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Robert Mugabe habla durante la última conferencia anual de su partido, el 17 de diciembre de 2016 en Masvingo (Zimbabue)

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El presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, el dirigente en ejercicio más anciano del mundo, invitó este sábado a un lujoso festín a miles de sus partidarios para celebrar sus recién cumplidos 93 años, causando indignación en un país al borde la ruina.

Como cada año, este banquete incluye una semana de extravagancias en honor del jefe de Estado, que dirige con mano de hierro este país africano desde que obtuvo su independencia del Reino Unido, en 1980.

Con un coste estimado de un millón de dólares, estas celebraciones descomunales suscitan la ira de una población que, en su mayoría, carece de trabajo y sufre escasez de alimentos.

El año pasado, para los 92, Robert Mugabe sirvió a sus invitados carne de elefante, de búfalo y de antílope, así como una enorme tarta de 92 kilos.

Esta vez, a estos festejos sin mesura se añade una polémica de carácter histórico. La fiesta se celebra en el parque nacional de Matobo (sur dek oañus), cerca del lugar donde están enterradas las víctimas de una de las represiones más sangrientas ordenadas por Mugabe.

En febrero de 1982, su tristemente conocida 5ª brigada, entrenada en Corea del Norte, masacró en esta región de Matabelelandia a unas 20.000 personas, muchas de ellas seguidoras de Joshua Nkomo, ex vicepresidente y luego rival de Mugabe.

"Esto no debería ser un lugar de celebración", declaró a la AFP Mbuso Fuzwayo, portavoz del grupo de presión Ibhetshu Likazulu. "Toda la región es una escena de crimen donde los huesos de las víctimas de las masacres de Gukurahundi están enterrados".

- 'Insustituible' -

Haciendo oídos sordos a estas críticas, Robert Mugabe aprovechó su cumpleaños para poner fin a los rumores sobre su estado de salud y mostrar su determinación a conservar el poder.

"La mayoría de la gente piensa que no hay nadie para sustituirme, ningún sucesor posible que les parezca aceptable, tan aceptable como yo", dijo el dirigente en una entrevista en la televisión.

"Por supuesto, si siento que ya no soy capaz de hacerlo, se lo diré a mi partido para que me sustituya. Pero, de momento, creo que no es el caso", aseguró Mugabe, al que se le veía sin embargo cansado y balbuceante.

Desde el martes, el día de su cumpleaños, los medios estatales no han cesado de elogiar al líder absoluto del país. El diario The Herald publicó 24 páginas repletas de mensajes de felicitación de ministros y afines al régimen, y la radio y la televisión inundaron sus emisiones con odas al presidente.

"Es un honor y un privilegio compartir una celebración con este símbolo tan brillante", dijo a la AFP un dirigente local de su partido, el Zanu-PF, Sibongile Ndiweni. El Zanu-PF ya ha investido a su líder histórico para que se presente a un nuevo mandato en las elecciones de 2018.

Hasta ahora, Robert Mugabe no ha hablado de un posible sucesor, pero su segunda esposa, Grace, de 51 años, cada vez más activa dentro del partido, se perfila como la favorita.

Muy respetado por sus homólogos en el continente, Mugabe sigue imponiendo su autoridad en todo el país, gracias principalmente a unas fuerzas policiales omnipresentes.

Todas las escuelas alrededor de Bulawayo cerraron el jueves y el viernes para celebrar el aniversario. "Les hemos dicho a los niños que sus clases se habían convertido en lugares de alojamiento", criticó el poeta y opositor Desire Moyo. "Y tendrán que participar en la fiesta a la fuerza"

AFP