EE.UU. quiere «explorar más» la conexión entre seguridad y desarrollo económico en África
Nairobi, 3 feb (EFE).- El comandante del Mando Militar de Estados Unidos en África (AFRICOM), general Dagvin Anderson, afirmó este martes que Washington está «empezando a explorar más» la «confluencia» entre seguridad y desarrollo económico en sus relaciones con el continente africano.
Anderson se dirigió a la prensa junto con el suboficial del comando de AFRICOM, sargento mayor Garric M. Banfield, quien subrayó que «la estabilidad crea oportunidades para inversiones y esas inversiones crean prosperidad, tanto para los socios africanos como para los EE.UU.».
Como ejemplo de esto, citaron el Corredor de Lobito, el ferrocarril que unirá el Atlántico con las minas de la República Democrática del Congo (RDC) y Zambia a través de Angola y con el que Occidente busca ganar terreno a China en el abastecimiento de minerales en África.
Aunque no lo mencionaron explícitamente, las afirmaciones se producen después de que EE.UU. auspiciara el pasado diciembre la firma en Washington de un acuerdo de paz entre la RDC y la vecina Ruanda, país que apoya al poderoso grupo rebelde Movimiento 23 de Marzo (M23) en sus combates en el este congoleño.
Ese pacto incluye un componente económico, al conceder a EE.UU. acceso preferencial a minerales estratégicos de la región, en un contexto de competencia geopolítica global por los recursos naturales africanos.
Lugares como Libia, Mozambique y Angola tienen «gran potencial» para poder «unir la seguridad con la economía», destacó Anderson.
Los altos mandos de AFRICOM también hablaron sobre la amenaza que sigue suponiendo el terrorismo en África occidental y en otras partes del continente y las alianzas establecidas por Washington para combatirlo con países como Nigeria o Somalia.
«Seguiremos colaborando con socios dispuestos a abordar esta amenaza común en toda la región (…) Cuando lo hacemos, somos mucho más eficaces a la hora de contrarrestar estas amenazas», aseveró el comandante de AFRICOM.
EE.UU. ha suministrado a Nigeria material militar y llevó a cabo el pasado diciembre ataques aéreos conjuntos con el país africano contra el grupo terrorista Estado Islámico (EI) en el noroeste del territorio nigeriano.
Esta colaboración se produjo después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, denunciara, sin aportar pruebas, una supuesta «masacre» de cristianos en Nigeria, anunciara la designación del país como «de especial preocupación» (categoría reservada para las naciones con «graves violaciones de la libertad religiosa») y amenazara con una posible intervención militar.
Entonces, el Gobierno nigeriano tomó nota de esas declaraciones, pero afirmó que «no reflejan la realidad sobre el terreno».
Frente a la «amenaza creciente del terrorismo», Anderson destacó este martes la capacidad de Washington para impulsar la «innovación» en África y emplear las «tecnologías emergentes» en este ámbito. EFE
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