Delfi Brea, la argentina número uno del pádel: «Los cambios de pareja anuales están bien»
Carlos Pérez Gil
Madrid, 9 feb (EFE).- La argentina Delfi Brea comienza esta semana su primera temporada en lo más alto del ránking mundial de pádel junto a su compañera de tándem, la española Gemma Triay, en su segunda campaña juntas, aunque admite que los cambios de pareja anuales en el circuito «vienen bien» por la intensidad que rodea al deporte de la pala.
Brea, de 26 años y nacida en Buenos Aires, se convirtió con Triay en la número uno del ránking de la Federación Internacional de Padel (FIP) en agosto del pasado año tras ganar el torneo de Tarragona (España) y desbancar al dúo hispano Ari Sánchez-Paula Santamaría.
Hacía doce años, con Ceci Reiter, que una argentina no reinaba en el deporte de la pala, un deporte casi monopolizado por los jugadores del país sudamericano y de España.
«Pretendo ser la referente que la gente necesite o no, desde mi tranquilidad y de hacer todo lo que pueda por Argentina siempre», afirma Brea en una entrevista con EFE con motivo del inicio en Riad de la nueva temporada del circuito profesional Premier Padel, el más importante de la disciplina.
La jugadora porteña se siente «feliz, con mucha energía y muchas ganas» de formar parte de la mejor pareja del ránking, después de que a comienzos del pasado año ‘rompiera’ con la malagueña Bea González para apostar por Triay, de 33 años.
De la menorquina, valora su «profesionalidad, que sea muy perfeccionista y muy estricta». «Eso es algo que me gusta de ella. Es una persona muy centrada, con una capacidad de concentración impresionante», añade.
En una temporada marcada por el baile de parejas en el circuito, tanto en el masculino como en el femenino, Brea es defensora de cambiar de pareja de forma periódica.
«Soy un poco pro de cambios de pareja de pádel. No cada mes o cada dos meses, me gustan los cambios anuales. Creo que están buenos y vienen bien. Como jugadoras, son necesarios a veces, porque el pádel es muy intenso, muy semana tras semana, mucha intensidad y compartir siempre con la misma persona muchas veces, como pasa con la vida misma, nos cansamos o hay cosas que nos faltan», confiesa.
A pesar de ser partidaria de la renovación de los dúos -«es divertido, lo veo emocionante»-, ve motivos por ahora para mantener su vínculo con Triay, aunque sin poner plazos.
«El año pasado fue un gran año para nosotras y todavía tenemos un margen de crecimiento juntas que queremos verlo. Esa fue la excusa de seguir (…). Podemos mejorar en cuanto a la temporada pasada, fijándonos en nosotras y en nuestro nivel. Hubo momentos de bajones en nuestro nivel, aunque a final de temporada llegamos a ser número uno de todas formas», expone Brea.
La pareja número uno obtuvo nueve títulos la pasada campaña, pero en el último tramo flojeó y se le escapó el título en el ‘major’ de México, en las finales de Barcelona y en el primer Mundial de parejas celebrado en Kuwait.
Brea valora el auge que está experimentando el deporte de la pala de la mano de Premier Padel, aunque «todavía hay que pulir cosas». «Hay muchos aciertos y muchos errores en cada faceta, pero lo veo bien, cada vez creciendo más», admite.
También considera precisos cambios en la parcela deportiva que gestiona la FIP: «Se pueden limar muchas cosas en cuanto a reglamento. Todo el sistema deportivo tiene mucho margen de mejora».
En cuanto al calendario, lo ve algo saturado, sobre todo en cuanto a los torneos de segunda categoría (P2), donde los mejores también tienen la obligación de participar.
«Está bueno que haya torneos un poco más grandes y que se apueste más por eso y que contractualmente no nos hagan ir a todos los lugares que pone en el calendario porque si no, cuando llegas a las finales, es muy duro», argumenta.
De la nueva regla instaurada para romper el desempate en los juegos, el llamado punto estrella (‘star point’), una mezcla del punto de oro y de la ventaja tradicional-, la jugadora argentina hubiera preferido un único punto.
«Me parece un poco complicado lo de contar mentalmente porque estamos a otra cosa. Me hubiera gustado una ventaja y punto de oro si no se cumple esa ventaja», sostiene.
Residente en Madrid desde los 17 años y admiradora del extenista Rafa Nadal, en sus redes sociales deja claro que «vivir lejos de Argentina es durísimo», por lo que no oculta su nostalgia por vivir tan lejos de casa: «Lo extraño todo: la comida, para empezar, y después todo. La gente, la calle…».
La palista de Buenos Aires se define como una persona «muy tranquila y casera, ni con muchos picos de energía, ni muy bajos, muy estable». «Intento mantener rutinas, hacer las cosas que me gustan. Soy una persona muy normal», apostilla Brea.
Además de viajar y leer, entre sus aficiones cita la música -sabe tocar la batería y la guitarra-, «armar Lego» y estar con sus dos perras todo el tiempo que puede fuera de los entrenamientos. EFE
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