El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, declaró el miércoles que el reconocimiento del "genocidio armenio" por parte de la Cámara de Representantes de Estados Unidos no tenía "ningún valor" para su país y era un "insulto" a Turquía.

"Esta medida no tiene ningún valor. No la reconocemos (...) En nuestra fe (musulmana), el genocidio está prohibido (...) Vemos esta acusación como el mayor insulto hecho a nuestra nación", agregó el presidente turco en un discurso ante los diputados de su partido.

La Cámara de Representantes estadounidense aprobó el martes por 405 votos a favor y 11 en contra esta resolución que llama a "conmemorar el genocidio armenio", a "rechazar los intentos (...) de asociar al gobierno estadounidense a la negación del genocidio armenio" y a educar sobre esos hechos.

Este miércoles a primera hora, el gobierno turco convocó al embajador estadounidense en Ankara, David Satterfield, para protestar por la "decisión sin fundamentos jurídicos" de la Cámara estadounidense. La víspera, el gobierno de Turquía calificó la votación de "paso político sin sentido" que pone en peligro las relaciones bilaterales en momentos de "extrema fragilidad" en materia de seguridad.

Los legisladores aprobaron además un paquete de sanciones contra responsables turcos debido a la ofensiva de Ankara contra los kurdos del norte de Siria. Pero esta propuesta de ley debe ser aprobada aún por el Senado.

"Establezcamos claramente los hechos y digámoslo en esta Cámara para que quede para siempre grabado en los anales del Congreso: la barbarie cometida contra el pueblo armenio fue un genocidio", dijo la presidenta de la Cámara, la demócrata Nancy Pelosi.

Era la primera vez que se sometía una resolución sobre ese tema a una votación en sesión plenaria en una de las cámaras del Congreso en Washington.

- "Paso valiente" -

Paralelamente, las autoridades de Armenia dieron las gracias por esta votación simbólica y sin precedentes.

"Armenia da las gracias a los miembros de la Cámara de Representantes por su voto resuelto e impresionante (...) que demuestra su fidelidad infinita a la verdad, la justicia, la humanidad, la solidaridad y los valores universales de los derechos humanos", dijo el ministerio armenio de Relaciones Exteriores en un comunicado.

El primer ministro armenio, Nikol Pashinyan, elogió la decisión de la cámara baja del Congreso estadounidense: fue un "paso valiente hacia la verdad y la justicia histórica que también ofrece consuelo a los millones de descendientes de los sobrevivientes del genocidio armenio", escribió en Twitter.

Un sentimiento compartido por muchos armenios en las calles de Erevan, la capital del país.

"Estoy contento de que Estados Unidos haya reconocido finalmente el genocidio armenio", dijo el miércoles a la AFP Koriun Hakobian, un zapatero de 69 años. "Ahora otros países seguirán el ejemplo estadounidense", aseguró.

Una treintena de países y la mayoría de los historiadores reconocen el genocidio armenio. Según las estimaciones, entre 1,2 millones y 1,5 millones de armenios murieron durante la Primera Guerra Mundial a manos de las tropas del Imperio otomano, entonces aliado de Alemania y del Imperio austrohúngaro.

Pero Turquía, heredera política del Imperio otomano, rechaza el uso de la palabra "genocidio" y habla de masacres recíprocas en un contexto de guerra civil y de hambruna que causó cientos de miles de muertos entre los turcos y los armenios.

La decisión de la Cámara de imponer sanciones "no es un buen augurio para las relaciones" como aliados de OTAN, dijo la cancillería turca.

En abril de 2017, poco después de su llegada a la Casa Blanca, el presidente Donald Trump definió la masacre de los armenios en 1915 como "una de las peores atrocidades de masa del siglo XX", aunque evitó usar la palabra "genocidio". Ankara mostró entonces su disconformidad y criticó la "desinformación" del mandatario estadounidense.

Antes de ser elegido en 2008, su predecesor, Barack Obama, se había comprometido a reconocer el genocidio, aunque no lo hizo durante sus dos mandatos en la presidencia.

La votación de la Cámara Baja llega en un momento de tensas relaciones entre Estados Unidos y Turquía, aliados en la OTAN, que acaban de vivir unos nuevos encontronazos.

El presidente Trump dejó vía libre a una ofensiva turca en Siria contra combatientes kurdos -aliados de Estados Unidos en la lucha contra el yihadismo-, al retirar las fuerzas estadounidenses del norte del país a principios de octubre.

Pero, ante las críticas suscitadas por esa decisión en Estados Unidos, la administración Trump anunció medidas punitivas contra Turquía pero las anuló con la llegada de un alto el fuego.

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