Comienza la carrera para dirigir la OMS
El proceso para dirigir la Organización Mundial de la Salud (OMS) llega en un momento en que esta agencia de la ONU se enfrenta a recortes presupuestarios, tensiones internas e importantes dudas sobre cuál es su papel.
Según el calendario oficial, el plazo para presentar las candidaturas a dirigir este organismo de la ONU estará abierto entre abril y mayo de 2026, aunque el nombramiento definitivo no se hará hasta dentro de un año.
A pesar de que el proceso todavía está en sus fases iniciales, los retos a los que la organización se enfrenta están configurando lo que probablemente será una contienda muy política.
Reelegido en 2022, Tedros Adhanom Ghebreyesus dirige la OMS desde 2017. Su mandato ha estado marcado por la pandemia de COVID-19. Durante la pandemia, aumentó la visibilidad de la OMS, pero la organización también se enfrentó a críticas por la gestión inicial del brote y por su relación con China.
La financiación de la agencia, en gran medida, depende de las contribuciones voluntarias. Y esto hace que este organismo sea muy vulnerable a los cambios políticos. El que durante años ha sido su mayor donante, Estados Unidos, inició un proceso formal de retirada en 2025. Y esto ha desencadenado una crisis económica que ha obligado a la agencia a recortar tanto el presupuesto como el personal.
Este año 2026, la OMS se enfrenta a un recorte presupuestario del 21 % y a una reducción de hasta el 25 % de su plantilla.
Una plantilla, al límite
Y las consecuencias de los recortes presupuestarios se están dejando sentir en todos los departamentos de la OMS.
El ambiente que se vive tras las reducciones de personal es «muy tenso», según ha asegurado una persona que lleva seis años en la organización y que ha hablado de forma anónima porque si contacta con los medios de comunicación teme perder su empleo. «Hemos perdido el 40 % del equipo, pero la carga de trabajo no ha variado», dice.
«Algunos programas se suspendieron de la noche a la mañana. La organización reconoció los recortes, pero nunca la pérdida de capacidad». Según esta fuente, los recortes se aplicaron prácticamente de un día para otro y, en lugar de basarse en una reevaluación estratégica de las prioridades, a menudo ha afectado primero a quienes hacen trabajo de consultoría y a los contratos de corta duración.
Tal y como explican, el resultado es un sistema sometido a gran presión, en el que los equipos se ven obligados a alternar constantemente entre crisis urgentes y tareas a más largo plazo. «En la actualidad, tenemos que elegir: ¿respondemos a una emergencia sobre el terreno o elaboramos directrices? Ya no podemos hacer ambas cosas como es debido».
En términos más generales, la situación actual ha reavivado el debate constante sobre en qué debería centrarse la OMS.
Un dilema estratégico: ¿normas u operaciones?
Para la codirectora del Centro de Salud Global del Instituto Universitario de Altos Estudios Internacionales y del Desarrollo de Ginebra, Suerie Moon, la crisis de financiación obligará a la OMS a redefinir su papel.
«Una de las grandes preguntas que los recortes presupuestarios plantean es cuáles son las funciones básicas de la OMS», señala.
Los Estados miembros están divididos en torno a esta cuestión. Algunos priorizan el papel de la OMS para establecer normas y directrices sanitarias mundiales, mientras que otros esperan que desempeñe un papel más operativo, proporcionando apoyo directo durante las crisis. Aunque el debate sobre las prioridades de la OMS viene de atrás: los países con altos ingresos suelen apoyar un papel más normativo, mientras que los países en desarrollo valoran el apoyo operativo, cuenta Moon.
Hasta ahora, los recortes se han aplicado, tal y como ha recordado Moon, «de forma generalizada», lo que ha dejado a todas las partes de la organización «al límite de sus posibilidades». Y, como es poco probable que los recursos se recuperen rápidamente, es posible que quien dirija la organización a partir del próximo año tenga que tomar decisiones más claras.
Un papel político en un mundo fragmentado
Más allá de sus retos internos, la OMS opera en un entorno geopolítico cada vez más complejo.
«El cargo de la dirección general es realmente difícil. Hay que ser político, líder y diplomático», afirma Moon.
El puesto exige equilibrar los intereses de casi 200 Estados miembro, al tiempo que se debe mantener la credibilidad científica y garantizar la financiación en un panorama cada vez más competitivo.
El mandato de Tedros ha puesto de relieve la naturaleza política del cargo sobre todo durante la pandemia de COVID-19. Ya que la OMS tuvo que lidiar con las tensiones entre las grandes potencias al tiempo que intentaba mantener su autoridad científica.
En un artículo recientemente publicado en The Lancet, la directora de Derecho y Política Farmacéutica Ellen ‘t Hoen ha señalado que quien vaya a dirigir la OMS tendrá que «reforzar el papel multilateral de la agencia en un mundo en el que el multilateralismo está bajo presión», con las responsabilidades en materia de salud mundial cada vez más dispersas entre actores que compiten entre sí.
El periodista de The Lancet John Zarocostas, por su parte, informa de que ya circulan varios nombres, entre ellos los de Jarbas Barbosa da Silva Jr., director de la Organización Panamericana de la Salud; Hanah Balky, directora regional de la OMS para el Mediterráneo Oriental; y el ministro de Sanidad de Indonesia, Budi Gunadi Sadikin.
Hace falta un liderazgo firme
A pesar de los retos a los que se enfrenta la OMS, Moon no cree que la relevancia de la agencia esté en juego. «Sigue siendo la organización central para la salud mundial», afirma, y destaca su autoridad única para declarar emergencias sanitarias mundiales.
Durante la pandemia de COVID-19, en enero de 2020, la OMS declaró una emergencia sanitaria mundial y posteriormente calificó la COVID-19 como pandemia. La agencia coordinó las directrices mundiales, los esfuerzos de investigación y las iniciativas para acceder a las vacunas, como COVAX.
Su capacidad para desempeñar ese papel en el futuro puede depender, en gran medida, de quién asuma el cargo en 2027.
Para la fuente anónima que trabaja en la OMS con la que ha hablado Swissinfo, la prioridad es clara: un liderazgo más firme y una dirección más clara. «Lo que necesitamos es a alguien que pueda tomar decisiones. Alguien que pueda decidir en qué debe centrarse la OMS y que tenga el valor de llevarlo a cabo», reconoce.
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Editado por Virginie Mangin. Adaptado del inglés por Lupe Calvo. Versión en español revisada por Carla Wolff.
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