Un tatuaje para recordar a la primera víctima del golpe de Estado en Birmania
A la luz de una lámpara, un tatuador esboza en el pecho de Hein Yar Zar el rostro de su primer amor: una joven asesinada durante una manifestación en Birmania, que se ha convertido en un símbolo de la resistencia contra la junta militar.
«Dio su vida por esta revolución. Seguiré luchando por ella», dice a la AFP el joven de 21 años, mostrando dos tatuajes más antiguos: «17.11.2015», la fecha de su primer encuentro, y esta promesa: «Juntos para siempre».
Mya Thwate Thwate Khaing recibió un disparo en la cabeza el 9 de febrero durante una manifestación en Naipyidó, la capital administrativa del país.
La joven de 20 años, que trabajaba en una tienda de comestibles, murió diez días después en el hospital.
La junta dijo que el disparo no procedía de las fuerzas de seguridad, pero los médicos confirmaron a la AFP que éstas habían disparado munición real ese día.
El 9 de febrero, la pareja estaba en primera línea de protesta contra el golpe de Estado que derrocó al gobierno civil de Aung San Suu Kyi unos días antes.
La multitud los separó y las fuerzas de seguridad desplegaron cañones de agua para dispersar la concentración. Para protegerse, Mya Thwate Thwate Khaing se refugió detrás de una marquesina de autobús. A pesar de su casco, recibió un disparo mortal en la cabeza.
«Le envié un mensaje para que me llamara (…) nunca lo hizo», recuerda Hein Yar Zar.
«Me quedé a su lado en el hospital y recé todos los días para que mejorara», pero no pudo hacer nada.
La joven se convirtió rápidamente en «una heroína» y «una mártir» del movimiento prodemocrático.
En Rangún, la mayor ciudad del país, se desplegó una pancarta de 15 metros de largo que la representa inconsciente, con una camiseta roja con los colores de la Liga Nacional para la Democracia (LND), el partido de Aung San Suu Kyi.
Su muerte también provocó que el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, anunciara las primeras sanciones contra los generales golpistas, unas medidas que no impidieron que continuaran con la represión.
Desde la muerte de Mya Thwate Thwate Khain, han muerto al menos 50 manifestantes prodemocracia, entre ellos varios adolescentes.
La junta niega cualquier responsabilidad en estas muertes y culpa a los saboteadores que quieren desestabilizar el país.