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El arte sincero de Claudel

Camille Claudel en 1884 (Foto: www.musee-rodin.fr)

El Museo de la 'Villa dei Cedri', de Bellinzona, inauguró una exposición antológica de Camille Claudel, que incluye piezas de Auguste Rodin.

El público podrá admirar las 44 esculturas de la artista francesa nacida en 1864, quien fuera hermana del poeta Paul Claudel, y alumna, modelo, amiga y amante del escultor Auguste Rodin. La exposición incluye ocho esculturas de este último, escogidas según un criterio de paralelos entre ambos creadores, que hacen resaltar asonancias y sintonías.

La muestra itinerante comenzó su recorrido en Holanda, gracias a la Fundación Singer, y ha pasado por los museos franceses de Carcassone y Roanne. Después de su temporada en Tesino, irá al museo de Cambral. Esta iniciativa da continuidad al catálogo publicado por la crítica de arte y sobrina-nieta de la escultora, Reine-Marie Paris.

El itinerario atraviesa figuras que diríamos inmersas en el tiempo. De hecho, lleva el subtítulo "Desde la aurora de la vida hasta el declinar del cuerpo".

Poema de dolor

Se han dispuesto las figuras de la artista como si fueran estrofas de un poema del dolor, pues raramente encontramos en las esculturas de Camille la felicidad, y tenemos que contentarnos, al máximo, con un rostro sereno, quizá transportado por la pasión apagada...

Lo que abunda en los pliegues de esos rostros, en esos desnudos, es el sufrimiento, dolor consciente del tiempo que pasa, del deseo que poco a poco se desvanece, como en la figura 'La anciana Helena' (1882). La misma infancia crece en la escuela del dolor, parecen decir dos de sus esculturas de 1893: 'La aurora' y 'La pequeña castellana', dolor que ya es plena conciencia y asunción de roles con 'El abandono' (1905).

Paréntesis felices parecen ser los momentos de la reconciliación, como en "Sakountala", esculturas del periodo 1886-1888. Son historias esculpidas de cuerpos que se reencuentran, como en la leyenda india que lleva ese nombre. Una alegría contenida y sincera invade al espectador, cuya mirada devuelve al bronce el calor de una esperanza arrancada a su destino de muerte. A propósito de la revelación inscrita en 'Sakuntala', la poetisa Louise Labé había exclamado: "¡Tú, que yo no he sabido reconocer, tú, que yo he rechazado, ven!", como si el poder de esos cuerpos frágiles, vencidos por la pasión y por la experiencia de la dependencia mutua, se manifestara de improviso como una verdad enorme, insostenible, de nuestra humanidad.

Extrema sencillez

Pero es toda la obra de Camille Claudel la que se impone por el concepto original de "sinceridad del arte", como afirma el responsable de la exposición de Bellinzona, el crítico Matteo Bianchi, quien añade: "el estilo de Camille responde al criterio de la poética simbolista, de extrema sencillez en el que figura el discurso interior, una sencillez muy lejana de las representaciones de carácter monumental que caracterizaron las esculturas de su tiempo".

Pero fue el simbolista Gustave Kahn quien describió con una síntesis fulminante la obra de Camille en 1905: "Se conoce la manera rigurosa de Camille Claudel, su fuerza atemperada por la gracia: su búsqueda es la más innovadora e informada, y la más sincera".

A la añosa cuestión de las mutuas influencias entre Rodin y Camille, que parece un cuento de nunca acabar, podríamos añadir lo que escribe el poeta francés Arnaud de la Chapelle: "Los dos escultores se distinguen por dos diferentes concepciones del tiempo: Rodin exalta un cuerpo sin tiempo, mientras Camille contiene la vida dentro de un destino. Camille esculpe sin tregua, desde la infancia hasta la vejez, las deformaciones de la edad, por lo cual la acción del tiempo da lugar a un sentido trágico que en Rodin se podría cumplir sólo con la muerte".

Si es verdad que Camille se formó en la escuela de Rodin y adquirió con él una sólida formación, también parece probable que sin Camille, Rodin no hubiera descubierto la exacta receta que transforma la fuerza del alma y del músculo en gracia infinita, expuesta, en fin, a merced del mundo.

La exposición queda abierta hasta el 28 de abril 2002.

Lupita Avilés


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