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Los yihadistas de la provincia siria de Idlib están cada vez más aislados

Un hombre mira el daño que produjo un presunto ataque aéreo en un mercado de Maaret al-Numan, en la provincia norteña de Idlib, en Siria, el 8 de octubre de 2017 afp_tickers
Este contenido fue publicado el 08 octubre 2017 - 14:33
(AFP)

Los yihadistas del antiguo brazo de Al Qaida en Siria, en el poder en el bastión rebelde de Idlib, están cada día más aislados por las divisiones internas y las deserciones, a medida que se acerca la nueva ofensiva anunciada por Turquía.

El grupo Fateh al Sham, conocido antes con el nombre de Frente al Nusra, domina la mayor parte de la provincia de Idlib, la única en el noroeste de Siria que escapa al control del régimen del presidente sirio Bashar al Asad.

Esta organización es el principal componente de la coalición Tahrir al Sham, considerada "terrorista" por Estados Unidos y por varios países occidentales y que agrupa desde 2017 a grupos armados islamistas y yihadistas.

"Antes la gente adoraba a Al Nusra, pero ahora espera al ejército turco para acabar de una vez", asegura bajo anonimato un militante de Idlib.

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, anunció el sábado que los rebeldes sirios apoyados por Ankara llevarán a cabo una nueva ofensiva en Idlib.

Con un objetivo: expulsar a Tahrir al Sham de esta provincia fronteriza con Turquía, confirmó un comandante rebelde sirio que participa en la operación.

El domingo, hubo disparos entre las fuerzas turcas y los combatientes de Tahrir al Sham en la frontera, pero el incidente no parece por el momento marcar el comienzo de la operación anunciada por Erdogan.

La provincia de Idlib es una de las cuatro zonas de distensión acordadas en mayo con la intención de intaurar treguas duraderas en varias regiones.

Estos altos el fuego, negociados por Rusia e Irán (aliados del régimen) y Turquía (que apoya a los rebeldes) excluyen a los grupos yihadistas, sobre todo a Tahrir al Sham.

- 'Aislar al grupo' -

La ofensiva turca llega en un momento en el que Tahrir al Sham, que cuenta con unos 10.000 combatientes según el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH), se encuentra en una posición delicada.

Rusia anunció el miércoles haber herido de gravedad a su jefe Mohamad al Jolani. El grupo lo desmintió.

En los últimos meses, las deserciones en esta coalición islamista e yihadista se han multiplicado, bajo acusaciones de que Al Nusra acapara el poder.

"La unión de los grupos rebeldes bajo el nombre de Tahrir al Sham no era más que una fachada. La dirección y la toma de decisiones seguían en manos de Al Nusra", estima Ahmad Abazeid, del Centro Toran, con sede en Turquía.

Según este experto hace tiempo que se venía hablando de una intervención de Turquía, que quería alentar las deserciones "para aislar al grupo".

Todo comenzó en julio, cuando Tahrir al Sham atacó las posiciones de la organización salafista Ahrar al Sham, uno de sus aliados más poderosos. Esto llevó a varias facciones islamistas a abandonar la coalición. Una de ellas fue el grupo Nurredin al Zinki, que cuenta con miles de combatientes. A finales de septiembre se fue Jaish al Ahrar, considerada la fuerza "de élite".

Resulta difícil no relacionar estas deserciones con "la cercanía de una intervención turca en Idlib", estima Sam Heller, del centro de reflexión Century Foundation.

"Vincularse de alguna manera a grupos como Tahrir al Sham es una elección cada vez más arriesgada", confirma Charles Lister, experto de Siria en el Middle East Institute.

La guerra en Siria ha entrado en "una nueva fase" en la que los rebeldes consideran a los yihadistas como un aliado tóxico, explica el experto.

- 'Hasta la muerte' -

Gracias al apoyo militar de Rusia, las fuerzas del régimen han pasado a la ofensiva y los rebeldes no han tenido más remedio que aceptar negociaciones y el establecimiento de zonas de distensión.

Desde hace varias semanas, Idlib es blanco de ataques aéreos del régimen sirio y de Rusia en los que han muerto decenas de civiles.

La batalla es encarnizada. "Tahrir al Sham y su mando dijeron claramente que lucharían hasta la muerte contra cualquier intervención exterior", recuerda Lister.

Pero las crecientes dificultades provocaron "divisiones internas" entre los yihadistas, asegura Abazeid.

Hay disensiones entre "la corriente que representa a Al Qaida y otra que quiere entablar un diálogo con Turquía y con otros países y dejar de ser catalogada organización" terrorista, según el experto. Los partidarios de Al Qaida quieren "enfrentarse a Turquía y eliminar los grupos rebeldes aún presentes" en la provincia "porque consideran que la moderación no da resultados".

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