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El presidente de Brasil, Michel Temer (I), y la primera dama Marcela Temer, llegan al Palacio Planalto, el 28 de agosto de 2017 en Brasilia

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El presidente de Brasil, Michel Temer, viaja el martes a China con el objetivo de atraer inversiones para un vasto plan de privatizaciones y participar en una reunión del grupo BRICS de potencias emergentes.

"Esperamos que China se interese por participar en esas concesiones que haremos y pueda traer capital a Brasil. Para nosotros sería muy útil", afirmó Temer en una entrevista con la televisión estatal china CCTV.

La lista de más de 50 activos abarca puertos, aeropuertos -incluido el rentable terminal aéreo de Congonhas, en el estado de Sao Paulo-, licitaciones petroleras y gestión de loterías.

En el paquete figuran igualmente Eletrobras, la mayor empresa de energía de América Latina, y hasta la Casa de la Moneda, que imprime la divisa nacional y los pasaportes.

"Brasil es un destino seguro para inversiones chinas y un importante proveedor de alimentos e insumos para China, nuestro principal socio comercial", aseguró el lunes el portavoz de la presidencia, Alexandre Parola.

Temer, que viaja con una comitiva de ministros, legisladores y al menos 40 empresarios, se reunirá el viernes 1º de septiembre en Pekín con el presidente Xi Jinping y el primer ministro Li Keqiang. Está prevista la firma de acuerdos bilaterales en áreas de "infraestructura, salud, cultura y tecnología", informó Parola.

El sábado, participará en un Seminario Empresarial Brasil-China, con hombres de negocios chinos que ya realizaron inversiones o tienen interés en invertir en el país sudamericano, que busca abrir su economía para retomar el crecimiento, después de dos años de grave recesión.

Del 3 al 5 participará en Xiamen (este) en la IX cumbre de grupo BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica). Temer aprovechará dicha reunión para fomentar el comercio y captar inversiones entre los demás miembros del bloque, informó el gobierno.

China es, desde 2009, el principal socio comercial de Brasil. En 2016, el intercambio llegó a 58.497 millones de dólares, con un saldo de 11.769 millones favorable al país sudamericano, según datos del ministerio brasileño de Industria y Comercio Exterior (MDIC).

Brasil busca diversificar su pauta, dado que lo esencial de su facturación proviene de las exportaciones de soja (41% del total), de mineral de hierro (20,50%) y de aceites brutos de petróleo (11,12%), en tanto que sus importaciones tienen un fuerte componente de productos manufacturados e industriales.

El gobierno brasileño también busca inversores, después de haber lanzado este mes el mayor programa de privatizaciones en dos décadas.

Según las evaluaciones, el país podría recaudar de ese modo unos 40.000 millones de reales (12.700 millones de dólares) antes de fines de 2018, cuando debe concluir el mandato de Temer.

Los anuncios de inversiones despiertan resistencias y temores.

"¿Alguien en su sano juicio creerá que los chinos, que se están preparando para comprar el sector eléctrico brasileño, se preocuparán por la acción social en Brasil? Eso no existe, los chinos vendrán para ganar dinero", afirmó la semana pasada el coordinador del Colectivo nacional de trabajadores del Sector Eléctrico (CNE), Fernando Pereira.

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AFP