Prohibir el móvil en la escuela no tiene el apoyo unánime del profesorado suizo
La preocupación por el impacto que los teléfonos móviles tienen en la concentración y en la interacción social está llevando a que cada vez más cantones prohíban su uso en las escuelas. Aunque quienes están a diario en las aulas no creen que prohibirlo totalmente sea la solución adecuada.
Este artículo ha sido adaptado y ampliado por la redacción en español con información adicional para un público hispanohablante. Por este motivo, su contenido puede diferir del del artículo original. Puede consultar aquí la sección especial de artículos editados específicamente para la audiencia en español.
En Suiza la gente comienza la escuela a los seis años. A esa edad, uno de cada cinco menores ya tiene teléfono móvil. Al final de la escuela primaria, la cifra asciende a cuatro de cada cinco. Y en la enseñanza secundaria inferior, el 99 % del alumnado tiene móvil.
Estas cifras —extraídas de diversos estudiosEnlace externo— muestran que el teléfono móvil se ha convertido en una parte fundamental de la vida cotidiana de las niñas y niños en Suiza. Al mismo tiempo, el hecho de que los teléfonos estén presentes o no en las escuelas sigue siendo un tema social y político muy debatido. Aunque la mayoría de las escuelas tienen normas que regulan el uso del teléfono, Suiza no tiene una ley nacional al respecto.
Como reflejo de la estructura federal del país, el panorama educativo suizo es un mosaico. La educación se organiza a nivel cantonal, y su aplicación se deja en manos de los municipios y de cada centro educativo. Aun así, se está perfilando una tendencia general en torno al uso de los teléfonos móviles en las escuelas: cada vez es más frecuente que los teléfonos móviles estén prohibidos en las instalaciones escolares.
Varios cantones introducen prohibiciones
Cada vez hay más informes que indican que algunos cantones están planeando o ya están aplicando prohibir los teléfonos móviles en las escuelas. El 30 de marzo de 2026 —a mitad del curso académico— en el cantón del Tesino entró en vigor la prohibición de utilizar los teléfonos en todo el sistema de enseñanza obligatoria. Una prohibición que ya estaba vigente en los institutos de secundaria.
Los cantones de Nidwalden, Argovia y el Valais han prohibido usar todos los dispositivos electrónicos privados a partir del curso escolar 2025/26. Según la norma, durante las clases, los descansos o los eventos escolares, no podrán utilizarse teléfonos móviles, relojes inteligentes, tabletas y ordenadores portátiles.
Eso sí, habrá excepciones cuando los dispositivos se utilicen con fines docentes o por motivos de salud. En la Suiza francófona, el cantón de Vaud tiene una prohibición similar que está en vigor desde 2019.
A nivel internacional, los enfoques van desde prohibirlo estrictamente a nivel nacional hasta soluciones a nivel regional o escolar.
Francia prohibió por ley, en 2018, usar los teléfonos móviles en las escuelas.
En los Países Bajos, desde 2024, los teléfonos deben guardarse en taquillas al entrar en la escuela.
Austria también ha introducido una prohibición a nivel nacional, mientras que Dinamarca tiene previsto seguir sus pasos a partir del curso escolar 2026/27.
Recientemente, Polonia ha acelerado su intención de prohibirlo. Esta medida entrará en vigor el 1 de septiembre de 2026.
En China, los teléfonos están prohibidos en las escuelas desde el año 2021.
Australia ha ido más allá y se ha convertido en el primer país en prohibir las redes sociales a los menores de 16 añosEnlace externo.
El Gobierno va a introducir una prohibición de los teléfonos móviles en las escuelas de Inglaterra.
Las encuestas muestran que estas medidas cuentan con un fuerte apoyo público. Más del 80 % de la población respaldó, según un estudioEnlace externo de 2024, que en los centros educativos se prohíba el uso de teléfonos móviles. Este amplio apoyo refleja, tal y como dicen los investigadores, que crece la concienciación sobre los retos que los medios digitales plantean. Las principales preocupaciones entre la gente joven son el uso excesivo, los problemas de atención y los efectos negativos en las relaciones sociales.
El profesorado, escéptico ante la prohibición total
Quienes están a favor de prohibir los teléfonos móviles en los centros escolares suelen dar por sentado que el profesorado acogerá con agrado el alivio que estas medidas prometen. Y es que, según el ministro de Educación del Valais, Christophe DarbellayEnlace externo, unas normas cantonales uniformes alivian la carga tanto del profesorado como de las familias.
Sin embargo, el profesorado está muy lejos de mostrarse unánime. La organización que agrupa al profesorado suizo considera que prohibir de manera general en las escuelas los teléfonos inteligentes y otros dispositivos privados no es acertado, según su informe de posición. Y manifiesta que las normas elaboradas junto con el alumnado suelen ser más eficaces que las prohibiciones estrictas.
La transición hacia escuelas sin teléfonos también ha puesto de manifiesto que se depende de los teléfonos inteligentes para tareas cotidianas, como consultar los horarios de los autobuses o hacer pagos. En el municipio de Seengen, en Argovia, por ejemplo, el quiosco de la escuela ha tenido que dejar de aceptar TwintEnlace externo [la solución de pago con el móvil más popular en Suiza] como modo de pago. Ahora los croissants solo se pueden pagar en efectivo.
Tras un primer semestre sin teléfonos móviles, Argovia, no obstante, hace una valoración positiva. «Ahora el profesorado tiene que justificar las medidas menos que antes, y el alumnado sí ve algunas ventajas, ya que durante los descansos interactúan más a menudo en persona», reconoce, en respuesta a una pregunta de Swissinfo, Daniel Hotz, director general de Educación de Argovia.
Aunque Hotz subraya que las prohibiciones, por sí solas, no son suficientes. «El uso del teléfono móvil conlleva un potencial adictivo similar al del alcohol y el tabaco, por lo que el tema debería abordarse de modo similar». Y añade que las medidas preventivas y la evaluación periódica son fundamentales. Dice, asimismo, que, tras cierto periodo, hay que evaluar si la prohibición está surtiendo el efecto deseado y tomar nuevas medidas en consecuencia.
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Símbolo del cambio en el aula
Philippe Wampfler, profesor de secundaria y experto en tecnología digital, se encuentra entre quienes están en contra de una prohibición general de los teléfonos inteligentes. «La prohibición es una solución rápida y sencilla que evita abordar un problema más complejo», explica a Swissinfo.
En su opinión, el problema no radica en los dispositivos en sí, sino en los modelos de negocio de las plataformas, que se han construido en torno a feeds interminables, algoritmos personalizados y mecanismos de recompensa como los «me gusta». «Es hipócrita que la clase política apoye este tipo de campañas mientras se niega a imponer a estas empresas normas claras», apunta.
Para Wampfler, el smartphone también es un síntoma de un cambio más profundo en el aula. Supone un desafío para los métodos de enseñanza tradicionales. «Los alumnos pueden buscar información en cualquier momento, lo que significa que, automáticamente, el profesor ya no es la fuente principal de conocimiento», afirma.
Las escuelas sin teléfonos pueden funcionar bien, dice y añade: el alumnado está acostumbrado a las normas que regulan el uso de los móviles. Durante los recreos, juegan con el material deportivo y los juegos de mesa que se les proporcionan. Por las mañanas, sin embargo, antes de tener que guardar los móviles, tienden a utilizarlos «de forma muy intensiva», afirma.
Una profesora de secundaria de Zúrich —donde los móviles están prohibidos en las escuelas de la ciudad desde febrero— ha observado un cambio similar en el uso.
La medida no es un gran problema para mucha gente. Aunque esta profesora ve que hay quien a la hora del almuerzo renuncia a la comida y sale del recinto escolar a pasear y así poder usar el teléfono. Para ella, esto no es motivo de preocupación. «Al menos toman un poco de aire fresco y hacen ejercicio», dice.
En España no hay una única ley que regule el uso de los teléfonos móviles en las escuelas. Al igual que en Suiza, las competencias en educación están descentralizadas y corresponden a las regiones o comunidades autónomas.
Se puede decir que en toda España está prohibido utilizar el teléfono móvil en las escuelas, aunque con diferencias dependiendo de cada región: algunas los prohíben por completo y otras, con matices. Y luego están las regiones que dejan la decisión en manos de los propios centros escolares.
En 2024, el órgano que coordina el sistema educativo en España —el Consejo Escolar del Estado— recomendó regular el uso del teléfono en los centros según las etapas educativasEnlace externo. Esto es, prohibirlo en la educación infantil y primaria, y permitir su uso solo con fines pedagógicos en educación secundaria. En bachillerato y formación profesional, por su parte, se recomendó dejarlo a criterio de los propios centros escolares.
Así, mientras en el País VascoEnlace externo cada centro tiene la autonomía para adoptar las medidas que decida, Castilla-La ManchaEnlace externo y GaliciaEnlace externo prohibieron el uso de móviles ya en 2014 y 2015, respectivamente.
Editado por Marc Leutenegger. Adaptado del inglés por Lupe Calvo. Informaciones adicionales sobre la situación en España por Lupe Calvo. Versión en español revisada por Carla Wolff.
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