Cinco cifras que evidencian cómo está cambiando el clima en Suiza
Suiza está entre los países más afectados por el cambio climático, pero ¿qué impacto tiene eso para la vida diaria y los paisajes? Se lo explicamos con cinco cifras clave.
El cambio climático está transformando Suiza. Las olas de calor, las sequías y las lluvias torrenciales son cada vez más frecuentes e intensas. Los veranos tienden a ser más secos, y las nevadas en invierno menos abundantes que en el pasado. Además, el deshielo de los glaciares y el permafrost está intensificando los peligros naturales, sobre todo en las regiones alpinas.
Según un informeEnlace externo reciente de la Academia Suiza de Ciencias Naturales (SCNAT, por sus siglas en inglés), Suiza está aumentando su temperatura a un ritmo casi 2,2 veces mayor que la media global. El informe, publicado en abril y que cuenta con la participación de cerca de 60 especialistas, resume el conocimiento científico más reciente sobre el clima suizo.
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Cinco cifras extraídas de este nuevo informe de la SCNAT ilustran la magnitud del cambio climático en Suiza.
2,8 ºC de aumento de la temperatura media
Entre 2015 y 2024, la temperatura media global aumentó 1,2 ºC en comparación con los niveles preindustriales. En ese mismo periodo, el incremento en Europa fue de 2,2 ºC y alcanzó los 2,8 ºC en Suiza, según datos de la SCNAT. Este calentamiento global se debe principalmente al aumento de las concentraciones de gases de efecto invernadero, originadas en gran medida por el uso de combustibles fósiles.
Suiza se sitúa entre los diez países del mundo que están experimentando un calentamiento más rápido. Esto se explica, en parte, por su ubicación en zona terrestre, que se calienta a un ritmo mayor que los océanos, y también por la disminución de la nieve y los glaciares. El retroceso del hielo deja al descubierto superficies como rocas y suelo, que absorben más radiación solar, lo que intensifica aún más el aumento de las temperaturas en el país.
Entre otras posibles causas se incluyen los cambios en la circulación atmosférica, suelos más secos en verano y una menor contaminación atmosférica. Si bien el efecto es limitado, cuando el aire está más limpio el calor alcanza de una forma más directa la superficie de la Tierra.
Durante mucho tiempo, las investigaciones científicas han subestimado todos estos factores. Este es el motivo por el que el cambio climático ha avanzado a un ritmo mayor de lo que se preveía tan solo hace diez años, según explicó durante la presentación del informe de la SCNAT Sonia Seneviratne, climatóloga en el Instituto Federal de Tecnología ETH de Zúrich.
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65% de pérdida del volumen glaciar
El deshielo de los glaciares, elementos icónicos del paisaje alpino y piezas centrales de la identidad cultural de Suiza, es uno de los indicadores más visibles del calentamiento del país. Las lenguas de los glaciares, que es la parte que se extiende hacia el valle, son cada vez más cortas y la capa de hielo es cada vez más fina, un proceso que además se ve acelerado por el aumento de olas de calor.
Desde el fin de la Pequeña Edad de Hielo alrededor de 1850, un periodo donde el clima fue más frío que la media, los glaciares suizos han perdido cerca de un 65% de su volumen. Tan solo entre 2016 y 2022, alrededor de cien glaciares de un total de 1.400 desaparecieron por completo. Las pérdidas más graves afectan a los glaciares que se encuentran por debajo de los 3.000 metros de altitud, pero incluso los que están a una altitud mayor no escapan de este fenómeno.
Esta dramática retracción de los glaciares está cambiando por completo el paisaje alpino y, además, tiene consecuencias directas sobre los recursos hídricos, la generación de energía hidroeléctrica y los ecosistemas montañosos. En Suiza, el deshielo glaciar también incrementa el riesgo de que se produzcan desastres naturales, como inundaciones, desbordamientos y desprendimientos de tierra.
12 días menos de nieve
Los glaciares suizos se están retrayendo, en parte, porque nieva menos en las montañas. La nieve es fundamental para los glaciares, ya que permite que crezcan y que se cree una capa gruesa que ayuda a protegerlos durante los periodos más calurosos.
Sin embargo, al aumentar la temperatura media es más habitual que las precipitaciones caigan en forma de lluvia que de nieve. El denominado «nivel cero grados», que es la altitud a la que la lluvia se convierte en nieve, ha aumentado en varias centenas de metros desde principios del siglo XX. La nieve en Suiza es cada vez más escasaEnlace externo, ocupa menos superficie y se derrite antes, sobre todo en zonas de baja y media altitud.
En algunas regiones del país, la duración de la capa de nieve se ha reducido en unos 12 días entre los periodos de referencia 1961-1990 y 1991-2020. Eso significa que actualmente el suelo permanece nevado casi dos semanas menos al año que en décadas anteriores.
Desde 1970, en diferentes puntos del país el número de días con nieve se ha reducido en un 50% en zonas situadas a unos 800 metros sobre el nivel del mal, y en un 20% en áreas cercanas a los 2.000 metros de altitud.
Esta reducción de las nevadas afecta sobre todo a los hoteles de esquí, que constituyen un pilar fundamental del turismo invernal en Suiza. En este contexto, en zonas de baja y media altitud la viabilidad económica de muchos operadores de remontes mecánicos se ve cada vez más comprometida.
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26% de aumento en la frecuencia de lluvias intensas
El hecho de que la lluvia esté remplazando a la nieve en verano no implica necesariamente que llueva más, pero sí refleja un cambio en los patrones climáticos que hace que ahora llueva con más intensidad. El aire cálido retiene más humedad, lo que favorece precipitaciones más fuertes durante eventos extremos.
Uno de los episodios más violentos de los últimos años se produjo en Lausana durante el verano de 2018, cuando se registraron 41 milímetros de lluvia en apenas diez minutos, un récord nacional para un intervalo tan breve.
En términos generales, las precipitaciones intensas en Suiza son ahora un 12% más fuertes y un 26% más frecuentes que a principios del siglo XX. Este tipo de fenómenos supone un riesgo considerable, ya que pueden provocar inundaciones, desbordamientos y desprendimientos de tierra, y causar así daños importantes en infraestructuras y terrenos agrícolas.
665 millones de francos suizos en pérdidas de productividad debido al calor
Suiza y Europa Occidental se posicionan entre las regiones con mayor incremento de temperaturas extremas desde 1951, según la SNCAT. En el último siglo, las temperaturas máximas anuales en Zúrich, Ginebra, Basilea y Berna han aumentado 3,4 ºCEnlace externo.
La tendencia al calentamiento se confirma con el aumento exponencial de los denominados días tropicales, que son aquellos en los que el termómetro alcanza o supera los 30 ºC. Este fenómeno no solo afecta al medioambiente, sino que golpea directamente el bienestar físico y mental de la población, mermando además su capacidad para trabajar.
El impacto económico es tangible. Las altas temperaturas y las olas de calor reducen la eficiencia productiva al incrementar el absentismo laboral, la siniestralidad y el desgaste de infraestructuras y maquinaria. Se estima que el calor excesivo le cuesta a Suiza unos 665 millones de francos suizos al año, lo que equivale aproximadamente a 850 millones de dólares estadounidenses.
Las altas temperaturas durante el día, sumadas a la falta de alivio término durante la noche, suponen un riesgo importante para la salud, sobre todo de los colectivos más vulnerables como las personas mayores, la población infantil y las personas con patologías previas. Por su parte, la SCNAT advierte que el calor estival ya causa cientos de fallecimientos cada año. «Estamos observando una tendencia ascendente en los fallecimientos vinculados a las altas temperaturas», explica Sonia Seneviratne. «Muchas de estas muertes no se hubieran producido sin el impacto directo del calentamiento climático».
Editado por Gabe Bullard. Adaptado del italiano por Cristina Esteban. Versión en español revisada por Carla Wolff.
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