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En boga la identificación electrónica para animales

El lector decodifica la información del minitransmisor que porta el animal. swissinfo.ch

El uso de un microchip para identificar a los animales se impone. En la Unión Europea será, desde julio próximo, una obligación para perros y gatos. Suiza también piensa en esa opción.

Una firma tesinesa encabeza la producción mundial de estos transmisores.

Las siete de la mañana en Berna: una perrita muere tras ser atropellada por un automóvil. Una hora más tarde, su cuerpo es identificado.

Es ‘Susy’, una pastor alemán cuya propietaria es inmediatamente informada del accidente.

Su identificación fue hecha gracias a un aparato electrónico que leyó las indicaciones contenidas en el transmisor implantado bajo la piel del animal.

Las informaciones son proporcionadas por el Servicio de Identificación de Animales de Berna -‘Animal Identity Service’ (Anis)- un organismo con acceso al banco de datos mundial que resguarda las identidades de perros y otros animales portadores de estos «microchips».

Como un grano de arroz

Este sistema funciona a través de frecuencias radiales, un principio utilizado en la Segunda Guerra Mundial para distinguir a los aviones aliados de los del enemigo.

A partir de entonces se ha hecho grandes progresos y se ha logrado crear transmisores diminutos que pueden ser implantados en el cuerpo del animal.

El aparato actual es tan pequeño como un grano de arroz. Insertado en cuarzo biocompatible y provisto de una miniantena, difunde un código de identificación de quince cifras.

El veterinario se encarga de implantar el «microchip» bajo la piel del animal con ayuda de una especie de jeringa, un proceso que aparentemente no provoca dolor alguno.

Colocado generalmente del lado izquierdo del cuello, el transmisor proporciona informaciones sobre la raza, el sexo, el nombre y el color del pelaje del animal, además del nombre y la dirección de sus propietarios.

Probable uso obligatorio en Suiza en 2006

Este instrumento de identificación electrónica para animales representa un mercado en enorme crecimiento.

Cada vez más países deciden hacer obligatorio este sistema de identificación para perros y otros animales.

Aún no lo es en Suiza, pero cerca de 450.000 perros ya tienen el microchip.

Los veterinarios suizos cobran entre 70 a 80 francos por cada transmisor insertado, lo que se traduce en ventas que alcanzan los 30 millones de francos.

Y según indica la Oficina Federal Veterinaria, es probable que el sistema sea obligatorio en la Confederación Helvética desde la segunda mitad de 2006.

Crecimiento reconocido

Parvis Hassan-Zadis, fundador y director de la empresa Datamars de Bedano, cerca de Lugano, es el precursor de este negocio. Desde 1988 se especializó en la producción de los transmisores y los aparatos lectores.

“Comenzamos en pequeño, con cuatro personas”, recuerda el economista de origen iraní y de 60 años de edad, quien anteriormente trabajaba en la industria relojera.

Nadie creía en este tipo de tecnología, por lo que fue difícil obtener el capital necesario para el comienzo, pero la tenacidad de este hombre lo condujo al éxito.

La compañía Datamars emplea actualmente a 65 personas y forma parte de las empresas líderes en su ramo a escala mundial. Realiza una cifra de negocios anual en torno a los 20 millones de francos, y su crecimiento es sostenido.

La producción de algunos componentes de los minitransmisores se realiza desde hace varios años en Tailandia, en donde la compañía tesinesa ocupa a otras 60 personas.

Datamars no cuenta con un sistema de distribución propio. Las marcas multinacionales Bayer, Novartirs y la francesa Virbac venden el producto al sector veterinario con la especificación: “fabricado por Datamars”.

En Suiza, la distribución del microchip es asegurada por la compañía Provet, con sede principal en la ciudad de Lyss, cantón de Berna.

Telas, perros, gatos, ovejas… y después ¿el hombre?

Datamars realiza la mayor parte de su cifra de negocios con la producción de microchips para la identificación de los blancos en las grandes lavanderías.

En el futuro espera concentrarse en el mercado más virgen de los animales domésticos.

El dueño de Datamars se entusiasma al observar el potencial de ventas en ese nicho: sólo en EE UU viven 68 millones de perros y 73 millones de gatos.

Hassan –Zadis estima además que en la Unión Europea -muy probablemente en el 2008-, sea obligatoria la identificación electrónica también para ovinos y caprinos. Y los sectores bovino y porcino podrían seguir después.

La pregunta sobre cuándo será el turno para los seres humanos se impone: “Técnicamente no es un problema, pero antes requiere de un profundo debate ético”, responde el empresario.

A juicio personal, se atreve a imaginar la implantación de «microchip» en un ser humano, sólo por razones puramente médicas.

swissinfo, Gerhard Lob, Bedano
(Traducido por Patricia Islas)

En Suiza 450.000 perros tienen el microchip.

Aquí no es obligatorio el uso del chip, sin embargo, esa posibilidad no se descarta.

En la Unión Europea la obligación de imponer a los perros y gatos este transmisor de identificación inicia en julio próximo.

A la cabeza de los fabricantes de los minitransmisores y los lectores se encuentra Datamars.

Con sede en el cantón Tesino ocupa allí a 65 personas y en Tailandia a otras 60.

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