Crece el rechazo en Los Ángeles a centro de IA en icónico escenario de ‘Regreso al futuro’
Ana Milena Varón
Los Ángeles (EE. UU.), 30 mar (EFE).- El complejo Puente Hills Mall, escenario de clásicos como ‘Regreso al futuro’, acapara de nuevo la atención en Los Ángeles, pero esta vez contra el desarrollo de un centro de datos para la inteligencia artificial (IA), en línea con la oposición que enfrentan proyectos similares en todo el país.
«Este centro traerá más cosas negativas de lo que puede aportar al vecindario», dice a EFE Mathew Ortega, que se manifestó contra el megaproyecto.
Del fastuoso centro comercial en City of Industry, donde se grabó la película de 1985, ya no queda mucho, por lo que el Ayuntamiento ahora se plantea permitir en ese lugar la instalación de sistemas de almacenamiento de energía para la inteligencia artificial.
El mes pasado, el Concejo de la ciudad, una de las más pequeñas del condado de Los Ángeles, con menos de 300 habitantes, votó por unanimidad a favor de modificar las leyes de zonificación para echar adelante el plan.
Las voces de indignación, tanto de los pocos residentes de la ciudad como de las áreas vecinas, han crecido en contra de este proyecto y otras decenas que se consideran en el condado, el más poblado del país con cerca de 10 millones de habitantes.
«Nuestras principales preocupaciones se centran en los impactos ambientales y económicos. Se ha demostrado que los centros de datos, especialmente los utilizados para IA, consumen enormes cantidades de electricidad y agua» indica a EFE Nick Rabb, investigador de la Universidad Estatal de California Los Ángeles.
Además, advierte de que estos proyectos tendrán impacto en la salud de los vecinos, especialmente por el ruido y la contaminación, y acarreará problemas en los sistemas hídricos en el sur de California, que no tiene recursos propios de agua y afronta sequías frecuentes.
Los grandes centros de datos pueden consumir hasta 19 millones de litros al día, lo que equivale al consumo de agua de una localidad de entre 10.000 y 50.000 habitantes, según el Environmental and Energy Study Institute.
Proyecciones citadas por el Congreso indican que el consumo energético de estos centros podría duplicarse o triplicarse para 2028, representando hasta el 12 % del uso de electricidad en EE. UU.
El investigador señala que esta infraestructura ha elevado los precios de la energía y generado inestabilidad económica en todo el país. De hecho, el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, reconoció este mes que su construcción está «impulsando al alza» la inflación.
Un llamamiento a alzar la voz
Rabb ha replicado por las redes sociales, junto con otros activistas, un mensaje para que el público conozca los riesgos y considere «inaceptables» los centros de datos en California.
En el condado de Los Ángeles ya hay victorias: la ciudad de Monterrey echó para atrás un proyecto que incluía infraestructura de generación de energía. Pero las iniciativas se multiplican en áreas como Vernon, donde ya se construyó un centro y otro más está por terminarse.
Según Data Center Map, existen 71 centros de datos en Los Ángeles, una urbe que ya presenta altos niveles de contaminación.
Ortega cree que las ciudades se han dejado convencer por las promesas de «reactivación» económica, algo que, según opina, está lejos de pasar.
En este sentido, Rabb avisa que los centros de datos no generan empleos permanentes, y los trabajos en la construcción que «pregonan los promotores» podrían crearse fácilmente mediante otros proyectos como viviendas asequibles.
Un problema generalizado
La necesidad de la industria tecnológica de centros para alojar y procesar enormes cantidades de información ha empujado en todo el país proyectos, que están siendo aupados por gobiernos estatales como Texas, que se encamina a convertirse en potencia de este negocio para 2030.
Pero en estados como Illinois, Virginia, Ohio, Maryland, Nueva York, Georgia, Oklahoma y Vermont, las construcciones han encontrado resistencia y llamamientos a la implementación de regulaciones.
Para Rabb es importante que las autoridades estatales intervengan y no dejen las decisiones en las ciudades, especialmente en las de poca representación ciudadana como la de City of Industry.
Por su parte, Ortega ha decidido alzar su voz para «no tener que regresar del futuro» a proteger el medioambiente y los vecindarios. EFE
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