Un ajuar funerario de al menos mil años da luces sobre una sociedad prehispánica en Panamá
Ciudad de Panamá, 20 feb (EFE).- Un ajuar funerario de un gran señor enterrado en una tumba de más de mil años de antigüedad en El Caño, un sitio arqueológico situado en la zona central de Panamá, abre una nueva ventana que revela cómo era la sociedad prehispánica que habitó en el lugar y cómo se ejercía el poder político en ella.
Este menaje está compuesto de dos pectorales, dos brazaletes y dos orejeras, todos de oro, y «están indicando el rango de la persona», porque no todos lo enterrados en la Tumba 3, una de las nueve exploradas en el sitio, tienen el mismo rango, explicó este viernes a EFE la arqueóloga e investigadora hispano-panameña Julia Mayo.
«Al principal o la persona de mayor estatus es al que visten de esa manera, con esos ajuares funerarios», agregó Mayo, directora del proyecto arqueológico El Caño, que se desarrolla desde hace casi dos décadas, y presidenta de la fundación homónima.
El Caño es uno de los cementerios prehispánicos más importantes de la región, asociado a las sociedades que habitaron las provincias centrales de Panamá entre los siglos VIII y XI d.C., de acuerdo con el Ministerio de Cultura panameño.
La Tumba 3 fue identificada durante los trabajos realizados en el sitio en 2009, cuando se detectó una alta concentración de materiales cerámicos y fragmentos metálicos.
La excavación que se desarrolla ahora ha revelado ofrendas funerarias y un entierro múltiple, con un personaje principal dispuesto en posición extendida y rodeado por una serie de objetos de prestigio que evidencian su alto estatus dentro de la jerarquía sociopolítica de su comunidad.
Las excavaciones son financiadas por el Ministerio de Cultura de Panamá y se realizan en colaboración con la Fundación El Caño.
«Estamos orgullos de que después de tantos años de excavaciones tengamos estos hallazgos, de gran importancia, reconociendo la cosmovisión que nos comparte y que sirve para la investigación antropológica. Así que estamos llenos de razones, de motivos para seguir adelante», dijo a EFE la ministra de Cultura, María Eugenia Herrera.
El Gobierno del presidente José Raúl Mulino «está enfocado en sacar adelante el Museo de El Caño como un centro de investigación y educación para todos los panameños y visitantes interesados en nuestros orígenes y nuestra historia», destaca.
Los vestigios de una «sociedad compleja»
En las tumbas donde se han hallado enterramientos, explica Mayo, los ajuares se parecen, lo que se interpreta como que llevan el mensaje de que se trata de un linaje familiar dentro del cual hay jerarquías, pues el entierro «muestra que el tratamiento que reciben unos y otros dentro del cementerio es diferente».
Los ajuares «nos hablan no de una persona en particular, sino de las creencias o los dioses y los emblemas heráldicos de un grupo. No hay una diferencia con respecto a otras tumbas que hayamos excavado junto a esta, que se encuentran alrededor de estas», dice la experta.
Se cree entonces que se está ante «grupos emparentados, de alguna manera, que dicen ser descendientes de una persona importante en el pasado histórico de este grupo, y que se asientan en ese territorio».
«Consideramos que con el ritual (del entierro) lo que está ocurriendo en El Caño es que se está construyendo (…) la identidad de una persona que al morir y viajar hacia el más allá va a actuar como un intercesor o comunicador con los seres que habitan el otro mundo», explica la antropóloga.
Esa sociedad «basa su poder en la creencia en estas historias. Y por eso alimentan el ritual. O sea, el poder de esta persona está en el ritual y el convencimiento que tiene la gente de su entorno en que realmente ellos por nacimiento merecen tener esa posición», afirma Mayo.
Pero, agrega la experta, el poder no se ejercía con la fuerza, sino con esa ideología, pues no se trataba de un reino o de un estado coercitivo, tiránico, sino que otro tipo de sociedad a la que desde la antropología se conoce como jefatura o sociedad compleja. EFE
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