China defiende su castigo a Jimmy Lai y rechaza liberarlo por presiones externas de EE.UU.
Pekín, 13 mar (EFE).- China defendió este viernes que el magnate mediático hongkonés Jimmy Lai debe ser castigado conforme a la ley y rechazó liberarlo por presiones externas de Estados Unidos, después de que funcionarios estadounidenses plantearan su excarcelación por motivos humanitarios.
El portavoz del Ministerio de Exteriores chino Guo Jiakun afirmó en rueda de prensa que Lai fue un «planificador clave y participante» en actividades «antichinas y desestabilizadoras» en Hong Kong que, según Pekín, pusieron en peligro la seguridad nacional y socavaron la prosperidad y estabilidad del territorio.
El portavoz sostuvo que el empresario, fundador del ya clausurado diario prodemocrático Apple Daily, «debe afrontar un castigo severo conforme a la ley», y advirtió de que nadie debería «albergar la ilusión» de poder cometer delitos graves y evitar sanciones legales.
Asimismo, reiteró que el Gobierno central respalda al Ejecutivo de Hong Kong en la persecución de delitos que amenacen la seguridad nacional y criticó lo que calificó de intentos de «fuerzas externas» de interferir en el sistema judicial del territorio.
Pekín también condenó las sanciones impuestas por Washington contra instituciones del Gobierno central en Hong Kong y funcionarios de la región administrativa especial, que calificó de «ilegales», después de que se preguntara al portavoz por informaciones sobre un posible alivio de esas medidas ligado a la liberación de Lai.
Las declaraciones se producen después de que medios informaran de que funcionarios estadounidenses habrían sugerido la liberación de Lai por razones humanitarias en el marco de las sanciones impuestas a China por la situación en Hong Kong.
Lai, de 78 años y con nacionalidad británica, cumple una condena de 20 años de prisión impuesta el pasado febrero por un tribunal hongkonés, tras ser declarado culpable de conspiración para coludir con fuerzas extranjeras y de publicar material considerado sedicioso bajo la Ley de Seguridad Nacional.
Su caso se ha convertido en uno de los símbolos de la transformación política de Hong Kong desde las protestas prodemocráticas de 2019 y ha generado críticas de gobiernos occidentales y organizaciones de derechos humanos, que consideran el proceso políticamente motivado, algo que Pekín rechaza y atribuye a injerencias externas. EFE
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