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El presidente de EEUU, Donald Trump, se dispone a pronunciar un discurso en la Casa Blanca, en Washington DC, el 14 de junio de 2017

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El presidente estadounidense, Donald Trump, se dispone a anunciar un cambio de marcha en la reaproximación iniciada con Cuba a finales de 2014, en un paso cuya dimensión aún se desconoce, pero que ya genera posiciones encontradas.

Desde que Barack Obama y Raúl Castro sorprendieran al mundo el 17 de diciembre de 2014 al anunciar una nueva fase de las relaciones bilaterales, Washington trató de avanzar en el desmonte de algunas medidas administrativas de restricción al comercio y los viajes.

Sin embargo, ya desde la campaña electoral de 2016, Trump se comprometió a revisar la política de Washington hacia La Habana, y el viernes anunciará en Miami los cambios.

Hasta el momento, la Casa Blanca se ha limitado a informar de que Trump visitará Miami el viernes para hacer el anuncio, pero mantuvo un hermético silencio sobre las medidas diseñadas.

En Washington se especula que Trump podría anunciar restricciones a las inversiones estadounidenses en empresas cubanas que tengan relación con las fuerzas armadas de la isla, por ejemplo.

También se espera una reducción en el número autorizado de viajes de ciudadanos estadounidenses como turistas a Cuba, quizá a solo un viaje al año.

- Presiones contrastadas -

Esta iniciativa hay que verla dentro de un contexto de marcados contrastes.

Por una parte, diversas encuestas muestran que, en general, la mayoría de la población de origen cubano que vive en Estados Unidos defiende una mejor relación con Cuba, incluso la enorme comunidad cubana radicada en el estado de Florida.

Al mismo tiempo, esa comunidad cubana fue un elemento fundamental en la campaña electoral: ese grupo apoyó masivamente a Trump y le permitió vencer en Florida, un paso esencial para conquistar la Casa Blanca.

De igual forma, el lento proceso de reaproximación entre Estados Unidos y La Habana ha tenido desde el primer día el apoyo entusiasta de diversos sectores empresariales, en especial los ligados a la agricultura, el turismo y las telecomunicaciones.

La anterior política estadounidense hacia Cuba impedía a empresas locales actuar en la isla, y ello permitió que numerosas firmas europeas lograsen contratos ventajosos.

A partir de 2015, varias empresas estadounidenses prepararon importantes inversiones para sostener su actuación en Cuba, y la Casa Blanca seguramente encontrará dificultades en adoptar medidas que obstaculicen esas iniciativas.

Para el abogado Pedro Freyre, el escenario creado por el restablecimiento de relaciones diplomáticas no debería sufrir cambios fundamentales.

Trump posiblemente lance "una política más restrictiva o más rígida, pero dentro de la perspectiva de mantener el proceso de comunicación abierto", dijo Freyre a la AFP.

"Los dos países siguen teniendo grandes diferencias en materia política, de derechos humanos y también de los negocios, pero no ha habido una acción dramática que pueda justificar una ruptura", señaló Freyre, que es considerado un personaje de referencia en materia de relaciones comerciales con Cuba.

- Retroceso arriesgado -

Hace una semana, unas 50 mujeres cubanas que quieren emprender enviaron una carta personal a la hija del presidente, Ivanka Trump, para invitarla a visitar la isla y ser testigo del impacto positivo que ha tenido la reaproximación.

De acuerdo con esa carta, "millones de cubanos" se han beneficiado de esa reaproximación por el crecimiento en los sectores de hotelería, restaurantes y hasta de desarrollo de programas informáticos.

De forma simétrica, de acuerdo con el grupo de análisis Engage Cuba, la interrupción del proceso de aproximación con la isla pondría en riesgo nada menos que 10.000 empleos en Estados Unidos, solo en el sector de transporte.

Según Jason Marzak, del grupo de análisis Atlantic Council, empresas como "Airbnb, Google y decenas de otras han invertido millones" para beneficiarse de la reaproximación.

"Esas inversiones no pueden ser puestas en riesgo por políticas obsoletas que ya se ha probado que no funcionan", señaló.

Además, apuntó, "Cuba ha estado colaborando con la ONU en desafíos compartidos, como el tráfico de drogas, ayuda en casos de desastres o prevención de enfermedades. Deberíamos buscar nuevas formas de actuar juntos".

Más de un cuarto de millón de estadounidenses visitó Cuba en los primeros cinco meses de 2017, lo que representa un crecimiento del 145% frente al mismo período de 2016, informó el miércoles un portal cubano citando fuentes oficiales.

"Al cierre de mayo, según información de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información, han visitado Cuba 284.565 estadounidenses, una cifra que casi iguala la cantidad de visitantes del país norteño que vinieron durante todo 2016", indicó el portal oficialista Cubadebate.

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