Calma frágil en Chipre tras un incidente en la zona tampón de la ONU
Una frágil calma reinaba el lunes en la zona tampón en la dividida isla de Chipre, luego de que la ONU acusara el 18 de agosto a las fuerzas chipriotas turcas de herir a varios cascos azules que trataban de bloquear la construcción de una controvertida carretera.
El incidente, uno de los más graves en varios años, provocó condenas internacionales, incluso desde el Consejo de Seguridad de la ONU, que señaló que puede «constituir un crimen en virtud del derecho internacional».
«Esta acción es contraria a las resoluciones del Consejo de Seguridad y constituye una violación del statu quo en la zona tampón de la ONU», dijeron los 15 miembros del órgano.
Los hechos ocurrieron en Pyla, (Pile, en turco), único pueblo donde viven juntos chipriotas turcos y griegos, en la línea verde vigilada por la ONU que divide la isla entre la República de Chipre, miembro de la Unión Europea -que ejerce su autoridad en el sur- y la autoproclamada República Turca de Chipre Norte (RTCN), reconocida únicamente por Turquía, que invadió el tercio norte de la isla en 1974.
«Todo está en calma en Pyla», declaró el lunes por la mañana a la AFP Aleem Siddique, portavoz de la Fuerza de mantenimiento de la paz de las Naciones unidas en Chipre (Unficyp).
«La misión está lista para bloquear cualquier reanudación de los trabajos de construcción», informó, y agregó que los cascos azules que resultaron heridos salieron del hospital.
Vídeos difundidos en redes sociales mostraron a los bulldozers apartando vehículos de la ONU, barreras de hormigón y alambres de púas, mientras un grupo de policías chipriotas turcos empujaban a los cascos azules.
El secretario general de la ONU, António Guterres, denunció unos hechos «inaceptables» que «podrían constituir graves crímenes ante el derecho internacional», según un comunicado de su portavoz.
Tanto la República de Chipre como la Unión Europea, Estados Unidos, Francia y Reino Unido se sumaron a la denuncia de la ONU.
Los esfuerzos para reunificar la isla se han estancado desde el colapso de la última ronda de conversaciones respaldadas por la ONU en 2017.
Las autoridades de la RTCN indicaron que el proyecto busca facilitar los movimientos de su población y rechazaron las acusaciones «infundadas» de la misión de la ONU.
Por su parte, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, cuestionó la actuación de los cascos azules el lunes.
«La intervención de los cascos azules (…) es inadmisible para nosotros. (…) Con su intervención entre los habitantes del lugar y sus declaraciones inapropiadas, los cascos azules afectaron su imparcialidad y dañaron su reputación», declaró el jefe de Estado turco.