Bloque de izquierda de la primera ministra danesa gana las legislativas pero sin mayoría
La socialdemócrata Mette Frederiksen se dijo «dispuesta a asumir» de nuevo el cargo de primera ministra de Dinamarca, a pesar del fuerte retroceso de su partido en las elecciones legislativas del martes, que situaron al bloque de izquierda en la cabeza pero sin mayoría.
Con el 21,9% de los votos, el Partido Socialdemócrata se sitúa en su nivel más bajo desde hace más de un siglo, muy lejos del 27,5% de 2022.
«Esperábamos perder votos, ya que es lo normal cuando uno se presenta por tercera vez», reconoció tras los resultados Frederiksen, que dirige desde 2019 el gobierno de este próspero país nórdico de cerca de 6 millones de habitantes. «Por supuesto, lamento que no hayamos obtenido más votos».
Los cinco partidos del bloque de izquierda obtuvieron en total 84 de los 179 escaños del Parlamento, por lo que no alcanzan la mayoría absoluta. En la derecha, los seis partidos suman 77 bancas.
«Sigo dispuesta a asumir las responsabilidades de primera ministra de Dinamarca durante los próximos cuatro años», subrayó, no obstante, Frederiksen, de 48 años.
Los Moderados (centro), liderados por el ministro de Relaciones Exteriores, Lars Løkke Rasmussen, obtuvieron 14 escaños y desempeñarán así un papel decisivo en las negociaciones para la formación del próximo gobierno, que se prevén particularmente arduas.
Frederiksen lidera desde 2022 una coalición sin precedentes entre la derecha y la izquierda, que incluye a los Moderados.
Llegó a los comicios como favorita para un tercer mandato gracias a su oposición al presidente estadounidense Donald Trump y sus intenciones de tomar el control de Groenlandia, un territorio autónomo danés que Washington considera vital para su seguridad.
«Únanse a nosotros. Estamos en el centro. Ustedes se han precipitado hacia los extremos. Nosotros seguimos aquí», lanzó Løkke Rasmussen a sus antiguos socios.
El presidente de los Liberales, que también formaba parte de la mayoría gubernamental saliente, descartó volver a colaborar con la izquierda.
En la izquierda, el Partido Popular Socialista (SF) se convirtió, con el 11,6% de los votos, en el segundo movimiento político del país por primera vez en su historia.
– Avance de la extrema derecha –
El Partido Popular Danés, un partido de extrema derecha antinmigración que durante mucho tiempo influyó en la política danesa antes de perder fuerza en 2022, triplicó su resultado, alcanzando alrededor del 9,1% de los votos.
«Triplicar el número de votos es una expresión notable del apoyo del pueblo danés a mi partido», aseguró a la AFP Morten Messerschmidt, líder de esta formación, felicitándose por los buenos resultados de la extrema derecha en toda Europa.
En ese contexto, Frederiksen es reconocida en general por su liderazgo, opinaba Elisabet Svane, analista política del diario Politiken, antes de las elecciones.
«Es una figura que une en un mundo lleno de inseguridad y los daneses están ansiosos; están Groenlandia, Ucrania, los drones» que sobrevolaron el reino, agregó.
– Groenlandeses movilizados –
Como territorios autónomos del Reino de Dinamarca, Groenlandia y las Islas Feroe cuentan cada uno con dos escaños en el Parlamento danés, mandatos que pueden influir en la mayoría.
En Feroe, los votantes reeligieron a sus dos diputados, uno de cada bando político. En tanto, dos nuevos legisladores fueron elegidos para el Parlamento danés en representación de Groenlandia, en el contexto de la crisis desatada por los deseos de Trump de apoderarse de la isla ártica.
Qarsoq Høegh-Dam, de la formación nacionalista groenlandesa Naleraq, partidaria de una independencia rápida, se hizo con uno de los escaños asignados a Groenlandia, según los resultados definitivos.
La segunda banca la ocupará Naaja Nathanielsen, la ministra de Comercio y Justicia de Groenlandia, cuyo partido socialdemócrata IA quedó en primer lugar con el 28,6% de los votos.
«Se trata de las elecciones más importantes para el Parlamento danés y para Groenlandia en la historia», había dicho previamente a la AFP el primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen.
En Dinamarca, la campaña giró principalmente en torno a cuestiones internas como el costo de vida, el Estado de bienestar y el medioambiente.
Ante una extrema derecha poderosa desde finales de la década de 1990, también se ha debatido sobre la inmigración, y los socialdemócratas han abogado por un nuevo endurecimiento de las políticas en este ámbito.
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