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Unas bombas de extracción de un campo petrolero en Williston (Dakota del Norte), en una imagen del 6 de septiembre de 2016

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El grupo canadiense TransCanada anunció el jueves que solicitó permiso a Estados Unidos para lanzar la construcción del oleoducto Keystone XL, concebido para enviar crudo canadiense a refinerías del Golfo de México.

Esa proyectada tubería de 1.900 km, 1.400 de ellos en Estados Unidos, había sido cancelada por el expresidente Barack Obama pero, este martes, su sucesor Donald Trump la revivió.

TransCanada dijo en una nota que presentó "un pedido de permiso presidencial al Departamento de Estado de Estados Unidos para la aprobación del oleoducto Keystone XL".

El oleoducto recibió un primer visto bueno el martes, con un decreto firmado por Trump, quien también dio su primera aprobación a otro proyecto de oleoducto en Dakota del Norte.

El millonario y escéptico del cambio climático había adelantado durante su campaña que aprobaría el Keystone XL.

Según TransCanada, este proyecto contribuirá con 3.400 millones de dólares en el producto bruto interno estadounidense.

Keystone XL fue durante mucho tiempo un tema espinoso entre Washington y Ottawa. Ferviente defensor de la industria petrolera, el ex primer ministro canadiense Stephen Harper, predecesor de Justin Trudeau, argumentó varias veces ante la administración Obama para defender la causa TransCanada. Sus esfuerzos fueron en vano.

Siete años después del primer pedido, Obama se rehusó en noviembre de 2015 a concederle a TransCanada el permiso presidencial necesario para iniciar los trabajos. Obama alegó que el proyecto "no era del interés nacional de Estados Unidos".

"El oleoducto no haría bajar el precio de los combustibles para los consumidores estadounidenses", dijo entonces Obama, quien alegó además que la obra tampoco "refuerza la seguridad energética de Estados Unidos".

TransCanada respondió en enero de 2016 en los tribunales de Estados Unidos con una demanda de 15.000 millones de dólares por daños y perjuicios.

En los hechos, el grupo canadiense debe esperar ahora que la diplomacia estadounidense proceda a un nuevo estudio del proyecto. Teniendo en cuenta el decreto firmado el martes por Trump y el perfil del nuevo secretario de Estado estadounidense Rex Tillerson, exdirector general de ExxonMobil, la cuestión parece casi zanjada.

TransCanada apuesta a este oleoducto para encaminar el petróleo canadiense hacia nuevos mercados. Los actuales tubos están saturados y los productores canadienses de hidrocarburos cuentan con este oleoducto para transportar el petróleo hasta las refinerías del Golfo de México, desde donde podrá ser luego exportado a otros países.

AFP