Jubilación flexible a partir de los 62 años
Los suizos votan dos iniciativas que piden anticipar la jubilación y abonar la pensión completa a toda persona que se retire totalmente de la vida laboral a los 62 años. Gobierno y Parlamento están en contra.
En 1995, los electores aprobaron por amplia mayoría la décima revisión del Seguro de Vejez y para los Supervivientes (AVS) y con ella la progresiva elevación de la edad de jubilación de las mujeres de 62 a 63 años (2001) para fijarla definitivamente en los 64 años (2005). La de los hombres se mantiene en los 65 años.
Conforme a la legislación en vigor, los suizos pueden pensionarse uno o dos años antes, pero sus rentas se ven reducidas en un 6,8 por ciento (hombres) y en un 3,4 por ciento (mujeres) por cada año de jubilación anticipada.
La iniciativa «para una flexibilización del AVS – contra la elevación de la edad de jubilación de las mujeres» exige que hombres y mujeres perciban la renta completa a los 62 años, si dejan de trabajar o cuando los ingresos provenientes de una actividad remunerada no superen los 1.500 francos mensuales.
Sus promotores son la Sociedad Suiza de Empleados de Comercio, la Federación de Sociedades Suizas de Empleados y la Unión Sindical Suiza.
La iniciativa «para una jubilación flexible a partir de 62 años para hombres y mujeres», impulsada por el Partido Verde, estipula que se abone la pensión completa, independientemente de que el beneficiario haya ejercido o no una labor remunerada antes de pensionarse.
Solicita, además, que se determine por ley la edad a partir de la cual las personas que, tras cumplir los 62 años, sigan activas en el mundo laboral podrán percibir la pensión.
Asimismo pide que se establezcan normas legales para la concesión de una renta parcial – en función de los ingresos – a los pensionistas que mantengan una actividad laboral después de los 62 años.
Los argumentos a favor
Las iniciativas apelan a la solidaridad de la población. Hacen hincapié en que Suiza es uno de los países más ricos del mundo y como tal debe garantizar que también las personas enfermas o con ingresos modestos puedan iniciar la denominada tercera edad de una forma digna y libre de necesidades.
Reivindican que los trabajadores que por su actividad laboral corran más riesgos de caer enfermos, quedar inválidos o fallecer antes que el promedio de la población puedan disfrutar de una jubilación anticipada bien merecida.
Un estudio realizado en Ginebra demuestra que los ingresos modestos y la mortalidad prematura están interrelacionados: la mano de obra no cualificada (33 por ciento) y los obreros de los sectores de la industria y la construcción (más del 40 por ciento) tienen más probabilidades de quedar inválidos o morir a los 65 años que las personas que ejercen una profesión liberal (14 por ciento).
Los promotores de las iniciativas sostienen, además, que las normas vigentes ya no corresponden a la realidad del mercado de trabajo. Muchas empresas recurren hoy a la jubilación anticipada, pero de forma forzosa.
A ello se suma que en varias profesiones los trabajadores están «quemados» al cumplir los 62 años. En ese sentido, estiman que la flexibilización del sistema de pensiones es beneficiosa para el sector económico; las jubilaciones anticipadas liberan puestos de trabajo que podrán ser cubiertos por colaboradores más motivados, señalan.
Si hay dinero para costear gastos inútiles en el ámbito del Ejército y la Agricultura, no se deben escatimar esfuerzos en el seguro de vejez, sostiene la izquierda.
La flexibilización es económicamente sostenible
Los autores de las iniciativas calculan en mil millones de francos los gastos adicionales que resultarían de la flexibilización del sistema de pensiones.
Pero también señalan que las jubilaciones anticipadas permitirían ahorrar 900 millones de francos al año en los otros seguros sociales (invalidez, desempleo, enfermedad, asistencia social y cajas de pensiones), ya que quienes sigan trabajando más allá de los 62 años no sólo no percibirán la renta del AVS, sino que continuarán cotizando el seguro de vejez.
Para compensar los gastos adicionales los Verdes proponen una reforma fiscal ecológica, como estipula la iniciativa «para garantizar el AVS – tasar la energía y no el trabajo».
Otras fuentes financieras para prevenir al colapso del seguro de vejez por el progresivo envejecimiento de la población y los bajos índices de natalidad podrían provenir de la reducción de los gastos militares, de las concesiones tributarias que se hacen hoy a los ricos y a los bancos, de las reservas de oro del Banco Nacional Suizo y de la mejor gestión e inversión de los fondos acumulados en el AVS.
Los argumentos en contra
Gobierno y Parlamento rechazan las dos iniciativas. Temen una avalancha de jubilaciones anticipadas como demuestran las experiencias vividas en otros países y la consiguiente explosión de costes en el AVS.
A diferencia de los promotores de las iniciativas, el Consejo Federal (gobierno) calcula en dos mil millones de francos los gastos adicionales que resultarían de la flexibilización del sistema de pensiones.
El Gobierno coincide con los promotores de las iniciativas en que no todos los ciudadanos pueden o quieren seguir trabajando hasta los 65 años. Por ello prevé facilitar aún más las jubilaciones anticipadas (hasta 3 años antes de la edad oficial) en el marco de la undécima revisión del AVS, que será sometida al Parlamento en 2001.
La flexibilización del sistema de pensiones que propone el Gobierno implica una disminución de las pensiones pero, a diferencia de las normas actualmente en vigor, éstas se calcularán en función de varios criterios socioeconómicos (entre ellos el nivel de ingresos). Estas medidas beneficiarán a las personas con ingresos modestos que, en caso de necesidad, podrán recibir prestaciones complementarias.
Para contener los gastos el Gobierno propone aumentar progresivamente el IVA (destinará el 1,5 por ciento al AVS y el 1 por ciento al seguro de invalidez) y elevar a los 65 años la edad de jubilación de las mujeres para igualarla con la de los hombres.
Partidarios y adversarios
Las iniciativas polarizan el espectro político. La izquierda (socialistas, verdes, Partido del Trabajo, el Partido Evangélico) respaldan la flexibilización del sistema de jubilación.
Tres de los cuatro partidos que conforman el gobierno colegiado suizo (Radical, Demócrata Cristiano y la derechista Unión Democrática del Centro), además del Partido Cristiano Conservador, recomiendan su rechazo en las urnas.
Belén Couceiro
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