En el reino de la Anaconda
Los shipibo y conibo, dos grupos étnicos que viven en la cuenca amazónica de Perú, conservan su tradición artesanal milenaria.
El Museo de las Culturas de Basilea expone una serie de objetos, cuyos diseños se derivan de la piel de la anaconda.
Después de este verano tropical, los habitantes de Suiza tal vez se pregunten cómo se vive en el verdadero trópico. Dos exposiciones en el Museo de las Culturas de Basilea invitan a visitar la selva amazónica. Una de ellas presenta la tradición de arte y chamanismo de los shipibo, residentes en los lechos del río Ucayali, un afluente sureño del Amazonas (Perú).
Shipibo y conibo
En tiempos precoloniales, diferentes grupos étnicos, regularmente en guerra, vivían en la región del Ucayali, entre ellos los shipibo y los conibo. Con la llegada de misioneros jesuitas y franciscanos, a partir de 1640, la población indígena –como en todo el continente americano– disminuyó notablemente, a consecuencia de las enfermedades europeas llevadas por los invasores.
El auge del chiclé en los años 70 del siglo XIX trajo otra ola de miseria y perdición. La exposición documenta esta época con varias fotografías históricas, impresionantes por la tristeza y la falta de orgullo visibles en los rastros indígenas.
A partir de 1940, el Gobierno peruano hizo el tercer paso de colonización abriendo la ‘frontera verde’ y forzando la migración a las tierras bajas. Hoy, las etnias amazónicas tienen que defender sus tierras contra la invasión de campesinos forasteros.
Frente a las consecutivas amenazas exteriores, las animosidades interétnicas perdieron su vigor; las comunidades se acercaron cada vez más, las diferencias culturales se perdieron. El doble nombre ‘shipibo-conibo’ refleja este doloroso proceso de aculturación.
Los depósitos del museo
El inventario del museo basilense incluye alrededor de 500 objetos, que documentan la cultura de los shipibo. En el marco de la exposición permanente sobre América Latina se pueden ver unos pocos ejemplares. La mayoría de los objetos, donados al museo por diferentes investigadores a lo largo de los años, nunca se habían expuesto al público hasta ahora.
Karina Kaindl, asistente científica y curadora de la exposición sobre los shipibo, cuenta a swissinfo: “Visitando los depósitos del museo me percaté de las sobresalientes piezas cerámicas de los shipibo. Quería sacarlas a la luz porque testimonian un alto nivel artístico.“
“La directora del museo aprobó mi propuesta, ya que este año tenemos otra exposición sobre una cultura tropical, la de los korewori de Papua Nueva Guinea. De ellos, el museo tiene una colección interesante de piezas históricas. Ahora, el visitante puede comparar las dos culturas y conocer dos tradiciones artísticas provenientes de dos regiones tropicales muy diferentes.“
“En el caso de los shipibo no se trata de una tradición perdida, del pasado, como en el caso de los korewori. Los shipibo han entendido que el mercado turístico les ofrece una posibilidad de asegurar su supervivencia gracias a sus tradiciones artesanales.“
Arte y chamanismo
Con aproximadamente 30.000 miembros, los llamados shipibo-conibo son el grupo indígena más numeroso en la cuenca hidrográfica del Ucayali. Aunque su vida ya no es autóctona y ha sufrido muchos cambios, los shipibo lograron preservar sus conocimientos milenarios. Las mujeres no dejaron el traje tradicional y siguen practicando las técnicas artesanales heredadas de sus antepasados.
Dibujos geométricos, hechos sin la ayuda de maquetas o matices, y por lo tanto únicos, caracterizan la cerámica y los tejidos. Las ollas grandes, con un ecuador enorme, reflejan la habilidad de las artesanas. Parece un milagro que estos objetos tan quebradizos hayan llegado enteros hasta Basilea. Para el mercado turístico hoy se producen piezas más adaptadas al tamaño de las mochilas: ceniceros, huchas y pequeños jarrones.
También el arte de tejer sirve como capital indígena para sobrevivir en el siglo XXI. Los bolsillos y monederos, las pulseras y los chalecos infantiles, todo hecho a mano e inconfundible por los ornamentos típicos, aciertan con el gusto de los turistas.
Según los shipibo, todo diseño proviene de la piel de la anaconda, una boa gigante que puede tener hasta nueve metros de largo. La creación humana se inspira en este prototipo, que no es más que la variación de un sólo tema. La piel humana lleva un dibujo parecido, visible sólo para los chamanes.
Como en muchas otras partes del Amazonas, los chamanes shipibo usan la planta alucinógena Ayahuasca para curar. Con la ayuda del Ayahuasca pueden ver si las líneas en un cuerpo están dañadas, lo cual interpretan como un indicio de enfermedades.
El chamanismo, a diferencia de la artesanía, ya casi no se practica. Requiere una dieta rígida, abstinencia sexual y estancias largas en la soledad. La juventud shipibo no está dispuesta a cumplir la disciplina necesaria para adquirir los conocimientos chamanísticos que se están perdiendo por esa razón.
swissinfo, Franziska Nyffenegger, Basilea
La anaconda es la serpiente no venenosa más grande del mundo; es originaria del Amazonas y su piel está llena de dibujos geométricos.
Para muchas comunidades indígenas, la anaconda es símbolo del Amazonas y centro de su mitología.
Con 30.000 miembros, los shipibo-conibo son el grupo étnico más importante en la cuenca del Ucayali (Perú) y el único que ha logrado salvar su tradición artesanal.
Según los shipibo-conibo, todo diseño deriva de la piel de la anaconda; es la madre de los dibujos hechos por los seres humanos.
Visita guiada en español: domingo, 19 de octubre a las 15 horas
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