Chile 1988: Lecciones que nos deja la votación popular que puso fin a una dictadura
Hemos preguntado a nuestra audiencia si participaron con su voto en lo que probablemente fue el plebiscito más trascendental celebrado bajo una dictadura.
En muy pocas ocasiones un plebiscitos celebrado bajo una dictadura da como resultado algo distinto a lo que desea el régimen. Uno de ellos fue el plebiscito de Chile de 1988, que marcó el inicio del fin de los 15 años de junta militar encabezada por Augusto Pinochet.
Hemos buscado entre nuestro público hispanohablante personas que hayan participado en este acontecimiento histórico. Varias personas respondieron.
Voluntaria de la oposición a los 16 años
Matilde Mercado Girard fue la única persona que aceptó concedernos una entrevista. La jurista de Santiago, hoy de 53 años, tiene un abuelo suizo y es lectora de Swissinfo. Ella misma no pudo votar, pues tenía apenas 16 años. Sin embargo, participó como voluntaria en el sistema paralelo de conteo de votos de la oposición democrática.
Este artículo surgió a partir de una interacción con el público de Swissinfo y trata la votación histórica de 1988 desde una perspectiva suiza.
Desde el golpe militar de 1973, Augusto Pinochet y su junta gobernaron Chile. Al menos 3.200 personas de la oposición fueron asesinadas, muchas más fueron torturadas o empujadas al exilio; unas 40.000 fueron víctimas de la dictadura.
Ya antes de 1988, Pinochet recurrió a plebiscitos, en parte debido a la presión internacional, para legitimar su régimen. Entre ellos se encuentra la votación popular de 1980 para legitimar una nueva Constitución. Con ello se implementó un mecanismo que obligaba a la propia dictadura a someterse a los ocho años a una votación para aprobar o rechazar el régimen.
Fue el 5 de octubre de 1988 cuando se celebró la primera de esas consultas y ocurrió lo impensable: el dictador perdió. El plebiscito dio inicio a la transición hacia la democracia chilena.
¿Qué hace que un referéndum sea justo? Descúbralo en este artículo:
Mostrar más
Claves para que un referéndum sea justo
La dictadura y su «fecha de caducidad»
El politólogo suizo Robin Gut, del Centro para la Democracia de Aarau (ZDA), explica que en Chile no se trataba de una cuestión de fondo como suele darse en votaciones populares de regímenes autoritarios. En este caso, lo que estaba en juego era si Pinochet debía seguir gobernando. Sin embargo, el término sigue siendo adecuado, ya que «tiene poco que ver con lo que entendemos en Suiza por un plebiscito».
Gut califica la votación de Chile de 1988 como «muy interesante», porque fue una de las pocas ocasiones en que «una autocracia perdió un plebiscito». Según Gut, otros ejemplos son Uruguay en 1980, Polonia en 1987 y Zimbabue en 2000. Mientras que en Chile, Uruguay y Polonia la votación dio lugar a un impulso de democratización, este no se produjo en Zimbabue. Dentro de esta serie, Chile destaca porque «el referéndum de 1988 ya estaba previsto en la Constitución de 1980», señala Gut. La dictadura se había «puesto a sí misma una fecha de caducidad».
Las autocracias han aprendido de estos procesos, según el politólogo Robin Gut. Entre otras cosas, hoy tienden a estar más interconectadas. Aun así, Gut identifica varias lecciones que los activistas democráticos pueden extraer de lo ocurrido en Chile en 1988:
1. El factor de la perseverancia: «10 años antes de la transición definitiva de Chile a la democracia», la oposición chilena envió a un delegado para aprender del éxito del movimiento democrático en Uruguay.
2. En lugar de recurrir demasiado pronto al boicot, se debe «desafiar al régimen, incluso si las reglas del juego son injustas».
3. Transmitir mensajes positivos y esperanzadores.
Formar una coalición política unida que ya se prepare para el período posterior al cambio de régimen.
4. Si es posible, utilizar de forma «sistemática el apoyo internacional».
5. Si se conceden amnistías y se aprovechan las divisiones dentro del régimen, puede facilitarse la entrega del poder. Sin embargo, esto requiere «una dolorosa ponderación frente al sentido de justicia de las víctimas del régimen y la necesidad de rendición de cuentas», señala Gut.
6. Tras la transición, se debe, como en Chile, «tratar con respeto a las personas partidarias del régimen».
Gedacht war es anders. «Es sollte eine von der Diktatur perfekt inszenierte Aktion sein, damit Pinochet weitere acht Jahre an der Macht bleiben kann», blickt Mercado Girard zurück. Viele hätten sich gefürchtet, «dass wir nochmals übers Ohr gehauen werden, so wie 1980», sagt sie.
Die Abstimmung 1980 war weder frei noch fair. Problematisch war neben vielem anderem, dass auf dem Stimmzettel das «Ja» und «Nein» optisch unterschiedlich gestaltet wurden: Die Ja-Stimme wurde im chilenischen Nationalsymbol platziert. Ohnehin gab es in der repressiven Notstandssituation keinen freien Abstimmungskampf. In manchen Gemeinden und Regionen überstieg die Zahl der Abstimmenden die Zahl der berechtigten Bürger:innen massiv, wie der Politikwissenschaftler Claudio Fuentes SaveedraEnlace externo feststellte.
Dass eine Diktatur mit einer Volksabstimmung endet, ist unüblich. Lesen Sie auch unseren Artikel darüber, wann und wie Diktaturen sich zu Demokratien wandeln:
Mostrar más
¿Cómo terminan las autocracias y las dictaduras?
El regreso de lo político en Chile
A pesar del contexto político, Mercado Girard recuerda cómo los partidos políticos se reorganizaron en los años previos al plebiscito de 1988, tras años de invisibilidad, «para combatir la dictadura de forma pacífica dentro de ese marco». Poco a poco, Chile vivió el regreso de lo político. Se percibía cómo el miedo de la población iba disminuyendo.
En los grafitis se insultaba a Pinochet llamándolo “Pin8”, entendido como una referencia a Pinocho. Hubo grandes protestas. «Una se podía hacer la idea de quién estaba a favor o en contra del régimen, porque te encontrabas a las vecinas y los vecinos en las manifestaciones, por ejemplo», recuerda. En la escuela, antes casi nadie se expresaba. «Pero hacia 1988 empezamos a descubrir en quién podíamos confiar». Mercado Girard tenía familiares que habían estado en prisión o que se habían exiliado.
«Muy alegre», así percibió Mercado Girard la campaña del No, con la famosa canción que se volvió icónica Chile, la alegría ya vieneEnlace externo. Se trataba de quitarle el miedo a la gente y transmitir unidad. «Se mostró que el policía era tan chileno como quienes protestaban contra la junta», recuerda.
Todas las personas que quisieron «recuperar la democracia» trabajaron juntas. A diferencia de 1980, la oposición tuvo espacio en la esfera pública. Sin embargo, los medios seguían estando manipulados en favor de la dictadura. «Los programas de televisión para el sector del No se emitían deliberadamente a última hora de la noche, para que los viera la menor cantidad posible de chilenos», dice Mercado Girard.
A diferencia de 1980, existía un registro electoral y, a diferencia de 1980, la oposición pudo organizar un recuento paralelo de votos. «Cuanta más gente se registraba, mejores eran nuestras posibilidades», recuerda Mercado Girard, «porque, en relación con el total de la población, el porcentaje que Pinochet podía manipular era menor». Ella también repartió folletos que llamaban a la oposición al régimen a registrarse.
Según Robin Gut, el «sistema paralelo de recuento de votos» de la oposición fue decisivo para evitar un resultado manipulado. Algo similar ocurrió en Venezuela en las elecciones de 2024, donde el régimen de Nicolás Maduro aun así insistió en su victoria. En Chile 1988, Mercado Girard formó parte como una de muchas voluntarias de ese sistema paralelo.
El día de la votación
Ella era un eslabón en la cadena de información del recuento paralelo de votos: responsable de transmitir el estado del conteo. Cuando recuerda el día de la votación, le viene en mente subir escaleras. «Buscábamos información, la recibíamos, la transmitíamos al siguiente, quien salía corriendo y volvía enseguida, y así hasta que oscureció», dice.
Después del trabajo llegó la alegría. «Estábamos felices, fue increíble. Casi todos los votos en nuestro centro fueron para el sector del No», recuerda. Eufórica, se fue a casa con una amiga, pero al pasar por otro local de votación, lo vieron lleno de soldados. Un primer golpe. El segundo llegó al llegar a casa. «Las noticias oficiales afirmaban que Pinochet no estaba perdiendo, sino ganando», cuenta Mercado Girard. La televisión incluso cambió la emisión del acontecimiento político por un dibujo animado.
«Muy tarde se anunció el resultado oficial, y era exactamente la misma cifra que la del sector del No. Fue alrededor de las 2 de la madrugada del 6 de octubre», recuerda Mercado Girard. Su primo llegó con su familia y gritó: “¡Vamos a festejar!”. Pero ella estaba demasiado exhausta. Los demás fueron al Parque Alameda a celebrar.
La incertidumbre estaba justificada. Según los informes, hasta altas horas de la noche no estaba claro si la junta de Pinochet aceptaría el resultado. «Disidentes dentro del régimen», según Gut, habrían hecho imposible el fraude, además del sistema de conteo paralelo.
«En los años siguientes se trataba de restaurar la democracia, un verdadero parlamento, un poder judicial independiente», dice Mercado Girard. Es cauta a la hora de dar consejos a quienes hoy desean la democracia en una dictadura. Pero afirma: «En el fondo, se trataba de información y organización». Lo decisivo fue que todas las personas que querían la democracia trabajaran juntas.
¿También ha participado en un plebiscito y quiere contarnos su experiencia? Escríbanos en el debate:
Mostrar más
Editado por Mark Livingston y adaptado del alemán al español por José Kress.
En cumplimiento de los estándares JTI
Mostrar más: SWI swissinfo.ch, certificado por la JTI
Puede encontrar todos nuestros debates aquí y participar en las discusiones.
Si quiere iniciar una conversación sobre un tema planteado en este artículo o quiere informar de errores factuales, envíenos un correo electrónico a spanish@swissinfo.ch.