Teleféricos con tecnología suiza, un referente en Bolivia, Chile y, ahora, en México
Las góndolas de la empresa suiza CWA operan en muchas partes del mundo, también en el Cablebús de la Ciudad de México. Este transporte se ha vuelto la solución para la población de algunas zonas periféricas, aunque su manutención a futuro se cuestiona. Otro proyecto, en Puebla, encuentra voces en contra.
Este artículo ha sido adaptado y ampliado por la redacción en español con información adicional para un público hispanohablante. Por este motivo, su contenido puede diferir del del artículo original. Puede consultar aquí la sección especial de artículos editados específicamente para la audiencia en español.
Estamos en la Ciudad de México, donde el transporte público es polivalente, disparejo y por décadas, marcado por las graves diferencias sociales de la población usuaria. Los «minibuses», a veces destartalados y conocidos por la mala fama en el modo de conducir de algunas personas al volante que se entremeten entre calles y avenidas congestionadas. Un modo de defensa en la selva urbana, de cerca de 10 millones de habitantes, o 23 millones, si se suma la población del área conurbada.
Rita se desplaza en cuatro transportes diferentes para llevar a su empleo y ocupa casi dos horas en tiempo pico (mañana y noche) en su trayecto de unos 20 kilómetros, que cubre en menos de 40 minutos un domingo sin tráfico del municipio de Nicolás Romero en el Estado de México a Polanco. Su gasto es de 200 pesos diarios o unos 11 dólares estadounidenses para llegar a su empleo, cuando apenas gana 600 pesos diarios en sus tareas de limpieza del hogar. «En esta zona, al gobierno no le importa la pobreza y el calvario diario para llegar al trabajo de millones de personas. El segundo piso del periférico (una gran autopista urbana que rodea parcialmente la ciudad, ndlr) sólo beneficia a las personas con dinero y auto».
«La solución más eficaz»
Diana ha corrido con más suerte. Habitante de Cuautepec, utiliza desde hace cuatro años la línea 1 del Cablebús con ahorros de tiempo de unos 40 minutos en su recorrido, gracias a que este transporte responde a las necesidades de zonas con topografía complicada y alto grado de marginación. «Además de la rapidez, me siento más segura, como mujer viajando sola. En mi caso, es la solución más eficaz y a buen precio: siete pesos.»
Las dos primeras líneas del Cablebús se construyeron en el norte de la ciudad y en el sureste. Desde 2021 recorren casi 20 kilómetros y cuentan con un total de 13 estaciones. La tercera línea, inaugurada en 2024, añade seis nuevas estaciones a lo largo de un recorrido de 5,5 kilómetros.
Cabinas de Suiza a México
La empresa de origen austríaco-helvético Doppelmayr-Garaventa es responsable del diseño y construcción de las líneas 1 (2021) y 3 (2024) del sistema Cablebús, y recientemente se adjudicó un nuevo tramo, la línea 5 que será previsiblemente la más larga del mundo, con 15.2 kilómetros, una capacidad de cien mil pasajeros al día, y un plazo de construcción programado de 30 meses. Se prevé su inauguración en 2028.
Cabe recordar que el 26 de marzo del 2001, el grupo Doppelmayr incluyó en su grupo a la empresa suiza CWA-Constructions, también líder en el ramo de los teleféricos y la encargada de hacer las cabinas para México. Su sede está en la pequeña ciudad de Olten, en el norte helvético en el cantón de nombre Soleura y a medio camino de las ciudades suizas de Zúrich, a 4 km, y de Berna, 50 km.
Nuevo y ambicioso proyecto
Más de 460 góndolas se fabricarán en ese lugar y se entregarán en México. Está previsto que la nueva línea, la 5, entre en funcionamiento en 2028 en la capital mexicana.
Se trata de uno de los muchos pedidos internacionales de CWA. La empresa lleva décadas suministrando sus cabinas a todo el mundo, por ejemplo a Vietnam, Nueva Zelanda, Bolivia y Turquía. La empresa emplea a 150 personas y produce unas 2.000 cabinas al año.
De cabinas de esquí a cabinas urbanas
Desde allí, el director general de CWA explica. «Por dentro, recuerdan más a un tranvía o un autobús», afirma Thomas Hunziker. Las cabinas que se exportan desde Suiza están pensadas más para un transporte de pasajeros que para un transporte de deportes de invierno, como es el caso en su producción local. «Básicamente, sin embargo, son cabinas estándar como las que se utilizan en las estaciones de deportes de invierno».
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«En los últimos años hemos construido más teleféricos urbanos en América Latina, en La Paz, por ejemplo, una red entera con diez líneas». Para ello, CWA suministró a Bolivia 1.500 cabinas. Según Hunziker, los teleféricos abren un nuevo nivel de transporte en las ciudades congestionadas. Y la población hace un uso intensivo de estos teleféricos.
En el área metropolitana de Ciudad de México viven unos 20 millones de personas. El transporte público está al límite, las carreteras suelen estar congestionadas y el aire es malo debido a los altos niveles de gases de escape. Los teleféricos pueden aliviar rápidamente la situación, afirma Andreas Fischbacher, director de Doppelmayr Latinoamérica. Una nueva línea de metro tarda unos diez años en ser construida, un teleférico, de dos a tres años, compara.
Proyecto en Puebla, con oposición
Las nuevas telecabinas urbanas suponen trabajo para CWA en Olten. «Un pedido en una estación de esquí es de 50 a 70 cabinas, un pedido urbano es de 400 a 500», dice el director General Thomas Hunziker. Esto requiere a menudo empleos temporales o espacio de producción adicional. «Venimos del negocio de invierno y el turismo de montaña sigue siendo nuestro segmento de mercado más importante. Sin embargo, todavía hay mucho potencial para los teleféricos urbanos en todo el mundo».
Por ahora, en México, Doppelmayr-Garaventa ha obtenido a través de una licitación internacional la construcción de una nueva red de teleféricos urbanos en la ciudad de Puebla, en el centro de México.
La red de 13,6 km. formará parte de la estrategia gubernamental del Estado de Puebla en zonas densamente pobladas y de difícil acceso, para integrarse al sistema público existente. Las autoridades estiman que los tiempos de traslado se reducirán en más del 50 % y beneficiarán a 1,7 millones de habitantes. No obstante, hay voces que se oponen al proyecto, con argumentos de protección ambiental y ausencia de consulta ciudadana.
Mucho potencial
Doppelmayr ha consolidado su presencia en América Latina con proyectos de movilidad urbana. Su obra más emblemática es Mi Teleférico en Bolivia, la red de teleféricos urbanos más grande del mundo, que conecta La Paz y El Alto con diez líneas y transporta a cerca de 300.000 personas al día. El éxito del modelo boliviano ha servido de referencia para otros proyectos en la región.
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Asuntos económicos
Este artículo de SRF ha sido adaptado en su versión en español con información contextual por Patricia Islas
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