Dahal, el azote de la monarquía nepalí busca redimirse de dos breves mandatos
Katmandú, 26 dic (EFE).- Recién investido como nuevo primer ministro de Nepal, el líder del Centro Maoísta (CPN-Maoísta), Pushpa Kamal Dahal, accede al cargo por tercera ocasión en 14 años con la experiencia aprendida de sus anteriores mandatos, cuando sus Gobiernos no se prolongaron más allá de los 9 meses.
En esta ocasión, Dahal sustituye al saliente Sher Bahadur Deuba tras sellar una alianza con el opositor Partido Comunista de Nepal, (CPN-UML) por la que se turnará con su líder, KP Sharma Oli, para gobernar el país durante los próximos cinco años.
Una fórmula que recuerda a la que empleó en 2016 cuando llegó al poder tras acordar con Deuba, su entonces aliado político, que le cedería el puesto a los 9 meses.
LÍDER MAOÍSTA
Pese a pertenecer a la casta de los brahmanes, la más alta del escalafón hinduista, Dahal nació en 1954 en una familia de carácter humilde en el distrito Kaski, al oeste de Katmandú, de donde se mudaron a Chitwan, donde su padre tuvo varios empleos con los que trató de sacar adelante a su familia.
Se graduó en Ciencias de la Agricultura y se enroló como maestro de escuela, pero su interés por el comunismo que había ido estudiando desde la secundaria le hizo ingresar en el Partido Comunista Mashal, del que se convirtió en presidente en 1989.
Más tarde, el también apodado como ‘Prachanda’ (feroz) lideró a los maoístas en la guerra civil que puso fin en 2008 a 237 años de monarquía en el país del Himalaya, aunque fracasó en traspasar sus conocimientos del campo de batalla a los despachos.
Derrotada la corona, Dahal fue elegido ese mismo año como el primer ministro de la recién declarada república democrática, después de que el CPN-Maoísta que lideraba obtuviese 220 de los 575 escaños en las primeras elecciones parlamentarias constituyentes.
Sin embargo, su mandato apenas duró nueve meses ya que el excomandante anunció su dimisión ante la pérdida de apoyo de sus socios de coalición.
De carácter fuerte, vehemente, ostentoso y a veces contradictorio, el maoísta tuvo desavenencias en el terreno religioso y con los militares, y fue la revocación de una orden suya para cesar al jefe del Ejército, revertida por el entonces presidente del país, Ram Baran Yadav, lo que le llevó a renunciar a su cargo.
SEGUNDO MANDATO FUGAZ
Hizo falta esperar hasta 2016 para que Dahal volviera al puesto de primer ministro, en un contexto de profunda crisis en Nepal debido al terremoto que había asolado el país un año antes y la inestabilidad social por la oposición de las minorías del sur a la Constitución.
En esta ocasión, Dahal encabezó un Gobierno de coalición con el otro gran partido del país, el Congreso Nepalí, presidido por Sher Bahadur Deuba, con quien mantuvo una gran enemistad en el primer mandato de este como primer ministro durante la monarquía, cuando Deuba llegó a poner precio a la cabeza del líder maoísta.
Pero una vez echas las paces, Dahal firmó con Deuba un acuerdo por el que el primero gobernaría durante los nueve primeros meses, y cedería el testigo a su aliado una vez concluida la primera fase de las elecciones locales, lo que pondría fin a su segundo y breve mandato.
En los últimos 30 años, Nepal ha tenido casi una treintena de primeros ministros, que han intentando sentar las bases del Estado y sus instituciones, tras una brutal insurgencia maoísta y la abolición de una monarquía impopular.
Según las estimaciones, la guerra civil que vivió el país entre 1996 y 2006 se saldó con un recuento no oficial de 15.000 muertos.
Desde entonces, las rivalidades entre las fracciones de poder han mantenido al país del Himalaya en una constante inestabilidad institucional. EFE
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