CPJ insta a Irak a tomar medidas para liberar a la periodista estadounidense secuestrada
El Cairo, 1 abr (EFE).- El Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) instó este miércoles a las autoridades iraquíes a «tomar todas las medidas necesarias» para garantizar la liberación de la periodista estadounidense Shelly Kittleson, secuestrada en la víspera en Bagdad a plena luz del día por «individuos desconocidos».
La directora regional del CPJ, Sara Qudah, afirmó en un comunicado desde el Kurdistán iraquí que el secuestro de la informadora ‘freelance’ a plena luz del día «refleja una alarmante brecha en la seguridad de los periodistas en Irak, que pone de relieve el creciente riesgo de informar desde Oriente Medio».
Por ello, llamó a las autoridades iraquíes a que actúen «con rapidez para asegurar su liberación sana y salva y exigir responsabilidades a los culpables, al tiempo que garantizan que la oscura era de secuestros y asesinatos de periodistas no regrese a Irak».
Imágenes de cámaras de seguridad muestran un coche acercándose mientras Kittleson esperaba al borde de la carretera en la calle Saadoun, en el centro de Bagdad, y a dos hombres introduciéndola a la fuerza en el asiento trasero.
Hasta el momento, Irak no ha identificado al único detenido sospechoso de haber participado en el secuestro ni ningún grupo ha reivindicado la autoría del secuestro.
Tres fuentes iraquíes con conocimiento del caso dijeron al CPJ, bajo condición de anonimato por temor a represalias, que el detenido, que conducía el vehículo, era miembro de la 45ª Brigada de las Fuerzas de Movilización Popular (FMP), respaldadas por Irán.
Kataib Hizbulá forma parte de las FMP, un grupo paraguas que opera bajo el Gobierno iraquí pero mantiene fuertes vínculos con Irán y está considerada como una de las milicias más poderosas de Irak.
Kittleson, que vive en Italia, es una experimentada periodista independiente que ha trabajado en varias zonas de conflicto, como Afganistán y Siria, y trabajó para medios como la agencia italiana ANSA y el diario digital estadounidense ‘Al Monitor’.
Al Monitor pidió «su liberación segura e inmediata». Una persona del medio, que prefirió no ser identificada, dijo al CPJ que Kittleson no estaba de misión para ellos en Bagdad, se apunta en la nota.
Un periodista amigo de Kittleson afirmó al CPJ que ella se alojaba sola en un modesto hotel en la zona de Saadoun y que se reunieron aproximadamente una hora antes de su secuestro, el 31 de marzo.
«Estábamos sentados juntos cuando la embajada de Estados Unidos la llamó y le advirtió de amenazas reales por parte de milicias iraquíes», dijo el amigo.
Irak concentra el 10 % de los 90 periodistas desaparecidos en todo el mundo y antes del secuestro de Kittleson, dos periodistas extranjeros y siete iraquíes estaban desaparecidos en el país, todos ellos confirmados o sospechosos de haber sido secuestrados.
El último periodista estadounidense secuestrado fue Steven Sotloff, quien fue capturado en Siria en 2013 y asesinado en 2014, según el CPJ.
En 2023, la investigadora ruso-israelí Elizabeth Tsurkov fue secuestrada en un café de Bagdad y retenida por la milicia proiraní Kataib Hizbulá durante 903 días antes de ser liberada gracias a un acuerdo negociado por Estados Unidos.
El secuestro de Kittleson se enmarca en la actual guerra iniciada por Estados Unidos e Israel contra Irán, en la que varias milicias proiraníes integradas en las Fuerzas de Movilización Popular (FMP), como Kataib Hizbulá, han atacado con drones y cohetes posiciones militares y diplomáticas estadounidenses en Irak, mientras que Washington ha respondido con oleadas de bombardeos contra posiciones de la agrupación armada. EFE
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