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Gheorghiu: "Siempre supe que quería dedicar mi vida al piano"

Considerado un prodigio del piano, este intérprete suizo canadiense es el ganador más joven en la historia del premio Beethoven-Ring (máximo galardón del Beethoven Fest de Bonn) y una de las mayores estrellas de la nueva generación. A mediados de octubre visitó Chile, ofreció un concierto a los alumnos del Colegio Suizo de Santiago y ofreció una clase magistral. swissinfo.ch lo acompañó en esta experiencia.

Este contenido fue publicado el 26 octubre 2014 - 11:00
Mariel Jara, Santiago de Chile, swissinfo.ch
Teo Gheorghiu en concierto para los alumnos del Colegio Suizo de Santiago. Mariel Jara

El auditorio del Colegio Suizo de SantiagoEnlace externo está repleto de alumnos que esperan a Teo Gheorghiu. Recién ha terminado la proyección de ‘Vitus’Enlace externo (2006), película en la que el pianista suizo interpretó a un niño prodigio de 12 años que, a pesar de su talento musical, prefiere pasar sus días jugando en el taller de su soñador abuelo. Un filme emotivo que prepara los ánimos para el concierto que brindará a este joven público. Pero antes de eso, los alumnos tendrán un tiempo para hacerle preguntas y conversar con él.

Teo Gheorghiu

Nacido en Zúrich en 1992, ha ido forjando rápidamente una reputación internacional. Comenzó sus estudios en la Purcell School de Londres en 2001, prosiguió en el Curtis Institute, de Filadelfia y actualmente estudia en la Royal Academy of Music de Londres.

En 2004 ganó el primer premio en el Concurso Internacional de Piano de San Marino y el año siguiente fue galardonado con el primer premio en el Concurso Internacional de Piano Franz Liszt en Weimar, Alemania.

Hizo su debut en la Tonhalle de Zúrich, en 2004, con el Concierto para piano de Schumann. Desde entonces, ha realizado conciertos de Mozart, Beethoven, Chopin, Rachmaninov y Bach con formaciones como la Orquesta de Cámara de Zúrich, Orquesta Musikkollegium Winterthur y la Orquesta Sinfónica de Berna.

Se ha presentado en escenarios como el Wigmore Hall y el Barbican Centre de Londres, el Tonhalle de Zúrich y los festivales de Verbier en Suiza, Ohrid en Macedonia y Dvořák en Praga.

El periódico alemán Potsdamer Neueste Nachrichten describió su estilo de la siguiente manera: “Su interpretación busca los secretos de la obra…su toque es técnicamente perfecto y lleno de color y expresión…sus dedos parecen hablar mientras bailan con ardor y poder sobre las teclas”.

En 2006 fue alabado como actor en la película Vito (Fredi Murer), el drama de un niño prodigio del piano y su abuelo (interpretado por Bruno Ganz), que ganó el Premio del Cine Suizo y fue nominada a mejor película extranjera en los premios Oscar.

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 La noche anterior, Teo se ha presentado en el Teatro Municipal de SantiagoEnlace externo, el máximo escenario de Chile para la música clásica. Por eso, y por la fama que le procede, los chicos del colegio lo suponen un gran artista. Hay un poco de tensión en la espera. Hasta que finalmente Gheorghiu entra al auditórium y saluda a los estudiantes. Vestido en forma casual, se ve como un joven cualquiera.

“¿Escuchas música pop o rock?”, “¿Tienes tiempo para hacer la vida de un joven ‘normal’, por ejemplo, salir con amigos o ir a bailar?”, “¿Se puede vivir de la música?”. Las primeras preguntas revelan que los alumnos estaban ansiosos por conocer aspectos más cotidianos de la vida del pianista. Al parecer, les resulta increíble que un chico tan virtuosoEnlace externo pueda dedicarse a otra cosa que no sea practicar y practicar piano.

“No me gusta la música pop, para mí es solo ruido”, responde, imitando algunos sonidos con la boca, provocando risas entre los alumnos. “Ahora, si tengo que elegir -precisa- me quedo con la música de los 70’, los Beatles, los Rolling Stone, Pink Floyd. Lo que sí me gusta es el jazz. Al resto no lo encuentro mayormente atractivo”.

Pese a ello, señala que no es un ser aislado del mundo que lo rodea y que sí realiza actividades típicas de un joven de su edad. “Actualmente tengo más tiempo para divertirme y hacer cosas de ‘gente normal’, que cuando asistía al colegio. Dedico cuatro horas diarias a practicar piano, así es que me queda espacio para salir o hacer actividades sociales y cuando tengo más tiempo, hago jogging”.

-¿Se puede vivir de la música?

-Solamente si eres exitoso. Y esos son muy pocos. Por eso yo me siento afortunado de poder vivir de la música.

 “Nunca fui como Vitus”

¿La película Vitus es, de alguna manera autobiográfica? ¿Te sentiste alguna vez como Vitus?

“Lo único real de la película es cuando toco piano, el resto es ficticio. Nunca tuve una relación complicada con mis padres ni me obligaron a nada, como le sucedía a Vitus. Tampoco pasó que quisiera ser otra persona o dedicarme a otra cosa que no fuera tocar piano. Siempre disfruté de la música y sabía que quería dedicar mi vida a esto”, aclara.

También cuenta que cuando tenía cuatro años, su madre -que estaba embarazada y pasaba mucho tiempo en casa- decidió comprar un piano para ella. Fue entonces que se percataron de que él tenía un interés especial por este instrumento. “Así que para mi cumpleaños me regalaron clases de piano”, recuerda.

Asimismo, relata que hasta los nueve años vivió en Suiza (“donde pasé hermosos momentos”) y luego ingresó a la Purcell School de Londres, un internado para niños con talento musical. Desde entonces, la mayor parte de su vida ha transcurrido en Inglaterra.

-¿Qué tan importante es el talento para lograr el éxito?

-Evidentemente, el talento es importante, pero no es nada si no lo usas correctamente. Hay que trabajar muy duro para conseguir destacarse.

Luego del pequeño concierto que brinda a los alumnos, Claudia Engeler, directora del Colegio Suizo, pide a la audiencia que deje a Gheorghiu a solas con los dos alumnos que fueron escogidos para recibir una clase magistral. “Así los chicos no se ponen nerviosos”, explica.

-¿Te gusta enseñar?, alcanzamos a preguntarle.

Hasta ahora no he dado clases formales, aunque podría ser un una gran experiencia.

-¿Pero crees que un buen profesor es importante?

Es muy importante tener un buen profesor, un guía, una inspiración, pues la música es una forma de vida. Yo soy muy afortunado de haber tenido a William Fong como mi maestro desde que me uní a la Purcell School de Londres. Quizás no estaría donde estoy ahora sin esa enseñanza.

-¿Qué te parece la experiencia de compartir con jóvenes que admiran tu música, al otro lado del mundo?

Me parece genial que más y más jóvenes se interesen por la música clásica y por asistir a conciertos, cualquiera sea el país.  

-Hoy tienes 22 años y viviste sólo hasta los nueve en Suiza. ¿Cuál es tu relación con este país?

Me siento suizo; nací en Suiza, fui a la escuela allí y mis padres también viven allá. He realizado múltiples concierto allí. Suiza es mi hogar, es parte de mi corazón.

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