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Crece la exigencia de directrices al suicidio asistido

Suicidio asistido: Una condición básica es que la persona concernida haga por sí misma el "último paso", ingiriendo la sustancia mortal. imagepoint

A diferencia de los países vecinos, la ayuda al suicidio en Suiza no está explícitamente prohibida. Por ello, una organización en Zúrich se dedica a recibir a ese turismo de la muerte proveniente del extranjero.

No obstante, las criticas a sus actividades se incrementan. El Parlamento del cantón de Zúrich considera que es necesario un permiso específico.

En Suiza se mantiene el derecho a la autodeterminación, también para el caso de la muerte. No sólo se permite la ayuda pasiva, sino también la ayuda indirectamente activa, si la persona implicada decide terminar con su vida. Así lo confirmó el Tribunal Federal en noviembre de 2006.

Las dos organizaciones de asistencia al suicidio helvéticas, Exit y Dignitas, apoyan este principio. Ambas acompañan a las personas que han decidido terminar con su vida, proveyéndolas del barbitúrico natriumpentobarbital, sustancia otorgada bajo prescripción médica.

La condición básica para el acompañamiento al suicidio es que la persona que busque terminar con su vida sea la que mezcle y beba por sí sola el agua donde se encuentra la solución mortal.

A diferencia de la organización Dignitas, Exit se centra desde hace décadas en el acompañamiento de personas que viven en Suiza. Como acude a casa de sus propios clientes, no conoce el problema del turismo de la muerte.

Dignitas es conocida más allá de las fronteras

La atención de los medios se inclina entonces hacia la otra organización, Dignitas, pues está dirigida a las personas que viven en el extranjero y que buscan terminar con su vida, pero que no pueden hacerlo debido a las legislaciones restrictivas que se aplican en sus países.

Entonces acuden a los servicios de Dignitas, hasta ahora asentada en el cantón de Zúrich, para venir a morir en Suiza.

Antes la organización rentaba un departamento para sus actividades, pero debido a los reclamos de los vecinos, tuvo que renunciar a él.

Las autoridades de varias comunas se han opuesto a que Dignitas busque su sede de labores en su territorio. Argumentan que su actividad lucrativa de acompañamiento a la muerte no puede practicarse en un espacio destinado a la vivienda.

Y para cambiar la utilidad del inmueble, especificada en el derecho de construcción del lugar, las comunas exigen un permiso específico.

Dignitas se dedica actualmente a encontrar un nuevo local. Los intentos han incluido zonas industriales y hoteles, y en su búsqueda siempre está acompañada de la mirada de los medios.

Ante la presión pública sobre el tema, el Parlamento del Cantón de Zúrich tomó posición al respecto en octubre pasado. En medio de un acalorado debate, las voces por una prohibición no alcanzaron la mayoría, aunque se estableció la exigencia de aplicar líneas directrices para la asistencia al suicidio.

Posición de rechazo

En abril de 2007, Exit y Dignitas rechazaron un borrador de lineamientos que la Fiscalía de Zúrich presentó.

Esas directrices se centraban en controles de calidad, transparencia en las finanzas, personal cualificado, etc. Las autoridades de Zúrich esperaban que el Gobierno Federal anunciara lineamientos, pero en Berna se mantiene la opinión de que el marco legal actual es suficiente.

En el Código Penal se encuentran las disposiciones correspondientes para su regulación. A esto se añaden los señalamientos inscritos en la legislación sobre el uso de anestésicos, que a juicio del Ministerio de Justicia y Policía son suficientes a fin de evitar los abusos en el ámbito de la ayuda y el acompañamiento al suicidio.

Evitar que el fenómeno crezca

“Para evitar los abusos hay suficientes posibilidades de intervención tanto a escala cantonal como comunal, que no siempre son aprovechadas en su totalidad”, indica Bernardo Stadelmann de la Oficina Federal de Justicia.

Esa es la razón por la que el gobierno desaconseja reglas de supervisión y permisos “ya que a través de ellos, las organizaciones implicadas recibirían algo así como un sello de calidad que finalmente promovería la asistencia al suicidio y el turismo de la muerte”.

Desde mediados del año pasado, El Consejo Federal (gobierno suizo) recomendó al Parlamento renunciar a una revisión del derecho penal y a una ley aparte que regulase las organizaciones implicadas.

También en su respuesta a una moción parlamentaria que proponía el establecimiento de bases legales, el Ejecutivo mantuvo la misma posición: La entrega y utilización de la sustancia utilizada en la asistencia al suicidio está suficientemente regulada. Tampoco en las medidas para evitar abusos se requieren lineamientos adicionales.

El caso de Zúrich

“La ley penal actual se puede interpretar de diversas formas en el caso de la asistencia al suicido”, argumenta Corine Bouvard de la Fiscalía del Cantón de Zúrich, encargada de elaborar las directrices de carácter voluntario para las organizaciones implicadas.

Por ello en Zúrich no se descarta una ley cantonal en la materia que podría jugar un papel precursor aún cuando, por el momento, no se quieren nuevas disposiciones legales en torno a la asistencia al suicidio a escala federal.

swissinfo, Alexander Künzle
(Traducido del alemán por Patricia Islas Züttel)

Ante la dificultad de disponer de locales, Dignitas asistió el suicidio de dos ciudadanos alemanes a bordo de vehículos en un estacionamiento de la comuna de Maur, cerca de Zúrich. La práctica suscitó una serie de críticas en Suiza y Alemania.

Alcaldía de Maur: “Es impía y de mal gusto”.

Mario Fehr, diputado socialista suizo: “El suicidio asistido en un vehículo es un grave ultraje a la dignidad humana”.

Dieter Wiefelspütz, diputado socialista alemán: “Es inaceptable y contrario a la dignidad humana”.

Eutanasia activa indirecta (ayuda activa al suicidio): Acción en la que con el empleo de medicamentos específicos se puede disminuir el periodo de vida de una persona.

Ayuda pasiva al suicidio: Renuncia al empleo de medidas para prolongar la vida, o la suspensión de esas disposiciones.

Ambos métodos están permitidos en Suiza.

Eutanasia activa directa: homicidio premeditado para evitar el sufrimiento de una persona. Éste método es un delito en Suiza.

El denominado ‘Turismo de la muerte’ es aquel que provoca el flujo de enfermos incurables a Suiza, provenientes de países vecinos con legislaciones muy restringidas en materia de ayuda al suicidio.

Suiza: Una práctica muy liberal. La eutanasia pasiva no es un delito. No obstante, la eutanasia activa se considera como homicidio y es un delito.

Alemania. Los médicos tienen prohibido practicar la ayuda al suicidio.

Francia: Los médicos tendrán permitido practicar la eutanasia pasiva. La eutanasia activa seguirá siendo prohibida.

Italia: Ni la forma pasiva ni la activa están permitidas.

Países Bajos y Bélgica: La eutanasia activa se puede aplicar bajo condiciones específicas.

Inglaterra: La más restrictiva de las reglamentaciones europeas en la materia en Europa.

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