Bruselas quiere actuar contra terapias de conversión pero admite que depende de cada país
Bruselas, 2 mar (EFE).- La Comisión Europea reconoció este lunes el «daño real» que causan las terapias de conversión en la comunidad LGBTIQ+ y la importancia de la iniciativa ciudadana europea que urge a su prohibición en toda la UE, que aún se está estudiando, aunque reconoció que Bruselas debe «respetar» que cada país es responsable de sus propias políticas sanitarias.
«No hay nada que curar. Las terapias de conversión se basan en la idea falsa de que las personas LGBTIQ+ están enfermas, y no lo están. Estas prácticas causan un daño real, pueden causar un profundo trauma psicológico, daño físico y, sobre todo, atacan a la dignidad de la persona», dijo Irena Moozová, vicedirectora general en el departamento de Justicia de la Comisión Europea.
Estaba previsto que transmitiera este mensaje la comisaria europea de Igualdad, Hadja Lahbib, que ha tenido que cancelar su participación en esta audiencia en la Eurocámara sobre las terapias de conversión en la UE por el Colegio de Seguridad convocado por la situación en Oriente Medio.
En su lugar, Moozová transmitió que la Comisión Europea se toma «muy en serio» la lucha contra estas prácticas y aplaudió que más de 1,8 millones de personas hayan apoyado una iniciativa ciudadana europea que urge a Bruselas a proponer su «prohibición legal vinculante».
«La UE tiene la capacidad de adoptar medidas de incentivo para proteger y mejorar la salud humana. Al mismo tiempo, debemos respetar las responsabilidades de los Estados miembros para diseñar sus propias políticas sanitarias», apuntó la funcionaria.
En su respuesta a la iniciativa, que debe hacer pública antes del próximo 18 de mayo, Bruselas «explorará cómo apoyar a los Estados miembros, que juegan un papel crucial a la hora de prevenir y prohibir estas prácticas». «Ocho países ya las han vetado, lo cual demuestra que el cambio es posible», añadió Moozová.
Uno de los impulsores de la campaña, Francesco Stocco, tildó estas terapias de «intentos bárbaros» de denegar a la comunidad LGBTIQ+ sus derechos fundamentales y explicó que pueden ir desde el abuso físico y verbal del entorno hasta los tratamientos médicos, pasando por casos «extremos» de exorcismos en contextos religiosos.
«Estas prácticas se basan en la idea equivocada de que estamos mal hechos, de que hay algo que arreglar. Esto no es cierto. No debería ser una cuestión divisiva: estamos hablando de derechos humanos básicos», insistió. EFE
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