Vida campesina y mapuche en Casona Suiza
Después de huir de la I Guerra Mundial y de casi medio siglo dedicada a la agricultura en el sur de Chile, una familia suiza pasa al turismo.
Su hostería Casona suiza, situada en las cercanías de Temuco, es conocida por su promoción del ecoturismo y por su gastronomía.
Willy Gruëbler llegó a Chile desde Ticino en 1928, huyendo de la I Guerra Mundial. Acá conoció a su esposa, Irene Stiller, y tuvo cuatro hijos, Eddy, Heidy, Peter y Bernardo. Ellos crecieron rodeados de animales y habituados al trabajo en el campo.
La crisis de la agricultura de los ‘90 y la muerte del padre convencieron a sus hijos, todos con doble nacionalidad y educados en Suiza, de la necesidad buscar nuevos rumbos.
Optaron por el turismo y, hace 16 años, transformaron la casa familiar en la Casona Suiza, una hostería que ofrece un destacado agroturismo.
Los asados en lugares campestres elegidos por sus huéspedes son una de las atracciones de la Casona Suiza, al igual que las visitas a las comunidades mapuches que hay en la región.
Sus actividades alternativas incluyen, entre otras, ayudar a ordeñar leche en los establos, recolectar frutas y huevos, o paseos en tractor o carreta por el entorno.
Otra de las particularidades con la que reciben a sus visitas son las comidas típicas de los diversos cantones, que hasta su “nana” (empleada doméstica) de origen mapuche sabe preparar.
A la cabeza de la administración de la Casona Suiza está Peter Gruëbler y su esposa, Carmen Ferrari, quienes conservan tradiciones y costumbres y mantienen un pequeño museo en el lugar en el que exhiben muebles, adornos, fotografías y literatura suiza.
Comunidades mapuches
La familia tenía como vecino a un cacique mapuche, Mariano Hunul, un líder de la comunidad indígena, que gracias a su investidura tenía 3 esposas y más de una docena de hijos.
La relación que mantienen con las comunidades mapuches, basada en la amistad y el respeto, ha sido transmitida de padres a hijos.
“Mi padre fue el que me aconsejó el respeto por el resto de las personas, por sus costumbres y tradiciones. Con mis vecinos mapuches somos como consejeros de problemas ligados a la tierra o en las relaciones con la sociedad”, cuenta Peter a swissinfo.
Los mapuches constituyen uno de los pueblos originarios más numerosos que sobrevive en la actualidad y que conserva aún su lengua, el mapudungun, y gran parte de su cultura.
Peter Gruëbler recuerda con especial dedicación los momentos en que un hijo del cacique muere y les invitan a la ceremonia que duró tres días y contó con la participación de un sacerdote, un lonco (guía espiritual) y una machi (curandera en la comunidad).
Allí conoció una de las tradiciones mapuches vetadas para el mundo occidental. El cuerpo del hijo del cacique fue llevado en carreta hasta el cementerio, seguido por familiares y vecinos y por el adornado caballo del difunto.
“En el cementerio mapuche, junto a sus restos pusieron comida y bebida, la montura del caballo y su ropa para que acompañaran al difunto en su nuevo viaje, según la creencia indígena”, recuerda Peter.
Tradiciones suizas
Con el mismo respeto y dedicación, su padre se preocupó también de mantener el uso del idioma original de su familia, la doble nacionalidad y hasta la previsión suiza, para lo cual abrió una cuenta a cada uno de sus hijos.
Peter Gruëbler tendrá su jubilación a fines de año, por un monto aproximado de mil doscientos francos, lo que le permitirá una cierta tranquilidad económica en Chile, a sus 65 años.
Peter, al igual que su padre, estudió agronomía en Zurich. Años después trabajó cuatro meses en Uetikon, donde también hizo el servicio militar.
Sin dejar de sentir su sangre suiza, se reconoce chileno. Por eso escogió Chile para radicarse definitivamente. Acá, siguiendo la tradición de la colonia, se casa en 1970 con una descendiente de alemanes, con quien tuvo tres hijos.
Su segundo matrimonio fue con una nieta de colonos italianos, con quien tiene dos hijas que viven con él.
Peter está orgullo de que sus hijos tengan la doble nacionalidad y mantengan las tradiciones familiares e idiomáticas. Él tiene contacto permanente con su familia en Suiza y es un activo miembro del Club Suizo de Temuco, del cual es uno de sus directores.
No obstante tiene una pena. “Las diversas agrupaciones suizas están perdiendo los nexos entre ellas, hay menor comunicación y, por otro lado, la pérdida de la nacionalidad es un tema que preocupa a los dirigentes”, dice a swissinfo.
Nelson Muñoz Mera, Región de la Araucanía, Chile.
La Araucanía está a 700 kilómetros al sur de Santiago, capital de Chile.
Varias familias suizas fomentan el ecoturismo en esa zona.
A Temuco, la capital regional, se puede llegar en avión, autobús, o tren.
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