Escáner cerebral antes de la prescripción: la apuesta de Ginebra por la psiquiatría de precisión
Especialistas en psiquiatría y neurociencia de un hospital suizo combinan la inteligencia artificial (IA) con la estimulación cerebral personalizada para ir más allá del método de ensayo y error. El objetivo es identificar qué terapia es más eficaz para cada individuo concreto y administrársela con mayor celeridad.
En la actualidad, los tratamientos psiquiátricos para enfermedades como la depresión pueden tardar semanas en mostrar efectos; y en otros casos, como la esquizofrenia, la medicación no logra mitigar todos los síntomas. Con frecuencia, el personal médico necesita probar distintos fármacos y dosis antes de dar con el adecuado. Invertir más tiempo en encontrar el tratamiento correcto implica posibles efectos secundarios de terapias inadecuadas y un mayor sufrimiento de los pacientes.
Un equipo de investigación de los Hospitales Universitarios de Ginebra (HUG) y de la Universidad de Ginebra (UNIGE) trabaja en el uso de tecnología de IA combinada con la neuroimagen para adaptar el tratamiento al cerebro específico de cada paciente. En el futuro, en lugar de una fase prolongada de ensayo y error, se podría someter a la población paciente a un escáner cerebral que, conjuntamente con el historial clínico y los datos biológicos, se analizarían mediante inteligencia artificial. Este método ayudaría al personal médico a identificar el tratamiento con mayor probabilidad de éxito, ya sea medicación, psicoterapia o estimulación cerebral, lo quepodría suponer una revolución en el diagnóstico y el tratamiento de la salud mental.
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De entender el cerebro a personalizar el tratamiento
Durante años, especialistas en neurociencia han observado el funcionamiento cerebral para identificar las distintas áreas implicadas en los trastornos de salud mental. «Trabajábamos con técnicas de imagen para comprender mejor qué sucede en el cerebro», señala Stefan Kaiser, profesor de psiquiatría en la UNIGE y director de Psiquiatría en los HUG. «Ahora queremos utilizar este conocimiento neurocientífico para mejorar la atención sanitaria».
Matthias Kirschner, psiquiatra e investigador de los HUG, describe el propósito general como una mejora de la «comunicación entre la investigación y la práctica clínica». En el Campus Biotech, donde el médico y científico recibe a los pacientes, un nuevo centro de IA reúne bajo un mismo techo la psiquiatría clínica, la neurociencia y la ciencia de datos. El objetivo de este centro, inaugurado en diciembre, no es solo probar nuevas terapias, sino perfeccionarlas continuamente mediante una interacción estrecha entre los equipos de investigación y el personal clínico.
Elena Beanato coordina la colaboración entre especialistas y facilita la comunicación entre las cerca de 50 personas que trabajan en la nueva estructura. «Durante años, el Campus Biotech ha sido un referente en investigación neurocientífica», explica. «Las consultas de salud cerebral y mental se han integrado en este entorno y han creado un marco que ahora beneficia por igual a pacientes y equipos de investigación».
Se espera que la inteligencia artificial desempeñe un papel fundamental en este modelo. En diciembre, el centro se integró en el nodo de IA del Campus Biotech. «En el futuro, los datos recopilados a través de las consultas clínicas, la neuroimagen y los protocolos de investigación podrán analizarse para identificar patrones que ayuden a predecir cómo responde cada paciente al tratamiento», explica Kirschner. El objetivo es superar las categorías diagnósticas genéricas y avanzar hacia terapias más precisas.
Neuromodulación personalizada
Una de las herramientas más prometedoras de la psiquiatría de precisión es la neuromodulación a través de la estimulación magnética transcraneal (EMT). Kirschner la describe como una técnica que utiliza la estimulación magnética para influir en la actividad cerebral. La EMT se utiliza en muchos países para tratar la depresión. En Suiza, aunque está disponible como tratamiento clínico, la neuromodulación no está cubierta por la seguridad social pública, por lo que su coste debe sufragarse de forma privada.
Sin embargo, la población paciente que acude al centro puede acceder a esta nueva terapia como parte de un protocolo de investigación para el tratamiento de la pérdida de motivación en personas que conviven con la esquizofrenia. Ya han participado treinta pacientes en este ensayo, de un objetivo total de 70 participantes. En 2027 comenzará un sondeo a mayor escala.
«Si nuestros ensayos arrojan resultados concluyentes, se tomaría en consideración la solicitud de aprobación reglamentaria para 2030», señala Indrit Bègue, responsable de esta investigación. La estimulación magnética transcraneal no es invasiva. «Se aplican campos magnéticos en regiones cerebrales específicas, lo que estimula los circuitos de las células nerviosas y desencadena una respuesta terapéutica».
En Ginebra, la innovación no reside sólo en la técnica en sí, sino en su forma de aplicación. Tradicionalmente, la neuromodulación se dirige a la misma región cerebral en toda la población paciente, pero el equipo de Ginebra se aleja de este modelo estandarizado de talla única.
«Los cerebros presentan todo tipo de formas y tamaños, por lo que si nos dirigimos a las mismas coordenadas en todos ellos, obtendremos resultados diferentes o nulos en parte de la población paciente», explica Bègue.
En su lugar, los equipos de investigación mapean los circuitos a nivel individual. «Realizamos resonancias magnéticas a cada paciente para mapear su propio circuito cerebral, lo que sirve para determinar su objetivo ideal de estimulación», afirma la especialista. «Los parámetros de estimulación se adaptan en consecuencia».
Abordar la apatía en la esquizofrenia
El objetivo principal de este ensayo es el estudio de los síntomas negativos de la esquizofrenia: la apatía y la pérdida de motivación.
Mientras que las alucinaciones y los delirios pueden reducirse a menudo con medicación, los tratamientos farmacológicos «muestran muy poco efecto sobre la apatía», explica Kaiser.
El equipo de Bègue identificó un vínculo entre el cerebelo y el sistema de recompensa en la esquizofrenia. El cerebelo «participa como un director de orquesta en los mecanismos de recompensa», señala Bègue. Mediante la estimulación intensiva de este circuito durante cinco días, los investigadores pretenden mejorar los déficits motivacionales.
El objetivo es crear lo que ella describe como un «reajuste de los circuitos», lo que podría permitir una mejora a más largo plazo. Bègue aún no puede pronunciarse sobre los resultados de este estudio en curso. «Lo que es alentador es que los pacientes parecen tolerar bien este enfoque, al menos hasta ahora», explica la especialista.
Con un riesgo mínimo de efectos secundarios, la neuromodulación personalizada podría, a largo plazo, complementar o reducir la dependencia de ciertos fármacos psiquiátricos. El equipo de investigación cree que este enfoque podría extenderse eventualmente a otros trastornos, como ciertos tipos de depresión.
La dimensión de la IA: predecir la respuesta
Si la neuromodulación personalizada cambia la forma en que el personal de psiquiatría interviene, la inteligencia artificial podría transformar su toma de decisiones.
Hoy en día, la atención psiquiátrica suele implicar pruebas secuenciales de tratamientos. «Todavía es un proceso basado en el ensayo y error», afirma Kaiser. En el nuevo nodo de IA del Campus Biotech, lo que se persigue es desarrollar herramientas capaces de analizar datos clínicos y de imagen para caracterizar mejor los perfiles de los pacientes.
El objetivo a largo plazo es identificar de antemano qué tipo de terapia tiene más probabilidades de funcionar en cada individuo. «No todo el mundo responde a la psicoterapia, y no todo el mundo responde a la medicación o a la neuromodulación», explica Bègue.
La especialista visualiza un futuro en el que el personal médico combine el historial clínico, los datos conductuales y los escáneres cerebrales para recomendar el tratamiento más apropiado desde el inicio, ya sea estimulación, psicoterapia, medicación o una combinación de estas.
Un laboratorio para la psiquiatría de precisión
«Existen muchos subtipos de enfermedades mentales. La depresión, por ejemplo, es un término que cubre realidades muy distintas», apunta Kaiser. La psiquiatría de precisión consiste en reconocer esa heterogeneidad y orientar el tratamiento en consecuencia.
Para los pacientes, eso podría significar menos meses perdidos en terapias ineficaces y un sistema de salud que se adapte al cerebro individual, en lugar de obligarles a seguir rutas de tratamiento estandarizadas.
Texto editado por Virginie Mangin. Adaptado del inglés por Cristina Esteban. Versión en español revisada por Carla Wolff.
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