Más ética en la empresa suiza
Después de la Federación Suiza de Empresarios, 'economiesuisse', la Bolsa se dota de un código de buen gobierno. ¿Será suficiente?
La instancia de admisión de la Bolsa suiza se pronuncia este miércoles (17.04) por nuevas normas de conducta en las empresas. Tales reglas serían impuestas a todas las sociedades que cotizan en las transacciones bursátiles de SWX Swiss Exchange y, según lo previsto, entrarían en vigor en el curso de este año.¿Serán suficientes para evitar nuevos asuntos indebidos?
Las directivas establecen un estándar mínimo de transparencia. Para el efecto, las empresas deberán publicar cierto número de informaciones relacionadas esencialmente con su estructura, grupo accionario y remuneraciones a sus ejecutivos (susceptibles de ser reveladas sólo individualmente).
El gobierno empresarial está de moda. Consiguientemente, las pautas decididas por la Bolsa se suman a las del Código suizo de buenas prácticas, recientemente publicado por ‘Economiesuisse’, la Federación de empresarios suizos. Es un texto que se dirige a todas las sociedades, aunque se limita a meras recomendaciones.
Después de Bostwana
Se trata de precautelar los intereses de los accionistas, de manera que sean regularmente informados sobre la marcha de sus asuntos, los mecanismos de equilibrio interno de la empresa -en el más alto nivel-, sobre todo entre la dirección y los órganos de control, afirman los partidarios del proyecto.
«Bostwana, por ejemplo, tiene desde hace años un código de gobierno de la empresa», señala Stefano Gilardi, de Centre Info, una sociedad asesora de responsabilidad empresarial. «Para un mercado financiero importante como el de Suiza, estas medidas llegan un poco tarde», precisa.
La toma de conciencia data de hace tres años. La situación de las compañías suizas no ofrecía suficiente visibilidad, particularmente a los inversionistas extranjeros.
Una serie de asuntos indebidos -desde el combate de los jefes del gigante turístico Kuoni hasta el escándalo de la caja de jubilaciones de ABB, pasando por la debacle de Swissair- han terminado presionando el acelerador de cambio.
Críticas de la opinión pública
«Estos hechos y las críticas de la opinión pública han convencido a todos, o casi a todos, de la necesidad de tomar esta actitud para mejorar la percepción del gobierno empresarial en Suiza», admite Thomas Pletscher.
Miembro de la dirección de Economiesuisse, Pletscher dirigió el grupo de expertos encargado de redactar el nuevo código.
Pero, ¿serán suficientes sus nuevas reglas y las de la Bolsa para los propósitos proclamados? ¿Podrán dormir tranquilos los accionistas de Roche, Nestlé o Sulzer?
«Falta un capítulo importante», anota a su vez Dominique Biedermann, director de la Fundación Ethos, gestora de fondos de una centena de cajas de jubilaciones.
«Es el capítulo consagrado a la igualdad de tratamiento entre los accionistas. El principio 1 acción igual a 1 voto no es abordado en este código». Además, el código no obliga a las empresas a justificar el incumplimiento de una regla ni atribuye suficiente importancia a los administradores independientes, precisa Biedermann
No hay garantía
Thomas Pletscher defiende su obra. «En comparación internacional, el código suizo es suficientemente explícito. Va bastante lejos». No obstante, el alto directivo de Economiesuisse reconoce los límites de esas reglas, que no ofrecen garantía plena.
Incluyen el factor humano y el marco legal. Sin embargo, «el éxito comercial depende de las decisiones de las empresas y del mercado. Sería erróneo pretender que un código de este tipo pueda impedir todos los desaciertos de una empresa suiza grande», concluye.
swissinfo/Pierre Gobet, Zúrich
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