nueva York. Benyamin Reich

Aunque las mujeres suizas comparten con muchas mujeres de todo el mundo “la sensación de que siempre debemos ser increíblemente amables, bellas y buenas para tener los mismos derechos que los hombres”, Barbara Miller está convencida de que, contrariamente a su reputación, las mujeres suizas no son ni rígidas ni prudentes. Mientras trabajaba en documentales sobre el clítoris o la pornografía en internet, entrevistó a mujeres en la calle. “Las mujeres suizas son muy abiertas de mente. Cuando se les pregunta sobre esos temas, hablan mucho.

“Pero cuando Leyla Hussein habla en una película de un coro de falsos orgasmos en todo el mundo, significa que muchas mujeres quieren algo diferente y no se atreven a expresar sus necesidades. Piensan que deben complacer a los hombres. Es algo profundamente arraigado en nosotras, las mujeres de todo el mundo”, señala la directora. “Es importante que las mujeres reivindiquen su sexualidad con plena conciencia."

Los hombres, la “mayoría silenciosa”

Para ello, los hombres también deben comprometerse. Sin embargo, son la minoría en el público de #Female Pleasure. No obstante, Barbara Miller ha recibido muchas cartas de espectadores masculinos y durante las presentaciones, recibe reacciones positivas de ambos sexos. “Los hombres me dicen que ahora entienden mejor lo que significa ser mujer”.

La directora está convencida de ello: “Hay una gran mayoría silenciosa de hombres en nuestro ámbito cultural que aspiran a una colaboración respetuosa, sensual e igualitaria con las mujeres”. Como dice la escritora judía Deborah Feldman en la película: “La cuestión no es qué sexo cambiará primero. Todos necesitamos cambiar”.

#Female Pleasure es proyectada desde noviembre en cines de Alemania, Austria y Suiza. Hasta principios de enero, 100 000 personas la habían visto. Será difundida luego en Francia, Polonia y España. También está previsto mostrarla en los países de las protagonistas: Gran Bretaña, India, Japón, Kenia y Estados Unidos.

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