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Swissair, el icono perdido de Suiza

(swissinfo.ch)

Como una onda expansiva, la caída de Swissair ha provocado una emoción intensa, general y con tintes de incredulidad. En el clima de inseguridad creado por los acontecimientos de las ultimas semanas, la desaparición de una referencia tan inmutable y tan cargada de sentido, origina un verdadero sentimiento de vacío y de pérdida de identidad.

"Traumatismo", "cataclismo", "drama nacional...." Los términos son fuertes, tanto más excepcionales en un país poco dado a las manifestaciones de emoción o a los excesos del lenguaje. Y todo el mundo, o casi, emplea el mismo lenguaje de emoción.

Añadida a las catástrofes de los últimos días -los atentados en Estados Unidos, la explosión de una fábrica química en Toulouse, Francia, el tiroteo de Zug- la desaparición del emblema de Swissair refuerza el clima de inquietud que reina actualmente.

El sociólogo ginebrino Jean Pierre Keller resume bien este estado de espíritu. "Swissair no es una compañía como las otras. Es una especie de símbolo permanente, familiar y tranquilizador. Es importante en un mundo como el nuestro en donde desaparecen las referencias".

Y el sociólogo añade: "Finalmente, Suiza no tiene tantos símbolos, aparte del Cervino, el cuchillo suizo y Nestlé, que juntos no dan el peso de Swissair".

Para el especialista, Swissair reúne las cualidades típicamente suizas -seguridad, solidez, puntualidad- y la apertura al mundo. Por otro lado, este símbolo no tenía enemigos y unificaba, de alguna manera, a los ciudadanos de este país.

"Eso explica la emoción de los suizos", añade Jean Pierre Séller.

Afectada, la imagen del país

Peter Huzli, miembro de la dirección de economie suisse, no oculta su tristeza: la compañía, que teóricamente celebraba este año su 70 aniversario, "era una especie de modelo de respetabilidad y gozaba de una excelente imagen".

"Por ejemplo -añade Peter Huzli-, la trágica catástrofe del vuelo SR 111 de 1999 en Halifax no alteró el capital de simpatía de la compañía, que no sufrió después una disminución del número de sus pasajeros. Con la desaparición de esta marca, es toda la imagen del país la que se ve afectada".

Pierre Keller, director de la Escuela Cantonal de Arte de Lausana, es vehemente: "viajo desde hace 30 años con Swissair de la que soy un verdadero fanático. Su fuerza no estaba en sus dirigentes catastróficos, sino su personal que, al portar el uniforme, personificaba un poco a este país, su imagen de gentileza y de acogida. Cuando uno se embarcaba al otro extremo del mundo, al acomodarse en el asiento, uno se sentía como en casa".

El mismo sentimiento expresa Marco Solari, antiguo patrón del turismo helvético, organizador de las festividades del 700 Aniversario de la Confederación Helvética y actual presidente del Festival de Cine de Locarno. Recuerda su salida de Santiago de Chile, en 1975, durante los días más negros de la dictadura de Pinochet.

"Raramente he sentido tanta emoción como en ese día. De pronto me sentía seguro, nada me podía ocurrir, era un pequeño trozo de patria que viajaba por el amplio mundo", recuerda emocionado Marco Solari.

El revés del emblema

Ciertamente, la imagen de Swissair se había deteriorado un poco en los últimos tiempos en Europa, con su política de expansión y de compras. Al imponer el inglés como lengua de trabajo en Suiza, la empresa había perdido mucho de su carácter helvético.

A pesar de todo, Muriel Bessis, publicistas y autor de 'Los nombres que ganan', habla de la fuerza del símbolo en el inconsciente: "Con tal nombre, el símbolo del país en sus aviones, la compañía helvética es una verdadera bandera". Pero como toda medalla, este valor de emblema tiene su revés.

Para Muriel Bessis, "cuando la imagen de la empresa es afectada de una manera o de otra -en Francia, hemos vivido un traumatismo idéntico en el accidente del Concord- eso repercute en la imagen de todo el país, hasta el punto de que cada ciudadano se siente afectado.

Es el caso actualmente, aunque las consecuencias del desmoronamiento de este icono difícilmente se pueden medir todavía. Ciertamente, Crossair retoma, en parte, las actividades de Swissair, pero nada será como antes.

Amputada en su dimensión intercontinental, Swissair -y por tanto Suiza-, es, hasta cierto punto, reducida a su verdadera dimensión de pequeño país frente a la complejidad de la aldea global.

Isabelle Eichenberger

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