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Los habitantes de Venecia sueñan con una mayor autonomía respecto a Roma

Una mujer lee el 13 de octubre de 2017 en Milán un cartel que explica cómo votar en el referéndum en Lombardía sobre la petición de una mayor autonomía para la región italiana afp_tickers
Este contenido fue publicado el 20 octubre 2017 - 08:48
(AFP)

En Venecia, es casi imposible encontrar un cartel sobre el referéndum de autonomía convocado el domingo en el Véneto y en Lombardía, pero casi todos los habitantes afirman que irán a votar para poner fin a la "mala gestión" del Estado, aunque rechazan cualquier comparación con Cataluña.

Para los venecianos, el problema fundamental tiene que ver con los impuestos que, según ellos, no benefician bastante a su territorio.

El año pasado, el Véneto presentó un saldo fiscal -diferencia entre lo que los habitantes pagan como tasas e impuestos y lo que reciben como gastos públicos- de 15.500 millones de euros.

"Esto podría no ser un problema si esas tasas se invirtieran bien, pero la verdad es que, a nivel nacional, se malgastan 30.000 millones de euros al año", lamenta el presidente de la región, Luca Zaia, que convocó el referéndum consultivo con el que también pretende reclamar competencias adicionales en materia de educación, infraestructuras, etc.

Zaia y su homólogo lombardo, ambos miembros de la ultraderechista Liga Norte, quieren recuperar la mitad del saldo fiscal de su región.

Un discurso que gana adeptos y recibe el respaldo de la centroderecha, incluida Forza Italia -de Silvio Berlusconi-, de las organizaciones patronales y de los sindicatos.

"Es justo que los impuestos que pagamos se gasten en nuestro territorio y no en Sicilia", afirma Giuseppe Colonna, un veneciano de 84 años.

"Aquí la administración gestiona bien las cosas", mientras "que hay una mala gestión de los recursos por parte del Estado central en Roma", considera Nicola Tenderini, un acuarelista de 52 años.

En la tienda contigua, Andrea Vianello, que vende productos alimentarios, abunda en el mismo mensaje: "Queremos seguir ayudando a Italia y las regiones más desfavorecidas, pero quisiéramos tener un poco más de dinero para nosotros".

Según él, la autonomía está en el ADN de Venecia, que fue una república independiente durante casi un milenio, antes de su caída en 1797.

- Sin voluntad de secesión -

El Véneto, que se enorgullece de su tasa de desempleo del 6,7% frente a una media nacional del 11,2%, aporta el 10% del PIB italiano gracias a una extensa red de pymes.

Instalado en Solzano, a unos 20 kilómetros de Venecia, Gianluca Fascina es uno de los 7.500 artesanos de la región que trabaja en el sector de la moda. Votaría sí en la consulta, como muchos de sus colegas de la Confartigianato, la asociación de artesanos.

"Espero que [una mayor autonomía] permita que las cosas funcionen mejor para las empresas en materia de plazos de pago", por ejemplo, y nos dé "más posibilidades de crecer y ser ayudados por la región", explica el dueño de Gifa Ricami, una compañía con 10 empleados que hace bordados.

Gicami no desea, sin embargo, la independencia de su región. "El Véneto forma parte de Italia y seguirá en Italia. No es un referéndum como en España", asegura.

Un discurso compartido por Nicola Tenderini, que considera que "la mayoría de la gente no quiere una secesión".

Aunque la victoria del sí se da por hecha, hay dudas en torno a la participación, sobre todo en Lombardía, donde la consulta suscita poco interés.

En el Véneto, se le concede una mayor importancia a la identidad regional y se espera una participación más alta, necesaria porque la consulta sólo tendrá validez si alcanza una participación del 50%.

Para los verdaderos independentistas, muy minoritarios, el referéndum es una primera prueba. "Nos permitirá reunirnos como venecianos", explica Alessio Morosin, fundador de Indipendenza Veneta.

Pero "sabemos que no permitirá alcanzar los objetivos esperados, tanto por motivos políticos como presupuestarios, ya que el Estado tiene una deuda de más de 2.300 millones" de euros.

Cuando comprueben el fracaso, los venecianos deberán "hacer una elección más radical" frente a un Estado que los "desangra", afirma.

Morosin reconoce, no obstante, que el "sentimiento" independentista "todavía no es robusto", aunque se muestra "optimista" respecto al futuro.

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