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El candidato de la izquierda radical a las elecciones presidenciales francesas, Jean-Luc Mélenchon (2doI) junto a Stefano Fassina, diputado italiano del partido de izquierda Sinistra Italiana durante un encuentro en Roma, el 11 de marzo de 2017

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Varios dirigentes europeos de la izquierda radical se reunieron el sábado en Roma para hablar sobre la puesta en marcha de un "plan B" destinado a dar voz a los pueblos de Europa.

El encuentro congregó a participantes de todo el espectro de la izquierda radical europea, como al español Xabier Benito, de Podemos; los franceses Eric Coquerel y Jean-Luc Mélenchon (candidato de la izquierda radical a la presidencia francesa) o Zoe Kostantopoulou, expresidente del Parlamento griego.

"La Unión Europea lleva el mismo rumbo que el Titanic", lanzó Stefano Fassina, diputado italiano del partido de izquierda Sinistra Italiana (Izquierda Italiana), en la concentración, dos semanas antes del 60º aniversario del Tratado de Roma.

En la actualidad, "hay muy poco que celebrar", enfatizó Fassina, para quien la UE es en la actualidad "un campo de ruinas". El euro, subrayó el diputado, "no ha permitido controlar los efectos de la mundialización, al contrario, los ha agravado" con la ayuda de los socialdemócratas de Europa.

Ante esto, los participantes en el encuentro defendieron un "plan A" para la UE, que consistiría en que los socios negocien un modelo de Europa más social que no se inscriba en "la lógica loca de los tratados presupuestarios", según explicó Jean-Luc Mélenchon.

Sin embargo, reconoció Mélenchon, el equilibrio de fuerzas de Europa hace poco probable esta negociación, por lo que los representantes de la izquierda radical prepararon un "plan B", destinado a aplicar los puntos del plan A que sean posibles.

Mélenchon afirmó que no sirve de nada dar muestras de buena voluntad ante aquellos que defienden el mercado y una política liberal en Europa. "Solo hay una cosa por hacer, que es cambiarlo todo", defendió el candidato a la presidencia francesa.

Además, el líder de la izquierda radical francesa criticó la idea de una Europa a dos velocidades propuesta por los dirigentes de Alemania, Francia, Italia y España tras la reunión que celebraron esta semana en Versalles, cerca de París.

AFP