Un encuentro multiétnico, el Festival de Friburgo
El Festival "sigue siendo un lugar hermoso, de encuentro para la gente que cree que el cine puede ser como el agua limpia y como el pan caliente, es decir, una cosa sana" calificó el realizador Fernando Birri a la fiesta fílmica que esta semana tiene lugar en Friburgo.
El Festival, que dio inicio oficial el domingo con la presencia de Martial Knebel, su director, y Charles Ridoré, su presidente, continúa este lunes con la apertura de la retrospectiva del cine latinoamericano «de rupturas en rupturas» que proyectará a lo largo de esta semana 30 producciones realizadas entre 1929 y 1980.
Justamente toca el turno al realizador Fernando Birri iniciar esta noche con sus obras «La verdadera historia de la primera fundación de Buenos Aires» de 1959, y «Los inundados» de 1961.
Para Birri, el Festival de Friburgo tiene una gran tradición en promover el cine del sur, «en donde el cine latinoamericano ha tenido un gran espacio».
Un encuentro multiétnico, en donde esa palabra cobra una dimensión humana, indica Berri, entusiasmado por estar una vez más en Friburgo, en compañía de sus colegas cineastas venidos de África, Asia y naturalmente, Latinoamérica.
La cita de esta pintoresca localidad suiza es también, a decir del embajador uruguayo, Luis A. Carresse, un gran escaparate para el séptimo arte del sur del río Bravo. «Ocasiones como ésta, y de tanto prestigio, le hacen mucho bien al cine latinoamericano», comentó el diplomático a swissinfo.
En el despegue de la fiesta del celuloide, una cinta del laureado productor argentino Eliseo Subiela, «Las Aventuras de Dios», que arrancó el aplauso del público y que fue acogida con un entusiasmo falto de unanimidad.
«Es una película atrevida, provocativa», calificó Carresse, quien reconoció en la producción imágenes de sus propios lares: el Hotel Carrasco, las playas montevideanas. Para él, la cinta es de una calidad excelente y, por tanto, los organizadores del festival acertaron en elegirla para la apertura.
Su opinión contrasta con la de un espectador argentino quien confesó que Las Aventuras de Dios no es lo mejor que ha visto de Subiela.
Saludable confrontación de percepciones en ese encuentro multiétnico del que habla Birri, en esa comunión de espectadores que conciben el cine «como el agua limpia y como el pan caliente».
Patricia Islas y Marcela Aguila
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