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Manifestantes antiabortistas frente al edificio del Tribunal Supremo, en Washington el 27 de enero de 2017, en una gran marcha en contra del aboerto

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Los adversarios del aborto en Estados Unidos sueñan con derrotar a su enemigo jurado, 'Roe v. Wade', el nombre de la decisión judicial que establece el derecho de las mujeres a interrumpir voluntariamente el embarazo. Sin embargo, pese a contar con el apoyo del presidente Trump, esta lucha será ardua.

Después de que miles de personas se manifestaran en Washington el viernes pasado, los simpatizantes 'pro-vida' renovaron la esperanza de anular este fallo histórico de la Corte Suprema, que legalizó el aborto en todo el país hace 44 años.

El contundente fallo tuvo lugar el 22 de enero de 1973. Con una mayoría de siete jueces contra dos, el alto tribunal definió aquel día un marco limitado dentro del cual, en virtud de su derecho a la privacidad, una mujer puede interrumpir legalmente su embarazo.

'Roe versus Wade' ('Roe contra Wade') marca el epílogo de un proceso judicial que se había iniciado tres años antes en el estado de Texas (sur).

Embarazada por tercera vez, Norma McCorvey, una madre soltera que tuvo una infancia difícil, había querido abortar. Texas lo permitía entonces solo en caso de peligro para la madre o el niño.

Asesorada por dos abogadas feministas, McCorvey decidió acudir a la justicia bajo el seudónimo de Jane Roe y se enfrentó al fiscal de Dallas, Henry Wade. Su hijo nació, pero el caso siguió su curso hasta llegar a la mayor jurisdicción de Estados Unidos.

Ironías de la historia, McCorvey se volvió posteriormente una ferviente opositora del aborto, convertida en protestante evangélica y después en católica. En otro plano, declaró ser homosexual y se sometió a una cirugía de cambio de sexo.

- Reiteradas agresiones contra 'Roe' -

Al igual que su protagonista, el fallo 'Roe v. Wade' ha tenido una existencia turbulenta y su alcance se ha ido reduciendo por decisiones posteriores de la Corte Suprema.

El aporte principal de la sentencia ha sobrevivido, sin embargo, cumpliendo su papel de cortafuegos en momentos en que el derecho al aborto ha estado bajo el ataque de los legisladores en los estados de mayoría republicana.

La victoria electoral de Donald Trump supone un cambio de coyuntura. La Casa Blanca y el Congreso están ahora controlados por los adversarios del aborto y, en la gran marcha antiaborto del viernes, el vicepresidente Mike Pence dijo que era un momento "histórico" respecto al asunto.

Trump nombrará este martes a un juez antiaborto para el noveno puesto vacante de la Corte Suprema, instaurando un nuevo equilibrio de poder: cuatro jueces progresistas frente a cinco conservadores, de los cuales uno, Anthony Kennedy, se ha unido en ocasiones a los progresistas en decisiones sobre el aborto.

Si el presidente estadounidense logra nombrar a otro juez en su mandato, el equilibrio se rompería.

"El derecho al aborto para las mujeres ahora está en serio peligro, teniendo en cuenta las intenciones de Trump y la probabilidad de que al menos otro juez se retire de la Corte Suprema en los próximos cuatro años", dijo Sherry Colb, una especialista del tema de la Cornell Law School. "Si al menos un juez entre los cinco considerados favorables al aborto deja sus funciones", advierte, "entonces 'Roe v. Wade' podría ser anulado por cinco votos".

- "Grave peligro" -

En este caso, los estados serían libres de restringir el derecho al aborto y un Congreso republicano podría aprobar una gran ley nacional en contra.

"Las consecuencias más graves las soportarían las mujeres pobres sin medios para viajar adonde el aborto es legal", advierte Colb.

En Estados Unidos las vías para restringir la interrupción del embarazo son variadas: prohibición de ciertos métodos médicos, retrasos en los tiempos de espera impuestos a las mujeres, complicaciones administrativas para los médicos que realizan abortos, concesión de personalidad jurídica para el feto, etc.

En un estudio publicado este mes por el instituto de investigaciones Pew, siete de cada 10 estadounidenses dicen oponerse a la anulación de 'Roe v. Wade'.

Y de acuerdo con un sondeo de Quinnipiac divulgado el viernes, el 64% de los estadounidenses cree que el aborto debe seguir siendo legal, mientras el 31% cree lo contrario.

Michael Dell, un experto legal del tema, considera que será difícil revertir 'Roe v. Wade', firmemente arraigado en la doctrina jurídica por cuatro décadas de aplicación.

"Incluso si Trump consigue designar a dos o tres jueces de la Corte Suprema, la regla del precedente (respeto de la jurisprudencia establecida) hará improbable la eventualidad de que el Tribunal Supremo anule totalmente 'Roe v. Wade'", enfatiza.

"Sin embargo, el derecho constitucional al aborto se verá considerablemente reducido".

AFP