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Electricistas de México protestan contra reforma energética

Manifestantes protestan el 18 de marzo de 2014 en Ciudad de México en contra de la reforma energética que propuso el gobierno del Enrique Peña Nieto. afp_tickers
Este contenido fue publicado el 05 agosto 2014 - 21:25
(AFP)

Unos 300 miembros del sindicato de electricistas de México protestaron este martes frente al Senado, donde está a punto de aprobarse el reglamento de una histórica reforma energética, porque consideran que esta nueva legislación dará preferencia a trabajadores extranjeros, constató un periodista de la AFP.

"Nosotros no tememos que vengan empresas transnacionales porque hemos trabajado con ellos. Pero nosotros somos los que conocemos la zona y materia de trabajo, somos especialistas", dijo Juan Olivera, miembro de la dirigencia del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME).

"Todas las empresas que vayan a entrar aquí en la zona centro (de México) van a tener que verse con nosotros y (obligadas) a contratar al personal" que integra ese sindicato, estimado en unos 44.000 trabajadores, recalcó Olivera.

La reforma constitucional en materia energética, el proyecto más ambicioso del presidente Enrique Peña Nieto (2012-2018), fue aprobada en diciembre poniendo fin a más de 75 años de monopolio del gigante Petróleos Mexicanos (Pemex) en la exploración y explotación de crudo.

La reforma, a la que se opone la minoritaria izquierda parlamentaria, prevé la apertura del nacionalizado sector de hidrocarburos a la participación de compañías privadas nacionales y extranjeras.

La legislación también abrió la generación y distribución de luz en todo el país, un servicio que estaba a cargo de la estatal Comisión Federal de Electricidad (CFE) en su totalidad desde 2009 y que hasta ahora está subsidiado para todo usuario.

En octubre de 2009 el gobierno liquidó otra empresa estatal, Luz y Fuerza del Centro, que proporcionaba el servicio eléctrico en la superpoblada capital y alrededores. Sus sindicalizados reclaman también los salarios que dejaron de percibir desde entonces.

Tanto Pemex -que aporta más de un tercio de los ingresos públicos de México- como la CFE seguirán siendo propiedad del Estado y pasarán a tener autonomía de gestión de presupuesto y operación autónoma, de acuerdo al gobierno.

El ejecutivo confía en un impulso de la decaída producción de gas y de petróleo a través de la reforma, cuyo reglamento se divide en seis dictámenes, dos de las cuales faltan por aprobar esta semana en el Senado.

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