Suiza protege su biodiversidad
Este jueves se abre en Berna la Conferencia Internacional Neobiota. La protección de la flora y fauna local ante las amenazas de especies exóticas es el tema.
En el encuentro se analizarán las consecuencias de su propagación para el equilibrio ecológico, la economía y la salud pública del país.
Para Wolfang Nentwig, profesor de la Universidad de Berna y uno de los organizadores de esta conferencia, se debe advertir a la población suiza de los efectos de las especies exóticas en el país.
“La gente no comprende que el paso de especies de un lugar a otro es perjudicial para la naturaleza y la salud humana”, explica. “En este sentido, no es aconsejable comprar una planta exótica en una tienda para replantarla en un jardín”.
Según los científicos, el peligro principal reside en que esas especies dejan de verse ante las dificultades habituales y a su predador natural que su población.
Desplazadas de su hábitat, pueden mostrarse más agresivas e incluso convertirse en parásitos en ciertos sectores, denuncian los expertos.
Las plantas tóxicas
Hay muchos ejemplos de plantas que proliferan más en un nuevo lugar que en el de su origen. En Suiza, la presencia de la ambrosia, proveniente de América del Norte en sacos de granos, ha causado alergias y otras enfermedades entre la comunidad.
Para Wolfgang Nentwig, la globalización y el auge de los transportes son dos factores de propagación de especies exóticas, como es el acanto del Cáucaso.
“Esta especie es originaria del valle de Klioutsch, en Abkhazie, y su propagación por Europa comenzó hace 30 o 40 años”, señala. Algunas personas pueden sufrir alergias al contacto de esta planta con la piel. Y con la luz del sol, esa irritación puede dar lugar hasta a quemaduras.
Los animales introducidos
Ciertas especies animales también pueden afectar. Por ejemplo los mosquitos que portan la malaria fueron ubicados en los alrededores del aeropuerto de Ginebra, por fortuna en un número insuficiente para su propagación.
La presencia en Europa central del ratón silvestre, de América del Norte, y del perro viverrin, de Asia, constituyen una seria amenaza.
“En los lugares donde se reproducen tenemos una baja significativa de la población de pájaros, lo cual determina un desequilibrio ecológico notable”.
Por otro lado, los científicos quieren destacar el costo económico que ocasionan estos ‘invasores’ a la biodiversidad y a la salud pública.
El costo económico
El ejemplo más conocido es el del mejillón cebra. Originario del Mar Caspio se desplazó hacia Europa y América del Norte pegado al casco de los barcos.
Sin predadores naturales, el mejillón puede reproducirse incluso en los conductos de agua. Por ello, estas instalaciones deben ser revisadas y reparadas, lo que implica costos elevados.
A juicio de Wolfgang Nentwig no existen soluciones milagrosas contra las especies invasoras. Pero Europa debe seguir el ejemplo de Australia y América del Norte.
“Estos países tienen reglas estrictas en lo que concierne a la importación de plantas y animales que causan problemas en otros países. Nosotros debemos aumentar los controles en las fronteras e informar a la población sobre los riesgos”.
En el sitio, los científicos tienen pocas oportunidades de estudiar y erradicar este tipo de especies.
“Nadie parece darse cuenta de la búsqueda y la destrucción de estos ‘invasores’ puede ser muy cara y que pronto podría ser demasiado tarde para reaccionar», concluye Nentwig.
swissinfo, Scott Caper
(Traducción: Iván Flores Poveda)
-Neobiota es la tercera conferencia internacional sobre especies introducidas.
-El encuentro se centrará en las posibilidades de remediación en Europa central.
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