Contenido externo

El siguiente contenido proviene de socios externos. No podemos garantizar al usuario el acceso a todos los contenidos.

Cuatro familiares de víctimas del atentado del 14 de julio de 2016 en Niza llegan el 10 de julio del año siguiente a una reunión con los jueces encargados del caso en la Escuela Militar de Francia, en París

(afp_tickers)

El atentado de Niza dejó una herida abierta entre la población de esta ciudad del sureste de Francia, donde hace un año un extremista embistió a una multitud que celebraba la fiesta nacional, matando a 86 personas.

Este año, en lugar del tradicional espectáculo de fuegos artificiales que reuniera a unas 30.000 personas en el paseo de los Ingleses -la célebre avenida marítima de Niza-, que fuera blanco del ataque de 2016, habrá velas, un libro de oro y un discurso solemne del presidente, Emmanuel Macron.

El pasado 14 de julio, un hombre embistió con un camión a la multitud que se había congregado, llevándose por delante a todas las personas que encontró en su camino.

En menos de tres minutos, el vehículo, de 19 toneladas, que zigzagueó entre la calzada y la acera a lo largo de dos kilómetros para provocar el mayor número de víctimas, provocó 86 muertos, entre ellos 15 menores, y más de 450 heridos.

Las imágenes grabadas en la memoria de los testigos dan cuenta del horror. "Tenía la impresión de ver un quitanieves arrojando cuerpos por los aires", describió uno de ellos.

El ataque fue reivindicado por el Estado Islámico (EI), pero la investigación no logró confirmar ninguna conexión entre el grupo yihadista y el autor del atentado, Mohamed Lahouaiej Bouhlel, un tunecino de 31 años, abatido por la policía.

- "Cicatriz abierta" -

El atentado dejó una "cicatriz abierta", cuenta Emilie Petitjean, quien perdió a su hijo de nueve años y participó activamente junto a la asociación de víctimas del paseo de los Inglesas en la preparación de la ceremonia del viernes.

En total, 76 familias han confirmado su presencia, de las cuales 38 perdieron a uno o varios de sus miembros en el ataque. Los demás son personas que resultaron heridas y sus allegados.

"Es un reconocimiento. Todo el mundo sabe cuánto hemos sufrido. No espero estar mejor después, pero espero que Niza sea honrada", señala Petitjean.

Thierry Vimal, que vio morir a su hija de 12 años, no asistirá a las conmemoraciones. "Me hubiera gustado ir pero no habría resistido todo el día", explica, describiendo un estado de fatiga extrema acumulada durante el último año.

"La gente tiene una imagen irreal del dolor. El atentado fue simplemente el primer golpe", cuenta.

Por respeto al duelo de las familias, el viernes no habrá ningún espectáculo de los tradicionales fuegos artificiales del 14 de julio en todo el departamento de los Alpes Marítimos (sureste).

La jornada de conmemoración comenzará con una ceremonia religiosa privada. Después, se invitará a la población a escribir un mensaje en un libro de oro y a colocar placas de color azul, blanco y rojo -los de la bandera francesa- en el lugar del ataque.

Estos azulejos tricolores formarán un mensaje elegido por la asociación Paseo de los Ángeles, que será desvelado por la noche, durante el homenaje oficial.

- Libro de oro y luces -

A partir de las 14H30 GMT, los familiares de las víctimas y el personal de auxilio, que vivieron una pesadilla la noche del atentado, acompañarán al presidente Macron durante un desfile militar, antes de una ceremonia solemne retransmitida en pantallas gigantes.

El mandatario francés llegará a Niza tras asistir por la mañana al tradicional desfile en los Campos Elíseos de París, que contará este año con la presencia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Macron tiene previsto reunirse en privado con víctimas y familiares, según el programa transmitido por la presidencia.

Por la noche habrá un concierto, que cerrará con una ceremonia en la que se soltarán globos y se prenderán 86 luces en honor a las víctimas.

Un año después del atentado, sigue abierto el debate sobre cómo Mohamed Lahouaiej Bouhlel pudo entrar con un camión en el famoso paseo costero, que se encontraba cerrado a la circulación en medio de estrictas medidas de seguridad, en un contexto de amenaza terrorista elevada, ocho meses después de los atentados del 13 de noviembre en París.

Este tunecino, un hombre inestable que se había instalado en Niza en 2007 tras contraer matrimonio, estaba fascinado por la violencia extrema y los actos yihadistas.

Según fuentes de la investigación, podría haber sido influenciado por los llamamientos recurrentes a matar a "infieles" lanzados por grupos yihadistas como Al Qaida o el EI.

Nueve personas siguen detenidas en relación a este ataque, por haber presuntamente ayudado al sospechoso a obtener armas.

AFP