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Los finalistas de la primaria socialista francesa, el exprimer ministro Manuel Valls y Benoît Hamon, antes de un debate, el 25 de enero de 2017, en La Plaine-Saint-Denis

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Los finalistas de la primaria socialista francesa, el exprimer ministro Manuel Valls y Benoît Hamon, expresaron en calma sus profundas diferencias el miércoles en un debate centrado en la renta básica universal, a tres meses de una elección presidencial dominada por la derecha y la extrema derecha.

Hamon, convertido en el candidato revelación de esta campaña, procede del ala izquierda del PS, y es muy crítico con la política liberal que aplicó el gobierno con Valls como primer ministro.

Durante el debate, Hamon dijo que quería proponerle a los franceses "un futuro deseable" y que la izquierda tenía que darle la espalda al "antiguo orden, a sus soluciones que no funcionaban ayer y que no funcionarán mañana".

Valls, ya había lanzado un llamado a los votantes a optar entre la "derrota segura" si eligen a su adversario, y la "victoria posible" con él.

Durante el debate, el exministro llamó a "no crear ilusiones".

"No se trata sólo de hacer soñar, hay que ser creíble", señaló.

Sea cual fuere el próximo domingo el resultado de esta primaria, su vencedor llegaría en cola de pelotón en la primera vuelta de la elección presidencial, lejos de la candidata de extrema derecha, Marine Le Pen, del conservador François Fillon, del centrista liberal Emmanuel Macron, e incluso del tribuno de izquierda radical Jean-Luc Mélenchon, según recientes sondeos.

Valls, que encarna el ala derecha del Partido Socialista (PS), parte en clara desventaja ante su antiguo --y efímero-- ministro de Educación.

Hamon, ganó el domingo pasado la primera vuelta con una ventaja de cinco puntos (36% a 31%) sobre el exjefe de gobierno.

Hamon, además, ha recibido apoyos de otros candidatos eliminados, en especial del exministro de Industria, Arnaud Montebourg (tercero con 17%).

Desde entonces, el tono no ha parado de subir entre los dos hombres, agravando la fractura en el seno del PS, pero el debate de este miércoles transcurrió con tranquilidad.

El partido sale muy debilitado de la presidencia del impopular François Hollande, en un contexto de desempleo endémico, y de endurecimiento de medidas de seguridad tras una ola de atentados.

Hundido en los sondeos, el propio Hollande renunció en diciembre pasado a ser candidato a su propia reelección.

- Apoyo de Piketty -

El exprimer ministro, que destaca su experiencia de poder, critica en particular la novedosa propuesta de su adversario de instaurar a medio plazo una renta básica universal de 750 euros (USD 800), que supondría según él "la ruina".

"Proponer (gastar por esta renta universal) 350.000 millones de euros, incluso a lo largo de cinco años, es algo irrealista" dijo Valls el martes, calificando a su rival de "mercader de ilusiones".

Durante el debate, Hamon, dijo que no proponía un sueño, sino "justicia", como una forma de anticiparse a la escasez del trabajo originada en la revolución digital.

Su propuesta recibió este miércoles el espaldarazo del influyente economista Thomas Piketty, que dijo en una tribunal publicada por Le Monde que la propuesta es "tal vez económicamente creíble y socialmente audaz".

Valls también diverge de Hamon en el tema del laicismo y critica su "ambigüedad".

"El laicismo es utilizado como una espada contra nuestros compatriotas musulmanes", afirmó Hamon, que defendió que si una mujer decide libremente portar el velo islámico, él quiere "asegurar este libertad".

"El laicismo no es una espada, es un escudo (...), es una convicción", respondió Valls, para quien no puede haber el más mínimo acomodamiento frente al islamismo radical.

En otros temas los dos hombres están también claramente divididos: trabajo, medio ambiente, transición energética, terrorismo o temas internacionales.

Sus divergencias reflejan a dos izquierdas, una "hiperrealista", y la otra "utópica", según la prensa, lo que hace muy difícil una unión en torno al vencedor del domingo.

Manuel Valls ha rehusado decir si apoyará o no a Benoît Hamon si éste gana la primaria, alegando que él "hace campaña para ganar".

Algunos socialistas ya han hecho saber que no excluyen sumarse a quienes libran su batalla electoral en solitario, sin pasar por la primaria socialista: Emmanuel Macron, centrista, o Jean-Luc Mélenchon, en la extrema izquierda.

A las tensiones que ya lastran al PS -y lo amenazan de implosión- se ha sumado una polémica tras la primera vuelta de la primaria: el comité organizador no ha publicado aún los resultados definitivos y se sospecha que ha inflado la participación electoral para darle mayor credibilidad al proceso.

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AFP